Domingo, 22 Sep,2019
Opinión / MAY 19 2019

Reivindicar una pedagogía

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Una pedagogía liberadora tendría por objeto la libertad en todas sus formas de expresión; estaría del lado de los pobres, los marginados, los campesinos, los asalariados…De todos aquellos que sufren injusticias y humillaciones y están sometidos a relaciones económicas y sociales de abuso y explotación. Se pretende mediante la acción educativa la redención política, económica y social del oprimido, y se compromete a fondo con el cambio social, la lucha por la autonomía y la libertad, y por una sociedad en la que las fuerzas dominantes que someten y envilecen al individuo tendrían que desaparecer. “Nadie estará por encima de nadie”, porque prevalece la consigna de que cada quien aprende a valerse por cuenta propia y enfrenta un destino que es el resultado del ejercicio consciente del libre albedrío. La educación se entiende como un quehacer que conjuga pensamiento y acción, teoría y práctica, y hace del conocimiento la forma más elevada de perfección humana y contribución a una sociedad más equitativa y solidaria. 

Pedagogía como factor de cambios concernientes al individuo y la sociedad, es decir, transformadora del ambiente social en su totalidad y allí donde corresponde. Porque el individuo es un ser que se hace, no tiene esencia determinada y definitiva, es maleable y posee cierta plasticidad y capacidad de adaptación a circunstancias cambiantes y diversas, que aprende de la libertad y puede zafarse de cadenas, restricciones y miedos que conducen a una vida miserable y triste. El individuo concibe y realiza una vida para sí, y forja un encuentro con el otro —con su semejante— a medida que cuestiona el modo de relacionarse consigo mismo y con el mundo. 

Por lo menos así se concibe el papel de toda práctica educativa comprometida con ideales de superación y perfeccionamiento humano; busca romper con formas de opresión y limitantes de la libertad, social e individual, que se le presentan en el conformismo de “círculos de seguridad” o “seguridades vitales” en las que arruina su vida por miedo a expresar su capacidad en un mundo contingente y en el que fuerzas opresivas controlan y manipulan necesidades vitales y humanas. El problema de la práctica educativa, como posibilidad y promesa, es enfrentar temores e inseguridades, y posibilitar la creación de capacidades transformadoras que están aunadas a una actitud optimista, confianza en sí mismo, y la creencia en el ascenso del hombre que privilegia, por sobre todo, la empatía, la solidaridad, la bondad y la caridad como valores que impiden y restringen fuerzas opresivas y despóticas. En su propósito es una pedagogía que enaltece al docente, al estudiante y la sociedad.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net