Martes, 25 Sep,2018

Opinión / AGO 11 2018

Y lo siguen negando

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La Resolución 142 de 2018, “por medio de la cual se adopta el mapa de riesgo de la calidad del agua para el consumo humano del sistema de acueducto del municipio de Armenia, Quindío”, firmado el 21 marzo por el alcalde Carlos Mario Álvarez M., y conocida hace pocos días, ha sido quizás el comienzo para que por fin reconozcan el grave deterioro de la calidad del agua en el departamento. 

Ante la presencia de sustancias peligrosas para la salud humana, indica: “Implementar la vigilancia y el control del cadmio, plomo y benzo —g, h, i.—, perileno —hidrocarburo aromático policíclico —HAP—”, y por lo tanto ordena a la EPA ESP realizar muestras semestrales para sus respectivos análisis. 

“Implementar el seguimiento para el control del riesgo de antimonio, cianuro libre disociable, mercurio, carbono orgánico total, hierro total, en consideración a su incremento representativo en los últimos años”. “La secretaría de Salud de Armenia considera que se hace necesario el monitoreo y vigilancia sanitaria de las mismas”. 

En reiteradas ocasiones y hasta hoy en día las directivas de EPA, han venido sosteniendo que el agua servida a los ciudadanos “es de excelente calidad y es potable” y que certifican un agua “con los mejores índices del país”, y por último que “la calidad del agua que se consume en los municipios donde la empresa presta el servicio es óptima”. 

Hace pocos meses, en una invitación del consejo territorial de planeación departamental para informarnos sobre lo que va del plan de desarrollo, al secretario de Salud, el médico César Augusto Rincón, al igual que sus otro funcionarios, me afirmaba con mucha seguridad que él sí tomaba agua de la llave porque consideraba que era potable. 

Ya a finales de 2016, el doctor Enrique Gómez Marín, experto parasitólogo, nos exponía en conferencia brindada en la UQ, que no se debe consumir agua de la llave y que la más recomendable era la embotellada. 

Durante los últimos tres años, el educador e investigador Luis Carlos Serna G., en medio de reiteradas amenazas realizadas por intereses oscuros, ha venido insistiendo denodadamente en difundir y denunciar como la calidad del agua en el Quindío ha estado deteriorándose hasta el punto de que su consumo puede causar daños en la salud de todos y todas. 

Sabemos que el pronunciarse desde la sociedad civil sobre aquello que las entidades y autoridades callan, no es bien recibido y siempre buscaran descalificar. Pero es nuestro compromiso seguir trabajando por un territorio sostenible y el bienestar de sus gentes. 

Nota: Con nuestras razonables dudas y en la expectativa de ver las acciones requeridas, esperamos por el bien del Quindío, que la nueva administración de la CRQ, encabezada por el señor José Manuel Cortés, tome medidas eficientes para que el territorio sea sostenible y el manejo administrativo de la entidad, sea realmente transparente y pulcro. 

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