Lunes, 23 Sep,2019
Opinión / AGO 20 2019

Vergonzoso oportunismo politiquero

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

El incendio registrado hace poco en el asentamiento Puerto Rico que destruyó 27 viviendas y dejó cerca de 90 personas damnificadas, puso al descubierto el comportamiento detestable y lo más bajo de la condición humana, pues hasta el lugar llegaron varios candidatos a la asamblea, la gobernación, la alcaldía y al concejo de Armenia, posando de buenos samaritanos entregando pequeños mercados, pero eso sí, primero se tomaron fotos expresivas mostrando “la extrema generosidad”, en una actitud politiquera con los afectados por la tragedia; después, lo infaltable empezaron a circular por las redes sociales los registros fotográficos de los “mecenas”, pisoteando la dignidad que fue lo único que les quedó a los damnificados por el incendio.

Ese oportunismo politiquero es repudiable y debe ser rechazado por la comunidad en general, pues es un acto perverso y ruin que deslegitima el ejercicio político responsable; esa forma de entregar ayudas es el camuflaje que deshonrosamente usan algunos inescrupulosos para posteriormente reclamar el favor del elector. Es por eso que los ciudadanos deben entender con claridad que una cosa es la política y otra bien diferente la politiquería. Es de suponer que, la política es el proceso por medio del cual se crean consensos de empoderamiento de la comunidad, para fortalecer la democracia y legitimar el poder delegado por ella misma, para propiciar el bienestar colectivo a través de líderes políticos que encarnen la diversidad social. Mientras que los politiqueros, fijan en la dinámica política fuente de ganancia personal, construyen sus estructuras de poder en las bajas pasiones como la envidia, la soberbia, la mentira, la intriga y la deslealtad, estos a los que me refiero usan incansablemente discursos con retóricas cantinflescas cargados de falsas promesas. Llegar entonces a sectores poblacionales con enormes dificultades económicas en tiempo de campaña, con anuncios esperanzadores barnizados con falsas promesas, envilece el buen ejercicio político, igual que la presencia de “politiqueritos” baratos con ínfulas de líderes mesiánicos, eso sí ávidos de votos. Es obvio que el ser humano se siente atraído por el reconocimiento social, el poder político y la solvencia económica; esos objetivos probablemente se pueden lograr en la política asumida como ejercicio profesional y de servicio a la comunidad. Pero cuando el político pasa de un moderado deseo de superación personal y toca los dinteles de la avaricia, se convierte en un detestable oportunista, politiquero, egocentrista y usurpador del poder delegado por los propios ciudadanos a quienes luego pisotea sin piedad, para perpetuarse en el poder. Ejemplos de tales comportamientos abundan en el Quindío, de allí que la politiquería sin lugar a dudas está menoscabando la política seria; por eso es necesario que con el uso responsable del voto el 27 de octubre respalden a candidatos honestos, conocedores de la gestión pública y con solvencia moral; solo así es posible evitar la presencia en el poder de líderes y gobernantes mediocres, incapaces y politiqueros.  


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