Viernes, 21 Sep,2018

Opinión / AGO 04 2018

¡Virgen santísima!

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Me permitiré tomar un poco de su tiempo para hacer referencia de algo apuntado en varias columnas anteriores. Y si vuelvo al tema, es porque hay suficientes razones para hacerlo. Se trata, desde luego, de una corta historia de cómo el cartel de la sotana en el departamento del Quindío se convirtió en un nuevo poder, que se atornilló para ganar las próximas elecciones 2019.

Dicho cartel nació con la bendición dios en el gobierno de la exalcaldesa Luz Piedad Valencia. Una administración que los privilegió para que fueran ellos los administradores de los recursos del adulto mayor. Una prueba de ello, en el año 2015, se le entregó a la fundación Shambala, a través del contrato de prestación de servicios 2015-002, la suma de $2.256.000.000 para poner en “funcionamiento en red 2 centros vida municipio de Armenia”. Dicha cifra es pequeña comparada con todo lo que han podido contratar gracias a la poderosa influencia que tienen en el resto del departamento. 

Por lo visto, no se trata de cualquier fundación. Y con muerto incluido, tienen todo el apoyo del gobernador del Quindío para monopolizar los recursos que estén destinados para el adulto mayor. Favorecer con contratos a Shambala, es favorecer al jefe del cartel. La orden está dada: desde la gobernación hasta su nuevo centro de operaciones —alcaldía de Armenia—, es cumplir con todo las peticiones que demanden los que conforman el cartel. El cartel no va a permitir que se nombre al nuevo alcalde hasta que ellos hayan podido amarrar toda la contratación a su favor. La misión posible del alcalde encargo, dizque el sabio en planeación, es aguantar y direccionar todo lo que sea posible con fines de alimentar la red de favores para las sotanas hambrientas de poder, y preparar toda la estructura burocrática para que otro excura —Héctor Alberto Marín Ríos— pueda ganar las próximas elecciones ¡Virgen santísima!

Todo lo tienen debidamente calculado. Lo más peligroso para la ciudad de Armenia es que las sotanas sigan gobernando. Sigan acaparando —a través de sus fundaciones— toda la contratación municipal y departamental. Y lo más desastroso para Armenia es permitir que Héctor Marín, ‘el elegido’, llegue a la alcaldía. Y lo necesita para poder borrar toda acción que lo implique en el caso de corrupción del sonado asunto de valorización. El tipo sabe mucho del tema. Sabe cositas. Y sobre todo sabe, por qué favoreció con un contrato de $2.361.832.718 a la empresa paisa de seguridad urbana–ESU. Luego, su paso como secretario del interior departamental, fue un fiasco. 

Finalmente, el diablo se le vio al excura Darío Ospina al enterarse que su fundación Shambala no había sido favorecida en la licitación para administrar los centros vida de Armenia. Dariito, cuculito, tranquilo, Dios proveerá. Eso se lo están cuadrando. 

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