Viernes, 21 Sep,2018

Opinión / MAY 31 2018

Riesgos de proyectos inconclusos

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En el Quindío nos acostumbramos a proyectos de infraestructura sempiternos por causas imputables a deficiencias en diseños, lentitud en la contratación, retrasos en la construcción y casos de corrupción, sin contar efecto que causan los opositores de oficio que salen a la palestra a cuanto proyecto se quiera hacer en nuestro territorio.

En el Foro de Gerentes ‘Obras de infraestructura’, realizado en la cámara de comercio el pasado 28 de mayo con participación del ministerio de Transporte, ANI, gobernadores de del Eje Cafetero, cámaras de comercio, Grupo Odinsa S.A. y Autopistas del Café, se habló de la vía Calarcá – La Paila, último tramo pendiente por construir en doble calzada del corredor Bogotá – Buenaventura. Entonces recordé la resolución 1435 del 13 de diciembre de 2013 de la ANI mediante la cual se escogió el proyecto de asociación público privada presentado por el Grupo Odinsa S.A. sobre el de asociación público privada de origen público de Fonade por cuanto para su ejecución no requería del desembolso de recursos públicos.

Esta propuesta, que tenía por objeto construir, administrar, operar y mantener los corredores viales segunda calzada La Paila – El Alambrado, par vial El Alambrado – La Herradura – doble calzada La Herradura – Barcelona, conectante aeropuerto El Edén – Zona Franca, segunda calzada Barcelona – La Española, doble calzada Barcelona – Calarcá, y el de operar y mantener la doble calzada Calarcá – Cajamarca, fue retirada por el Grupo Odinsa S.A. debido, en buena medida, a la oposición vehemente de un grupo de quindianos que vieron en un trazado diferente al actual la afectación de sus intereses particulares. De ahí que la iniciativa, que también incluía una doble calzada entre la Ye y Jardines de Armenia y un nuevo puente sobre el río Quindío en Balboa, quedó en veremos, la nación priorizó otras obras y los quindianos nos quedamos sin la soga ni el ternero.

Sobre el particular la ANI dijo en el foro que la construcción de la doble dependerá de la evaluación de las propuestas de APP privadas que presentarán Odinsa S.A. y una firma de procedencia china, y de no ser adjudicada, estructurará una APP pública. O sea que luego de cinco años de abortado el proyecto inicial se puede afirmar, sin temor a equívoco, que en la siguiente década no veremos esta obra prioritaria para el Quindío y Colombia.

Esta situación es similar a la de otro proyecto que haría posible que el Quindío, departamento que solo está conectado al Sistema Regional de Transmisión, SRT, eléctrica a 115 kV, se integre al Sistema de Transmisión Nacional, STN, que opera a 230 kV con la construcción de torres y líneas de energía entre Santa Rosa de Cabal y Armenia. Esta obra suspendida hace cuatro años por la oposición oportunista de la gobernadora anterior y por reparos de tipo ambiental todos ellos subsanables, aseguraría el suministro de energía a mediano y largo plazo y eliminaría el riesgo de racionamiento ante eventuales contingencias por estar el departamento en la cola del STN.

Los retrasos en estos proyectos dejan valiosas enseñanzas y de paso nos pondrán en serios problemas de movilidad cuando entre en operación el túnel de La Línea y aumente considerablemente el flujo de vehículos que lleguen al Quindío como destino turístico que es, al tiempo que nos enfrenta a un probable desabastecimiento de energía que en el corto plazo podría desencadenar la crisis de Hidroituango, a decir de los expertos.

 

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