Jueves, 23 May,2019
Opinión / ENE 16 2019

Si vale, defienda

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

La vida está llena de situaciones que no siempre se entienden en el momento en que ocurren. Definitivamente el camino va proporcionando espacios en los cuales el crecimiento toma mejor forma, aclarando ideas y así mismo concediendo la opción de ponerse en paz con eventos que han sido complicados de entender y aceptar.

Casi siempre, ante situaciones conflictivas y difíciles, las personas tienden a hacer una negación inicial de lo que está generando sufrimiento. Aunque parezca ilógico, no siempre ese sufrimiento es tan dañino o perjudicial como se percibe o se siente en el momento en que es necesario afrontarlo y sin embargo, muchas historias, que apenas empiezan, quedan atrapadas en la telaraña de las dificultades que plantean los retos del medio. Es fácil equivocarse y huir dejándolo todo en el momento más confuso. Así se empiezan a escribir grandes equivocaciones y dolorosos dramas que finalmente dan al traste con la posibilidad de construir proyectos de vida muy valiosos: todo tiene su proceso y con frecuencia es tal el miedo de enfrentar las dificultades para vencerlas, que se le da más energía y por ende fuerza a los razonamientos que apoyen la huida y así mismo el fracaso de lo que era muy valioso y sin duda, no debía morir y así mismo mucha gente permanece impávida, paralizada en el lugar equivocado. 

Muchas personas, con el fin de preservar su autoestima, se llenan de motivos mal elaborados y erróneamente sustentados para justificar, a sí mismos y al mundo, las razones de su actuar: así, permiten que terceras personas comiencen a horadar las relaciones y debilitar el impulso. Para mantenerse en esa línea, cobra más fuerza cualquier cosa aparentemente “negativa” que sirva para alimentar y acomodar la cobardía de quien en vez de perseverar decide salir corriendo o ‘quedarse ahí’, según el caso. Uno de los riesgos más grandes es entonces satanizar injustamente al otro o al revés, idealizarlo. Muchos asuntos, aunque una voz interior grite la equivocación y la injusticia, se manejan buscando opiniones, consejo, ánimo, en personas inexpertas que solo escuchan ‘su versión’ y se matriculan con ‘su’ error. Así se logra el espaldarazo que da al traste con algo que bien valía mucho y acto seguido, se genera una conducta inapropiada alimentada, seguramente, por la fuerza del amor que en el fondo sigue gritando confuso, una agonía que se resiste a sucumbir; eso es el dolor. Muchas parejas, sueños, proyectos o vidas sucumben o se eternizan dejando una marca indeleble que recuerda la debilidad y falta de criterio con que se actuó.

Luche por lo que tiene valor, tenga la tenacidad para enfrentar, no se acobarde y no permita que nadie se entrometa en su intimidad, ya sea para alejarlo de algo o presionarlo para que se quede donde no es.

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