Lunes, 24 Sep,2018

Opinión / ABR 26 2018

Que vivan los trabajadores

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Cada 1 de mayo se conmemora el día internacional del Trabajador, que busca hacer homenaje a los sindicalistas ejecutados en el 86 por su lucha para conseguir jornada laboral de ocho horas. 

A lo largo del tiempo se convirtió en símbolo de orgullo y unidad para todos los trabajadores que, desde sus frentes, buscan la dignificación y reivindicación de quienes somos la fuerza productiva y medula de la economía de nuestro país, no solo porque el trabajador y su trabajo son fuente de ganancia para los dueños de los sistemas productivos, sino del incremento de riqueza de la sociedad en general; a pesar de ello, la clase trabajadora de Colombia afronta día a día, y gobierno tras gobierno, el empobrecimiento de condiciones y garantías laborales, plasmadas en normas que blindan las ganancias de empresarios y emporios económicos a costa del desconocimiento de las mayorías. La recompensa final son pensiones cada vez más reducidas y difíciles de alcanzar, y muchos ni siquiera pueden aspirar a ellas.

Que vivan los trabajadores, que con su trabajo honesto delinean el futuro de sus familias, engrandecen su humanidad y aportan al desarrollo del país; que vivan los conscientes y decididos a dar la pelea por sus derechos; que vivan los humildes que apenas logran sobrevivir, que vivan los invisibles por los que nadie alza la voz. Que vivan los trabajadores que unificados se manifiestan y han dado significado a la marcha, a la movilización; que comprenden que las cosas no son estáticas, tampoco la realidad y que se comprometen a transitar hacia una sociedad más justa e incluyente, en la que la riqueza se reparta de manera que todos puedan resolver sus necesidades básicas y desarrollar proyectos de vida dignos. Alejandro magno dijo “Ten presente que el destino de todos depende de la conducta de cada uno”, es por eso que tener identidad de clase y unificarnos alrededor de objetivos comunes, hace parte de la intención de este día.

Requerimos constituirnos en una clase con conciencia crítica y lectura de contexto, con memoria para identificar claramente a los causantes del estado actual de cosas como el incremento pírrico del salario mínimo de cada año, el aumento de la edad de pensión, el desconocimiento de horas extras, la calamitosa situación de salud —ley 100—, el acceso a empleo altamente politizado, la informalidad, el desempleo, los altos y numerosos impuestos, la desfinanciación de la educación, la desigualdad, inequidad social, la corrupción que reduce recursos y posibilidades para los menos favorecidos; y en general todos los males sociales que padecemos no solo como trabajadores, sino como ciudadanos. 

En época de elecciones traigo el pensamiento de Pablo Coelho: “Lo peor de parte de una sociedad manipulada por la política, es ver a pobres defendiendo a ricos culpables de su pobreza.”, (no olvidemos la desigualdad por ejemplo en los salarios de los congresistas y como acceden a las opulentas pensiones). Como decían los abuelos: el trabajo dignifica; pero luchemos para que sea política de estado, el reconocimiento y justa valoración de la clase trabajadora.

1 de mayo, 9 a. m.: concentración en el Banco de la República.

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