Viernes, 19 Jul,2019
Opinión / ENE 07 2019

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Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

La polémica presentada durante la semana por las afirmaciones históricas, o en muchas ocasiones sobre aspectos literarios o científicos nos deben llevar a evaluar el contenido de la formación de nuestros ciudadanos, o estudiantes futuros ciudadanos, o personas que pueden formarse de manera autodidacta. 

Si bien la fuente general está basada en las matemáticas hacia el raciocinio y la argumentación y el lenguaje como forma de interactuar en la sociedad, el método sí debe ser contundente en la búsqueda de la verdad, del conocimiento, o sino todas las conclusiones y acciones será erróneas.

La velocidad y la tecnología nos permiten rapidez de ubicación y de determinación de fuentes para consulta, a más de la inmediatez por su acceso a textos en segundos, y la posible comprobación de autenticidad. Pero también así como los resúmenes, solo nos reproduce documentos y comentarios, que si no son analizados en su contexto, puede llevar a equivocaciones, otros hablarán de pensamiento crítico, pero solo podrá ser evaluado y analizado con elementos ciertos y no modificados o interpretados a un amaño específico. Verbigracia, lo que pasa en muchos casos con la información de los medios que es dirigida según el interés del redactor de la misma.

El ‘doctor Google’, las enciclopedias digitales, que al parecer son la fuente del conocimiento moderno, en muchas ocasiones no son exactas, o simplemente contienen informaciones no acordes con la rigurosidad científica o sociológica. Es como dice un amigo la ‘chabacanería’ de quienes solo ‘leen titulares’ y quieren descrestar calentanos aduciendo profundidad en tales materias. Eso nos aleja de las fuentes y su contexto, nos llevan a creer en la consulta superflua o caer en afirmaciones grotescas o vergonzosas con la historia como lo que acaba de pasar.

Como ejemplo en este caso, en los documentos atinentes al congreso anfictiónico de Panamá de 1826 auspiciado por Simón Bolívar y cuyos folios son más de cuatrocientos se dice ‘Con todo, el Libertador se enfocó en la creación de la Confederación de los Andes —Colombia Perú y Bolivia— para oponerse a la política imperial de Estados Unidos y a las clases dominantes’.

Y en otro aparte dicen ‘Estados Unidos, como país ajeno a la identidad hispanoamericana, no signatario de los tratados bilaterales, neutral en la guerra con España y con un Congreso influido por grupos de presión esclavistas, no estaba en la lista original de invitados de Bolívar’.

Como corolario digamos, que sería importante que nuestros gobernantes se asesoraran de personas eruditas en las materias, y no simplemente cumplan con nombrar cuotas burocráticas.


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