Domingo, 26 May,2019
Opinión / MAR 28 2019

Yo soy: yo y mi circunstancia

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El filósofo de la razón vital José Ortega y Gasset —1883-1955— considera el humano un producto de sí mismo y de las circunstancias en que le ha tocado vivir. Yo soy: yo y mi circunstancia. 

El doctor Ortega sostiene que se necesita elevar el nivel político del país para que intervengan amplios sectores ciudadanos porque la pobreza intelectual politiquera los desinteresa hacia los asuntos estatales. Aconseja unirse a fin de ejecutar proyectos solidarios. Cada persona debe trabajar por desarrollar su propia perspectiva que se ajuste a sus intereses, con el objeto de orientarse, sin abstracciones vacías alejadas de la realidad. 

Un espíritu nacional inconexo aísla y atomiza, expone Ortega en el texto La rebelión de las masas —1929—. Circunstancia es lo que llamamos mundo. El individuo se proyecta cuando adquiere conciencia de su particularidad. La razón solo lógica es opaca, ineficaz para conducir a la acción; desvitaliza, merma el entusiasmo, que es la peor lacra mental del individuo. La ideología es una función humana, como digerir, respirar o el fluir de la sangre. Universo y vida no tienen origen divino. 

El intelectual no consciente es una momia erudita. Los letrados deben guiar a la turba desorientada a salir del sopor de la masa convertida en cárcel amontonadora de pusilánimes. Inconsciente del presente, el populacho se mantiene en el inocuo y vano existir por existir. 

Quien no piensa con cabeza propia, ni cambia sus malos hábitos, será arrastrado por la ola del pasado, sumergido en la resaca irremediable de la tradición. Ortega, madrileño, enseñó a superar la vieja definición del ser de Platón, Aristóteles, Leibniz, Kant y Descartes, ya que el pensamiento no es estático que se da una vez para siempre. 

Influenciado por Friedrich Nietzsche, amigo de Martín Heidegger y profesor de la universidad de Madrid junto a Luis Jiménez de Assúa, Ortega es importante en la cultura española igual que Miguel de Unamuno —1864-1936— Pío Baroja o José Martínez Azorín, figuras de la Generación del 98.

En el libro Pensar en la circunstancia, Carlos González recuerda que ejecutar la idea es lanzarse al futuro y a sus posibilidades. Lo vivido solo importa para mirar al porvenir; el perspectivismo constituye la filosofía de Ortega y Gasset: sin acción el concepto es palabrería hueca, verbosidad insulsa, opinión inútil, bagaje aparente, humo. 

 


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