Miércoles, 22 May,2019
Opinión / ABR 25 2019

Un sol negro

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Cosmos, la serie televisada y luego publicada en formato de libro del astrofísico Carl Sagan, nos señala, que gracias a la ciencia de vez en cuando le arrancamos una verdad al enigmático universo. Singularidades anunciadas con antelación, pero que solo después de conseguir las evidencias, comienzan a abrirse campo en los medios masivos de información entre abundantes noticias deportivas y de farándula.

Es el caso del registro fotográfico que circuló hace dos semanas de un objeto obscuro ubicado en la galaxia M87 y en el que participaron más de 200 científicos de setenta institutos en 18 países de seis continentes.

Nos cuenta Juan Diego Soler, astrofísico colombiano del instituto Max Planck en Heidelberg Alemania, que este evento es el resultado de lo que comenzó con la publicación del libro Principia Mathematica de Newton en 1687, en el que consigna una de las leyes que rigen el movimiento de los objetos y la fuerza de atracción de los cuerpos, conocida como ley de gravitación universal.

Con esta ley se pudo predecir eclipses, explicar las mareas y movimientos de los planetas, pero el experimento para comprobar la atracción gravitacional entre dos masas solamente ocurrió mucho tiempo después en 1798, cuando Cavendish experimentó con unas bolas de plomo como lo había sugerido el geólogo John Mitchell, quien, además, en una carta dirigida a Cavendish le describe cómo la atracción gravitacional de una estrella con suficiente masa podría atrapar la luz que esta emite convirtiéndose en una estrella obscura.

Luego en Francia, Pierre-Simón Laplace conjeturó en su libro: Exposition du Système du Munde 1836, la existencia de un objeto tan masivo que la velocidad de escape tendría que ser más grande que la velocidad de la luz. La idea de objetos obscuros solo fue revivida en 1915 con la publicación de la Teoría general de la relatividad de Albert Einstein donde predice que la luz de las estrellas se curva alrededor de un objeto masivo como el Sol. En 1919 sir Arthur Eddington en la isla Príncipe (África) confirmó lo dicho por Einstein.

Fue en la década de los sesenta que astrofísicos como Stephen Hawking teorizaron ya con propiedad sobre agujeros negros. Felizmente, en abril de 2019, es captada la imagen de un sol obscuro, la evidencia de lo que se venía buscando. 

Entonces, los científicos pudieron gritar: ¡Eureka!, como Arquímedes. 


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