Miércoles, 21 Nov,2018

Opinión / JUL 21 2018

Seguimos en las mismas

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Mientras el gobernador del Quindío, hace todo lo posible por quedarse con la alcaldía de Armenia, en otras instituciones públicas también disponen de todo para evitar que el control de las mismas llegue a otras manos. Puede ser una de las más enconadas luchas politiqueras por el poder, tras el derrumbamiento del reino Valencia. 

Las ambiciones de poder del gobernador por ampliar su gobierno sacerdotal se está volviendo muy peligroso. Buscar la hegemonía en la alcaldía de Armenia, no tiene como fin de hacer justicia en la ciudad; simplemente va es por el presupuesto público para ponerlo al servicio de su candidato y ganar las elecciones en el 2019. Así lo hizo con su representante a la Cámara. 

De aquí en adelante cualquier decisión que tomen los mandatarios locales, tiene el objeto de garantizar su futuro personal. Y en esta misma lógica, al interior de la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, vienen comprando hasta el diablo para elegir al nuevo director. Y John James Fernández, director saliente y corrupto destituido por la procuraduría, sabe muy bien que antes de haber entregado su cargo, como propósito personal, hizo todo lo que tenía en sus manos para que en los próximos días los consejeros designen como director —en propiedad— del órgano ambiental a José Manuel Cortés —hoy director encargado—. 

Aquí no se puede esperar que los consejeros del órgano ambiental actúen con total transparencia. Algunos se están prestando para hacer realidad las intenciones del señor destituido por la procuraduría. Desde la dirección de gestión ambiental se viene adjudicando contratos y ofreciendo dádivas que asegurarían los votos para elegir el director, tales como la formulación del plan de manejo ambiental del páramo Chilí-Barragán, contratos de restauración ecológica y ejecución de obras eléctricas del túnel principal de La Línea —aun cuando no se tienen todavía los permisos de obra—.

De nuevo es la cadena de corrupción que se está tejiendo en el departamento del Quindío para favorecer al señor José Manuel Cortés inmerso él en un proceso penal y actos de corrupción que actualmente adelanta la fiscalía. Tanto la procuraduría como la fiscalía, deberían de poner mucho ojo a esta forma de elegir el nuevo director de CRQ. —Ver aquí proceso penal—.

Las personas para ocupar la dirección de dicho organismo, fuera de sus competencias técnicas, sus actos como servidores públicos, no pueden estar manchados por corrupción. Pero tal parece que seguimos en las mismas. Luego, el hambre de poder se les nota demasiado a algunos personajillos del Quindío y su ansia de controlar los presupuestos públicos para concretar ambiciones personales y llevar al departamento a la ruina absoluta. 

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