Lunes, 12 Nov,2018

Editorial / NOV 08 2018

Se cumplió

Que las etapas subsiguientes de este proceso que ya comenzó honren el entramado intelectual y la fuerza del discurso y las narrativas por encima de los cálculos políticos que pretendan estrangular lo riguroso y necesario, por electorerismo barato y rumorología perversa.

Se cumplió

El fin de semana, incluyendo el día martes, fue tiempo de elecciones en la universidad del Quindío. Fueron 8.244 los sufragantes frente a los 7.858 votos del año 2014, lo que marca de entrada un resultado muy positivo para el balance democrático de esta contienda interna.

Pareciera frase de cajón, pero ganó la democracia, y no obstante las dificultades propias de la coyuntura de las legítimas protestas de tono nacional y local, se pudo elegir al consejo superior. Más allá de quien en particular haya ganado, gana la universidad y ganan los distintos matices que encarnaron las planchas constituidas para escoger las vocerías que tendrán la enorme responsabilidad de ayudar a orientar las políticas institucionales de la U niquindío de la mano con los demás consejos, comités y estamentos constitutivos de la alma máter.

Hubo demasiada especulación frente al posible boicoteo de las elecciones o su repentino aplazamiento. Ni lo uno ni lo otro, los votantes tuvieron las garantías suficientes para asegurar sus votos y contribuir a las decisiones democráticas de la universidad, y hasta los que no estaban de acuerdo con el certamen electoral observaron buena actitud y comportamiento, eso sí, sin renunciar a su examen crítico.

El aumento de votantes con todo y los paros y nudos críticos de la coyuntura, demuestra que los intereses superiores de la universidad no están en riesgo, y que todas las voces a favor y en contra de las elecciones y de los procesos que tienen curso en la universidad, pueden expresarse en paz y desde la condición examinadora que la misma universidad requiere para fortalecerse.

No es bueno ni oportuno de hablar de vencedores y vencidos, pues cuenta sobre todo que la universidad como un todo institucional y como uno de los emblemas patrimoniales de la región, afiance sus políticas de mejoramiento continuo, y que con el paso siguiente en el proceso de elecciones, la madurez, la sensatez y la argumentación brillen en la oratoria de los candidatos que aspiran a dirigir los destinos de la universidad en los próximos años.

Ojalá pudiera proclamarse un pacto de amor y respeto por la universidad y que las etapas subsiguientes de este proceso que ya comenzó honren el entramado intelectual y la fuerza del discurso y las narrativas por encima de los cálculos políticos o las estrategias de marketing político que pretendan estrangular lo riguroso y necesario, por electorerismo barato y rumorología perversa.

Que afloren los debates cargados de ideas, proyectos y apuestas de crecimiento institucional, potencialización académica y científica, y que se no tomen ventaja las prácticas politiqueras que afuera han hecho tanto daño y que lo último que podríamos permitir es que hacia adentro puedan podrir lo construido.

Felicitaciones a las partes en contienda, incluyendo autoridades y candidaturas. Estudiantes, profesores, egresados, administrativos y todos los actores que participaron directa e indirectamente en estas elecciones, porque hicieron valer la fuerza de la democracia como la oportunidad que por siempre garantizará que las propuestas se valoren desde todas las ópticas y que al final del proceso en la primera parte del año 2019, brille la democracia de nuevo y que el sadlo definitivo sea le mejor, para parte de lo que es lo mejor de lo nuestro: nuestra universidad del Quindío.

 

NOTICIAS RELACIONADAS


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net