Domingo, 20 Oct,2019
20 años terremoto de Armenia / ENE 28 2019 / hace 8 meses

20 años después del sismo, estos son los retos en materia de prevención

Para evitar que se repita una tragedia como la de 1999, expertos ahondaron en los puntos a trabajar con mayor urgencia.

20 años después del sismo, estos son los retos en materia de prevención

Foto : John Jolmes Cardona Núñez, LA CRÓNICA

La conmemoración de los 20 años del terremoto del Eje Cafetero no solo ha sido una oportunidad para rendir un sentido homenaje a las más de mil víctimas que dejó la tragedia, sino también la ocasión precisa para realizar balances sobre el proceso de reconstrucción e indagar sobre las necesidades en materia de prevención y gestión del riesgo.

La urgencia de actualizar el estudio de microzonificación sísmica en Armenia, la polémica por las construcciones en altura que se adelantan en la capital quindiana, las viviendas vulnerables y la necesidad de mayores recursos para los organismos de socorro son los principales retos que afronta la región, según expertos.

Vea todo este especial en: Terremoto de Armenia: 20 años después, un nuevo amanecer
 

Microzonificación

Hace cinco años, LA CRÓNICA publicó un artículo titulado “Armenia, sin estudios de microzonificación sísmica” en el cual se retomaban las advertencias de la facultad de Ingeniería de la universidad del Quindío sobre la necesidad de renovar los estudios de microzonificación sísmica en la región.

“Desde que se registró el terremoto del 25 de enero de 1999, Armenia no ha actualizado los estudios de microzonificación sísmica (…) Los profesionales de la construcción manifestaron que el departamento, y especialmente Armenia que es donde se concentra la mayor parte del desarrollo urbano, requieren con urgencia que se actualicen estos estudios para poder seguir expandiéndose”, informó este medio.

Un lustro después de la nota periodística y nueve años desde que se publicó la más reciente norma de sismoresistencia, la NSR - 10, la región aún no cuenta con el estudio. Los expertos urgen a las administraciones para que este que se adelante lo más pronto posible.

“El panorama en materia de construcción es un poco preocupante porque no se ha hecho la actualización de la microzonificación. La universidad ha estado empeñada en esto, poner al día el estudio a la norma NSR - 10, porque se ha crecido de manera desmedida”, reveló el ingeniero Hugo Monsalve, director del Observatorio Sismológico de la universidad del Quindío.

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Monsalve recordó la importancia de la microzonificación porque a partir de esta se definen las características del suelo y la respuesta del mismo frente a un sismo.

“Este estudio permite valorar la respuesta de los suelos a las vibraciones provocadas por la propagación de las ondas sobre los sitios, entonces clasifica el suelo dinámicamente, cómo se comporta ante cargas sísmicas en su propagación desde las fuentes o hipocentros”, explicó.

En la misma línea se expresó el geólogo y doctor en Ciencias Armando Espinosa Baquero, quien participó la semana pasada en el Encuentro Nacional del Riesgo Sísmico que se llevó a cabo en Armenia. El profesional recordó que la actualización no solo es urgente, sino obligatoria.

“Estamos tratando que la microzonificación se actualice, porque ya tenemos una, pero tiene 20 años. Además es ley, por un decreto nacional debemos hacerlo, esto no está abierto a discusiones”, aseveró.

Espinosa aseguró que el conocimiento adquirido va a permitir que se tenga un estudio mucho más confiable, el cual servirá como herramienta para definir en qué zonas de la ciudad se puede construir y en cuáles se deben hacer ajustes.

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Entrevistado por LA CRÓNICA en 2018, Uriel Orjuela, presidente de la Sociedad de Ingenieros del Quindío, SIQ, argumentó que el estudio es de vital importancia porque da consideraciones específicas para la región que los constructores deben tener en cuenta.

“Incluso podrían estar por encima de la norma nacional del momento dadas las condiciones particulares, estoy hablando específicamente de la ciudad que ya existe y que está construida sobre la falla Armenia y El Danubio”, explicó.
 


Los estudios deben actualizarse según la norma publicada en 2010 / Archivo LA CRÓNICA


Por lo pronto, el gobernador del Quindío, Carlos Eduardo Osorio Buriticá, anunció el pasado miércoles que se buscará financiar el estudio a nivel departamental con dineros de regalías.

