Lunes, 24 Sep,2018

Opinión / SEP 02 2018

Valores de la modernidad (III)

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En la significación histórica de la idea de modernidad subyacen valores distintivos de lo que viene a ser una ruptura con sentimientos, anhelos y actitudes cotidianas. Eso se constituye en un aspecto crucial de la percepción y de la conciencia que se tiene de los eventos actuales y de la evolución individual de los integrantes de la sociedad. 

 

De ahí surge una conciencia crítica convertida en polo moral deseable por lo frustrante de este tiempo y que viene a ser algo propio del sentirse moderno en varios sentidos y que pueden expresarse así: “esta práctica es moderna”, “somos modernos” (sentido descriptivo) o, “ya somos menos corruptos que otros” (sentido comparativo), o, “deberíamos ser más modernos que aquellos otros” (sentido normativo). A lo que habría que agregar las preguntas: ¿quién lo dice? ¿cuáles son las razones para creerse moderno? ¿dónde está la frontera entre lo moderno y lo no moderno? ¿Si la modernidad es un hecho histórico, cuándo comienza? ¿cuáles son los valores de una sociedad que se autocalifica de moderna? ¿el progreso material será el paradigma de que somos modernos?

Los valores de la modernidad se centran en dinámicas con las siguientes características: a) el desarrollo de una racionalidad en campos de la actividad humana como la libertad individual,  costumbres y conductas reguladas por la ley, el derecho y la política; b) el conocimiento científico que actúa sobre el mundo, de tal manera que la ciencia y la técnica “nos hacen dueños y poseedores de la naturaleza (Descartes), por eso la importancia que toma la economía (A. Smith); c) la afirmación del sujeto que pretende refundar todo a partir de sí mismo y se autocalifica como autoridad para el saber y la acción (M. Weber).

La modernidad es un fenómeno de cultura, de avance intelectual, de desarrollo científico y tecnológico con implicaciones en, por ejemplo, el orden urbano, el transporte, la salud y el conocimiento. La referencia a la tradición tiene un sentido diferente, con búsqueda de nuevos fundamentos y nuevos modelos. Los descubrimientos tecnológicos caracterizan esta modernidad favoreciendo la economía industrial y la vida social inspirados por valores supuestamente potentes como competitividad, creatividad e innovación. A eso se agregan las nociones de sujeto, individuo racional, autónomo y eficaz con libertad de conciencia (Martín Lutero) y de acción. Ello significa que se otorga un papel esencial a la subjetividad y al poder de la razón. Aquí la verdad no corresponde a una revelación divina ni a la aceptación de creencias antiguas. Se admite como verdad lo que puede ser sometido a una demostración racional. De ahí la creencia en el poder liberador de la ciencia. ¿Será cierto?

 

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