Lunes, 12 Nov,2018

Opinión / MAY 30 2018

¿Qué nos está pasando en las relaciones?

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Hoy estoy muy cuestionado frente a la forma en que estamos sosteniendo relaciones de pareja. Tal vez debamos analizarnos a profundidad para entender gran parte de los parámetros y pactos personales que generamos cuando decidimos casarnos o emprender una relación con otra persona.

He visto algunas pacientes últimamente con casos muy similares, han llegado con crisis secundarias a duelos en las relaciones de pareja, rupturas, separaciones y mucho dolor por la forma en que actúan sus parejas, la mayoría de estas se siente muy mal por las respuestas de sus parejas y por la incertidumbre que genera sus conductas de evitación.

Dentro del análisis que hacemos en terapia he llegado a la conclusión de que estos hombres quindianos —hablo desde estudio de caso, no generalización—, tienen conductas de inmadurez significativa: 
Siguen pensando como solteros a pesar de estar en una relación sería.

Dejan a su pareja un día sin decir una sola palabra.
Se escudan en su mamá o en otros miembros de la familia para afrontar.
Sostienen relaciones paralelas o tienen conductas de infidelidad o deslealtad.
Son variables e indecisos en su estado de ánimo o reacciones.
Pero ¿Qué nos pasa? En la mayoría de estos casos que analizamos las conductas son generadas por hombres, tal vez con un proceso inconsciente de poder que está representado en el machismo del siglo pasado y la inseguridad del egocentrismo, que fue implantado en su propia crianza o en el proceso cultural que nos lleva a representar la imagen de hombre desde la posibilidad de seguir siendo un niño, encontrando en su esposa o pareja una nueva mamá que sigue con la sobreprotección.
Tal vez las mentes de estas mujeres que consultan está más confundida por la incertidumbre de un duelo sin posibilidad de resolución, en algunos casos su pareja ni siquiera ha permitido un contacto telefónico para dar cierre a la relación, en otros simplemente se van porque encuentran una nueva mujer que suple sus necesidades egocéntricas y en otras se van donde su mamá a buscar sobreprotección.

El cuestionamiento ante esta incertidumbre siempre es: ¿No es más fácil afrontar como seres maduros? Dar la cara y decir: No quiero más, cualquier persona por más que ame a otra tiene la capacidad de dejar una relación y entender cuando el otro dice que no quiere, no hay necesidad de hacer más daño si tenemos en nuestras manos simplemente la posibilidad de cerrar un ciclo. 

La reflexión de hoy es un llamado a los hombres y mujeres a madurar y ser coherentes en sus decisiones y relaciones, si deciden estar en una relación de pareja y asumir un acuerdo sea o no ‘monogámico’, lo hicieron sin que nadie los obligara, son acuerdos culturales que podemos decidir libremente, cumplirlo es un compromiso con nosotros mismos, no hacerlo es un acto de cobardía que habla muy mal de nuestra cultura.

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