Sabado, 21 Abr,2018

Opinión / ENE 03 2018

¡Vamos de prisa!

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Es muy corto el tiempo para el intenso trabajo si se pretende llegar a la solución de los numerosos problemas que pesan sobre la comunidad quindiana que pacientemente ha esperado durante casi dos décadas. Este mes se cumplirán 19 años de haber ocurrido el terremoto que dejó un problema nunca resuelto en el proceso de reconstrucción del Quindío.

Quedó pendiente el tejido social desatendido por los encargados de reconstruir la infraestructura de servicio que colapsó, las viviendas, edificios públicos, escuelas, colegios, calles, etc., que fueron derrumbados por el movimiento telúrico de ese lunes 25 de enero. No se pensó ante la premura por el derrumbamiento material, en las secuelas del sismo a partir del momento caza oportunidades que fue aprovechado por miles de personas llegadas de otras partes del país con la intención de ocupar lugar en las listas de damnificados y sobrevivientes. Eso ocurrió en Armenia, La Tebaida, Calarcá y Circasia. 

Es doloroso decirlo, pero hay que hacerlo, la ciudad tiene barrios habitados por delincuentes que no por ser una minoría, dejan de estigmatizar estos sectores. No se puede esperar por más tiempo la solución al problema del microtráfico, la inseguridad que genera la delincuencia común y el mismo desempleo que se presenta en Armenia epicentro laboral del departamento.

La Tebaida dobló su población con el agravante de que el municipio tiene guaridas de delincuentes. Por sus edades y lugares de procedencia, no hay duda, llegaron niños después del terremoto. El problema se agravó por la ineficiencia administrativa, como que desde esa época hasta el presente, las riendas del municipio han estado conducidas por politiqueros.

En esto nuevo año cuando el gobierno de Armenia anuncia un ambicioso plan de inversiones para el mejoramiento y desarrollo de la ciudad, por ejemplo en su sistema vial urge enfrentar los problemas sin evadir ninguna de las responsabilidades con la sociedad y que hacen parte de la deuda que no se ha pagado por el Estado después del terremoto, la reconstrucción del tejido social. El alcalde Carlos Mario Álvarez tiene que decirle a su equipo de gobierno, que hay que ir en serio, pero de prisa. 

Es tiempo de pensar innovando, no repitiendo y diciendo lo mismo, el nuevo año será feliz para todos, si nos adueñamos de una conciencia que ayude a la solución de los problemas colectivos sin pensar en sí mismos en lugar de contribuir a mejorar la condición de todos. Hay que convocar a la reconstrucción moral y ética del Quindío, volver por los fueros del civismo y combatir con valor civil a los corruptos que han hecho de los dineros públicos la mejor forma de enriquecerse sin trabajar.

No hay que olvidar el consejo de Baltasar Gracián escritor y Jesuita español cuando djo que “cada uno debe de obrar como quien es, no como le obligan”.

Twitter: @jorgeliceroroz

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