Martes, 24 Sep,2019
Opinión / SEP 16 2018

Redefinir una profesión

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Reformar, cambiar o revolucionar las profesiones y los oficios es algo perentorio. Las cosas cambian o se vuelven obsoletas de un modo inesperado e impredecible. El cambio tecnológico es una realidad que obliga a introducir transformaciones importantes en la mentalidad y la estructura del pensamiento. Las formas de hacer las cosas ya no resultan adecuadas y si todavía subsisten es porque están fuera de tiempo y no ofrecen garantías. El problema es cómo redefinir un oficio o profesión. El mecánico de acera, por ejemplo, es superado por la electrónica, que interviene su actuación y es la que decide. Un fallo interno de un vehículo de última generación, no es asunto de mecánico, sino del computador del taller que identifica el daño o los elementos averiados, que por lo regular no son reparables, pues la única salida viable es el cambio de la pieza por una nueva. Al igual que se reemplaza un bombillo.

El cambio afecta a una profesión que se pregunta por su naturaleza y finalidad: la docencia. El caso del docente es qué enseñar frente a la realidad virtual que lo sobrepasa y le ofrece un mundo ilegible y unas formas de conocimiento que obedecen a patrones distintos. En cuanto a prácticas y habilidades necesarias para enfrentar el reto tecnológico, cuyos productos son de lo poco que disfrutamos, queda la cuestión de cómo competir frente a potencias avanzadas en ciencias y tecnologías. No es asunto de información o que no haya conocimiento disponible, en internet se encuentra de todo, desde cómo destapar una cañería hasta la explicación y el entendimiento de cómo funciona la ciencia. La oferta del medio virtual satura cualquier pretensión personal de conocimiento e información. Y en lo que representa el acceso a la red, habría que interrogar por la función de la pedagogía a la que se le ha sustraído la materia de estudio por un rival con el que le es imposible competir. 

Una de las salidas ha consistido en diseñar un sistema de evaluación, no del conocimiento, sino de las habilidades y competencias básicas y suficientes adquiridas por el estudiante a la largo de su escolaridad. Una lógica y un procedimiento que confronta al alumno a situaciones de análisis en las que ha de encontrar la alternativa correcta. Y sin que importe su nivel de escolaridad, cualquiera estaría en condiciones de dar con la respuesta que conviene, pues ha desarrollado el recurso necesario –argumentativo, propositivo, interpretativo- con el que describe y se figura la realidad. Pero la evaluación es solo una de las tantas aristas con las que se da un paso en lo concerniente al cambio tecnológico. Queda por replantear qué es el conocimiento y qué es aprender un oficio en las cambiantes realidades. 

 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net