Lunes, 10 Dic,2018

Opinión / OCT 15 2018

Sin luz al final del túnel

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Vuelve y juega el túnel de La Línea. Hace cerca de 5 años venimos escuchando y leyendo comentarios de columnistas, periodistas y el Comité Intergremial del Quindío sobre el optimismo que despiertan los anuncios permanentes por parte del gobierno nacional sobre fechas de terminación de la megaobra, lo cual hace exclamar a algunos quindianos que “hay luz al final del túnel”.

Pero no es verdad tanta belleza, las últimas noticias presentadas en el canal Caracol con video reciente sobre el atraso en las obras y declaraciones de los mismos obreros, aumentan la incredulidad sobre la fecha definitiva de entrega del túnel y sus obras anexas —25 túneles cortos y 31 viaductos—. Que hay filtraciones, derrumbes y obras de mala calidad vimos y escuchamos en el mismo video —ratificadas el viernes anterior por el director del Invías—; retrasos en el recubrimiento de paredes y en los pisos de concreto. Nada se dice de la instalación de los elementos electromecánicos al interior del mismo.

Creo que al país no se le dice la verdad sobre el desarrollo de esta megaobra tan necesaria para el progreso de los departamentos vecinos extensivos a toda Colombia: el turismo, el transporte de pasajeros y productos, el recorte de las distancias y la reducción de tarifas. Recordemos que las obras se iniciaron hace 10 años con un presupuesto inicial de 629 mil millones de pesos, al día de hoy la inversión ronda los 2 billones de pesos, faltando 600 mil para culminar los trabajos, lo dijo la nueva ministra del Transporte y agregó que no hay presupuesto. La incertidumbre es total y nadie se atreve a dar fecha una fecha exacta sobre terminación de los trabajos, por lo que vemos la demora puede extenderse a 3 o 4 años más.

Este contrato se ha convertido en el ejemplo de lo que no debe ser una obra pública en Colombia con la cantidad de escollos jurídicos, problemas ambientales, técnicos, reparaciones, plazos incumplidos y aumento sistemático de su valor final. Tenía razón la exministra Cecilia Alvarez cuando expresó en marzo de 2013: “El túnel de La Línea es un chicharrón”.

A raíz de la caída del puente Chirajara, el Invías ha ordenado la revisión y reforzamiento de algunos puentes que hacen parte de la megaobra. Por la seguridad de los viajeros, estas medidas, aunque costosas, vale la pena la adición en las inversiones y la espera por unos años más. Y no olvidar que el complemento importante para el funcionamiento del túnel de La Línea es la carretera Calarcá-La Paila, sin esta vía se pierde todo el potencial que tienen ambas obras, recorrido más rápido, se pierde la continuidad en la vía Bogotá-Buenaventura.

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