Martes, 15 Oct,2019
Opinión / JUL 08 2019

Santrich y Uribe

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

El abandono de Jesús Santrich de su esquema de seguridad tiene varios ingredientes que expresan el clima político del país. Él, es solo uno de los tantos dirigentes que contribuyeron a la construcción del acuerdo de La Habana; no obstante lo convirtieron durante el último año, en el personaje central y mediático del pulso entre los enemigos del acuerdo. 

En este asunto todos los actores se jugaron sus cartas: las presiones de la embajada de los EE. UU. con el entrampamiento para extraditarlo, la Justicia Especial para la Paz, JEP, con la orden de no extradición y libertad, la fiscalía con su recaptura ilegal, la Corte Suprema de Justicia reconociéndole su investidura como congresista, el presidente de la Cámara con su ausencia para no darle posesión, los discursos del presidente prejuzgándolo en Colombia y en el exterior como mafioso y la soberbia del propio Santrich con su lenguaje oral y corporal.

Este hecho le hizo sombra a la derrota del gobierno en varios frentes: las objeciones a la ley estatutaria de la JEP, el fracaso de las reformas a la justicia y a la política, el revés sufrido en la OEA, pero también le ha servido para pasar de largo en el cumplimiento de varios puntos esenciales del acuerdo, como la reforma rural integral sobre la cual la iglesia católica le acaba de hacer un llamado al gobierno para que la inicie.

Mientras tanto la JEP en solo un año de trabajo y a pesar del asedio escalonado de sus enemigos, recibió el reconocimiento certificado en el informe de la Comisión Internacional de juristas y de los organismos multilaterales.

El otro tema reciente para entretener a los colombianos es la controversia que ha provocado el senador Uribe sobre el papel de Santos en la operación Jaque. No tengo ninguna simpatía por Santos, pero es fácil darse cuenta lo irracional, visceral y contradictoria de la conducta del senador con este tema.

¿Cómo puede un presidente tener un ministro de defensa que no se ocupe de uno de los operativos más importantes durante su gobierno? La operación jaque fue quizás, el acontecimiento que le dio la 'Marca' a la principal política de la seguridad democrática cuya esencia era la derrota de las Farc. Este operativo y el siniestro caso de los diputados del valle entre otros, pudo ser el punto de quiebre para que las Farc se convencieran definitivamente que la hora de la salida negociada había llegado, Santos la captó y llevó en su gobierno el proceso a feliz término.

 La carta del brigadier general Juan Carlos Rizo Arena, comandante del operativo desmintiendo a Álvaro Uribe, es sencillamente el gesto de un guerrero que le repugna la mezquindad y la miseria espiritual de un personaje gobernado por las pasiones, el odio, la envidia y la soberbia. Si Santos no hubiera sido el presidente que negoció la dejación de armas con el grupo insurgente, no habría necesidad de recordar estas palabras de Uribe como jefe de Estado después del éxito de la operación “señor ministro de la Defensa nacional, doctor Juan Manuel Santos, mucha felicitación y muchas gracias”. 

Así que mientras Uribe a instancias de Duque pone a Santrich en el centro del acuerdo para calificarlo de impunidad, intenta sacar a Santos del centro del éxito de la operación Jaque. ¡Qué tal!


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