Jueves, 15 Nov,2018

Opinión / JUN 30 2018

Siguen tumbando selvas

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

La deforestación en Colombia sigue su curso y en aumento a pesar de todas las alertas sobre la misma y de las evidencias sobre el impacto negativo de esta en la diversidad biológica, los suelos, el patrimonio hídrico y el bienestar de la propia sociedad.

Con un aumento del 23% de la tumba y quema de selvas respecto al 2016, se pasó de 178.000 a 219.973 hectáreas desbastadas en 2017. Se hace énfasis propagandista en que la expansión de los cultivos ilícitos incide decididamente en este ecocidio masivo. Por otro lado, se afirma que en el último cuarto de siglo se han perdido al menos 6 millones de hectáreas de áreas silvestres.

La Amazonia es la región que más ha sufrido este avance devastador. Pasando de 77.000 a 144.000 hectáreas de selvas destruidas el año anterior. Ni los parques nacionales se han salvado de esta arremetida de la motosierra y el fuego provocado y no controlado. A pesar de esto, la Amazonia sigue aportando el 66,6% de selvas aún existentes en nuestro país.

Estos cultivos están lejos de resolverse mientras su rentabilidad siga siendo más altas que otras actividades agrícolas. Irónicamente su ilegalidad los hace bastante lucrativos. Por igual no podemos desconocer que la tenencia de la tierra desde hace años ha sido utilizada para el llamado lavado de dineros provenientes del narcotráfico y demás actividades delictivas, entre ellas las del saqueo al erario.

Ante lo anterior, debemos de agregar que la precaria presencia estatal, la corrupción generalizada y la falta de recursos suficientes para afrontar las tareas y funciones, facilitan esta arremetida de quienes se van adueñando de grandes extensiones en los baldíos nacionales.

Debemos reiterar que la potrerización para la ganadería extensiva y poco productiva, es el mayor destino dado a estos terrenos. Sigue siendo la actividad preferida en la cual se realiza poca inversión y se acapara tierra para la especulación, la legalización de capitales y consolidación de poderes locales y regionales.

Con la salida de las Farc, ha sido inevitable que nuevos actores apoyados con una gran capacidad financiera y con la inoperancia de los entes de control, se sigan apoderando de las tierras en Colombia y que empujen al colono pobre a seguir tumbando selvas.

El Estado colombiano continúa sin resolver la falta de acciones concretas que frenen de una vez por todas, la destrucción de nuestra diversidad biológica. Se siguen aplicando paños de agua tibia para afrontar el deterioro ecológico, que se acelera día a día. Se pretende alcanzar un desarrollo arrasando nuestro entorno.        

Nota: el investigador y educador Luis Carlos Serna G., en representación del Observatorio Ambiental del Quindío e invitado por el ministerio de Ambiente, tuvo la oportunidad de exponer en la Feria Internacional del Medio Ambiente, Fima, el ‘Pacto por el agua’ logrado en el departamento. Nuestro reconocimiento por su continuo aporte a la defensa del patrimonio hídrico.

NOTICIAS RELACIONADAS


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net