Sabado, 22 Sep,2018

Opinión / AGO 26 2018

Valores y anticorrupción

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Parece un lugar común plantear que a la base de la extensión y proliferación de la corrupción lo que está es una crisis de valores que va mas allá de toda la legislación existente o como se espera después de la consulta de hoy, en la institucionalización de nuevas leyes. Pero todo apunta a que ese es el mal mayor.

La persistencia de prácticas corruptas materializadas en múltiples modalidades como la apropiación indebida de los bienes públicos o privados, el uso inadecuado de influencias, la creencia de que para progresar son necesarios los sobornos o la percepción de que la impunidad es una licencia para robar, están asociados a códigos no tan amigos de la ética como la ambición desmedida, la decisión de mantener un nivel de vida alto a cualquier precio, querer únicamente el bienestar propio , estar siempre dispuesto a salirse con la suya o sacar ventaja de todas las situaciones sin importar el costo, en pocas palabras la cultura del dinero fácil.

El problema es que estas se han convertido en acciones cotidianas que sumadas generan caos, desorden, atraso y desequilibrio y en las que podemos caer por acción u omisión, “sin querer queriendo” o porque la dinámica está tan enquistada que de alguna manera todos podemos quedar atrapados en ella en algún momento.

Iré a votar acompañada de la convicción de que aún hay esperanza, porque el cambio es una decisión que tenemos siempre a mano y una concesión del libre albedrío del que gozamos como seres humanos. Y de que afortunadamente aprendemos durante toda la vida y en el tema de los valores lo que sabemos es que estos se construyen en un proceso permanente y que las virtudes se desarrollan como los músculos del cuerpo, mediante el hábito y se consolidan ejercitándolas; es decir, se construyen en la medida en que se ponen en práctica y se da testimonio de cada una de ellas.

Aprendemos a hacer las cosas al realizarlas: los hombres aprenden el arte de pintar, pintando y a tocar guitarra, tocándola. Así mismo, al realizar actos de consideración a los derechos de los demás aprendemos a ser respetuosos, al practicar la austeridad a ser más medidos y al no tomar lo que no nos corresponde a ser honestos.

Es cierto que vencer la corrupción es una decisión, un acto valeroso que requiere esfuerzo, desprendimiento, generosidad, entendimiento y sensibilidad. Estos valores que dignifican y favorecen a las personas, a las instituciones y a la sociedad en general, comprometen a los gobiernos, las instituciones, las empresas, pero en cualquiera de esos ámbitos empiezan y pasan por actos individuales en los que tenemos un margen amplio de maniobra.

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