Jueves, 15 Nov,2018

Opinión / AGO 13 2018

Señor secretario

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Hacía muchos días que no me topaba con un documento tan conmovedor como el comunicado a la opinión, firmado por un anónimo secretario del partido Liberal, que resuma indignación patriótica ante la indecisión del gobernador del departamento en la designación de nuevo alcalde de Armenia. Tiene razón este secretario, quien hoy, henchido de preocupación republicana, reclama “responsabilidad política” y “probidad en el ejercicio de la administración pública”.

¡Ni más faltaba señoría!, es apenas normal su indignación y hace bien en explayarse, sin reato alguno, en distribuir culpas y dolerse preocupado, porque su partido recibió “un mandato democrático”, al que “no renunciaremos”, para “gobernar” a Armenia. ¡Gracias a Dios secretario!

Como si fuera poco, en cuarenta renglones restantes, este paladín de la democracia y las buenas costumbres, hace un descubrimiento iluminante, dice: “Para esta colectividad, prima el interés general de los armenios frente al interés particular de cualquier funcionario”. ¡Si lo hubiéramos sabido antes señor secretario! ¡Cuántos problemas nos hubiéramos evitado!

Dice además, sin sonrojarse, que los nombres de la terna fueron exhaustivamente revisados por, el que no duda en llamar con pompa “nuestro departamento jurídico” y sometidos a los exhaustivos filtros que exige la ley para garantizar su probidad. ¡Menos mal señor secretario! 

Termina expresando, como diría su jefe, ciertamente la indecisión sobre el nombramiento profundizará la crisis que vive Armenia y le pide, ahora sí, a la ciudadanía ser veedora y garante de la administración que reste. ¡Gracias señor secretario!
Solo en el segundo punto de la comunicación del partido rojo y en tan solo dos débiles y lacónicas líneas, consiga el escribano la relación entre la crisis política que atraviesa Armenia y un “liderazgo cuestionado” que necesita claridad. ¡Menos mal nos lo aclaró!

Nada dice sobre la crisis, nada de disculpas públicas del partido Liberal a los ciudadanos de Armenia por las fechorías de sus avalados en las últimas administraciones, ¡no es hora de delicadezas! Ni de los cuarenta mil millones de pesitos que le esquilmaron a los cuyabros vía contratación administrativa, ¡nimiedades cuando se trata es de recuperar el poder perdido! Estas minucias seguramente pasaron, dirá el secretario, por algún errorcito en las también arduas investigaciones exhaustivas del glorioso departamento jurídico del partido y de los filtros rigurosos de ley a la hora de escoger los candidatos de los últimos años.

Nada dicen de sanciones a los implicados, nada sobre cómo arrojar luces sobre las sombras de la crisis en que está envuelta esta capital… nada de propósito de enmienda ni de contrición de corazón como lo establece la cosmología católica para el perdón de los pecados. Nada de nada… solo el: ¡devuélvanos el poder que nos queda año y medio!

Francamente ante tanto sentido de lo público y tanto pundonor patriótico, uno termina por conmoverse. ¿O no Moliere?

 

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