Martes, 20 Ago,2019
Opinión / SEP 20 2018

Sin ceres niegan educación

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Poco le gustaban los números y las cuentas. Pero creyó en la necesidad de obtener un título universitario para organizar el proceso de producción de café, es decir planificar, organizar, dirigir y controlar los recursos alrededor de las necesidades del mercado municipal. Quería integrar el desarrollo de las fincas cafeteras con el turismo. Decidió matricularse en administración de negocios en el Ceres de Quimbaya, universidad del Quindío. Se graduó como uno de los últimos estudiantes justo cuando se anunció el cierre definitivo del Ceres. Después de la graduación en reunión con varios compañeros se preguntaba qué va a hacer Quimbaya con 272 egresados en este programa y con quién realizará la investigación del futuro.

Los Centros Regionales de Educación Superior, Ceres, fueron creados en 2003 como estrategia estatal para hacer más equitativo el acceso a la universidad, en particular a los jóvenes de fuera de la capital, con programas pertinentes a la realidad comunitaria y acordes con la vocación productiva. Su organización depende de alianzas entre el gobierno nacional, departamental y local, la comunidad, el sector productivo y la academia. El secreto está en la decisión de la universidad para motivar y pactar tales alianzas con programas que demuestren su pertinencia para el desarrollo general de las comunidades. En este sentido tienen cabida la oferta de todos los programas de las diferentes facultades y no aquellos que resulten baratos por los costos administrativos o pedagógicos.

La universidad Nacional da una lección ejemplar. Según la actual rectora abrió la novena sede en el Cesar como “reconocimiento al valor de la diversidad y la diferencia contextual” y aporte a la construcción de identidad y propósitos comunes para el desarrollo del tejido social y científico. Dichas sedes son más que Ceres pero tienen igual significado desde el punto de vista del impacto de la academia en las regiones. Afirma que de 913 grupos de investigación, 36 han desarrollado actividades de investigación en el departamento del César, entre otros, en cultivos de ñame, yuca y plátano. Entre 2017-2018 se han ofertado 56 programas con beneficio para 4.000 personas. Integró su actividad académica e investigativa con el contexto para abrir 74 programas en 2019 y estudiar los primeros 4 semestres para continuar en otras sedes, mientras se reglamenta el funcionamiento pleno de la sede.

Financieramente los Ceres apoyan con créditos gubernamentales el estudio. Entre otros, el financiamiento hasta del 100% del valor de la matrícula semestral reportado por la institución de educación superior. Crédito de sostenimiento hasta por 3 salarios mínimos para cada período académico.

En nuestra región, la universidad Tecnológica de Pereira tiene 5 Ceres con 5 programas profesionales y 4 tecnológicos. La universidad de Caldas 7 Ceres y 19 programas de 5 facultades diferentes. La universidad del Quindío debe valorar el impacto docente e investigativo regional a través de los Ceres como inversión y no como simple gasto. Son también estrategia clave para democratizar el acceso a la educación universitaria.


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