Lunes, 21 Oct,2019
Opinión / JUN 17 2019

Provincias y partidos

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Que los partidos políticos se han convertido en empresas, no es una revelación. Es obvio que apliquen las técnicas administrativas para sus instituciones y estructuras de administración de los dineros que reciben del Estado y particulares para su financiación. 

Que la organización para la toma de decisiones es necesaria y requiere direcciones, asesorías y enlaces para unir las regiones y sus líderes y llegar hasta las municipalidades y grupos representativos, es una necesidad en partidos de masas y de un número importante de afiliados.

Todo ello y la ayuda de las ‘empresas electorales’ que se conforman a lo largo y ancho del país con dineros dedicados a conseguir votos, es una realidad de apuño. Pero también lo es que los partidos se distinguen unos de otros, o al menos eso aprendimos y lo practicamos, por una ideología. Que por ello se han enfrentado de manera fratricida en el pasado y el presente. Que las diferencias reconciliables se aceptan en aras de sacar adelante el Estado, ese Estado que somos todos, y cuando se dice todos los colombianos son aquellos que viven en nuestro territorio y fuera de él, porque las acciones y decisiones en lo interno y externo también afectan a nuestros connacionales, por ejemplo, en los tiempos que fuimos —será— parias por el narcotráfico.

Que la democracia es la participación de las mayorías en las decisiones de las organizaciones y más en las sociales y políticas en innegable, y más en un Estado social de derecho. Y en un país donde se establece constitucionalmente la democracia participativa, mayor obligación en cumplir con lograr que muchos participen en las decisiones sobre autoridades locales y regionales. 

Pero ni lo uno ni lo otro parece aplicarse en nuestra realidad política —o será solamente realidad electoral—, los partidos que ayer se acusaban hoy hacen uniones para alcaldías y gobernaciones, y se preocupan más por un pedazo del poder, así sea por interpuesta persona, que por la defensa de sus principios, peor aún, parece ser que no importa ya la ética ni los antecedentes de sus candidatos o compañías.

Tratan las provincias como hace cien años, es el caso del liberalismo que en tierras como las nuestras la alta dirección asume la atribución de dar avales para gobernación y alcaldía de capital y endosa al único congresista —jefatura natural dicen— expedir los demás so pena de revocarlos. No hay directorios, afiliados, masas que decidan. Ese mensaje solo generará que los correligionarios no se sientan con obligación de aceptar decisiones, sino por el contrario estar en libertad de depositar su voto por quien a bien tengan. 

 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net