En cuanto al nivel municipal, aunque en días pasados el secretario de Planeación, Fernando Arias Romero, declaró a medios que este estudio solo serviría “para que los constructores sean menos rigurosos”, el alcalde Óscar Castellanos afirmó poco después que su administración considera que este estudio “sí es necesario” y que no pueden ser ajenos a las herramientas que puedan ser de beneficio.

Hace un año, la entonces secretaria de Planeación, Claudia Milena Hincapié, declaró a este medio que iniciar estos estudios costaría alrededor de 5.000 millones de pesos.
 

“El panorama en materia de construcción es un poco preocupante porque no se ha hecho la actualización de la microzonificación”.


Construcciones en altura

Ante la existencia de nuevas edificaciones de más de cinco pisos de altura, la ciudadanía permanece preocupada sobre la seguridad en este tipo de construcciones.

Luis Fernando Lasprilla, concejal de Armenia, aseguró en días pasados a LA CRÓNICA que en su momento un grupo de expertos recomendó no realizar construcciones de más de cinco pisos. (Lea: La deuda del aprovechamiento urbanístico)

“Unos analistas, después del terremoto, dijeron que acá había unas fichas técnicas y que lo máximo que se debía construir eran cinco pisos, pero en la administración de Luz Piedad Valencia crearon unos decretos sobre aprovechamiento urbanístico en alturas para cesión de áreas. Todo eso se vino degenerando, porque podían pagar y no construir cinco, sino 10 o 15 pisos”, mencionó.
 


La construcción en altura preocupa a algunos ciudadanos. / Pixabay


Gloria Milena Arango, gerente de Camacol Armenia, afirmó sin embargo que no conoce ningún estudio o recomendación de expertos que definan el límite máximo de altura para Armenia y recordó que en ciudades como Santiago de Chile, San Francisco o Ciudad de México —que están ubicadas en zonas de riesgo alto— se construyen edificaciones de gran altura.

“Lo importante cuando se va a construir un edificio es contar con un buen diseño estructural y de suelos, que defina el tipo de edificación considerando su altura, espacios, calidad del suelo, etc. Además debe construirse siguiendo las recomendaciones de los expertos y con materiales de calidad”, resaltó.

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El ingeniero Hugo Monsalve resaltó que es “inquietante” para la población ver edificios como las “torres que se están construyendo en la avenida Centenario”, principalmente por la afectación al paisaje, sin embargo, evitó polemizar al respecto.

“La ingeniería responde con cimentaciones profundas para soportar estos edificios, las cargas sísmicas y gravitacionales, pero en general hay preocupación y eso lo dirá el estudio de microzonificación”, concluyó.


Edificaciones vulnerables

Otro de los retos que debe enfrentar la región en materia de prevención tiene que ver con la vulnerabilidad de las edificaciones, ya sea porque no hubo una reconstrucción óptima o porque se trata de construcciones informales.

El capitán Ciro Antonio Güisa, quien en la época del terremoto de 1999 era el subcomandante de bomberos de Armenia, advirtió sobre la problemática de las construcciones que quedaron “enfermas” tras el sismo.

“Después del terremoto de 1979 quedaron muchos edificios averiados, fracturadas las columnas. Hubo fractura en la estructura, pero se hicieron arreglos superficiales y mire lo que pasó: se dijo, se anunció que esos edificios podían colapsar en un próximo terremoto. Y así fue”, recordó Güisa, quien también resaltó que “espera que las constructoras apliquen la norma de sismorresistencia”.

Por su parte, el director del OSQ aseguró que “quedó mucha vivienda vulnerable que no reconstruyeron o la hicieron muy 'olímpicamente', construyeron a su manera. Si ocurriera un terremoto similar al de 1999, la ciudad tiene una vulnerabilidad todavía alta”.

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Al respecto, el exdirector de la Defensa Civil en el Quindío, Alberto Rosas, informó que están adelantando un sondeo de las estructuras “enfermas”, que en determinado momento pueden representar un riesgo para la comunidad.

Sobre las construcciones informales, el geólogo Armando Espinosa aseguró que si bien representan un riesgo por su falta de planificación, mientras no haya un estudio de microzonificación hasta las viviendas formales podrían estar peligro.

“Incluso en zonas de estrato alto, mientras no se haga el estudio de microzonificación, no estaremos seguros de que están ubicadas donde es. Es un interrogante que tenemos que resolver”, advirtió.
 

“Si ocurriera un terremoto similar al de 1999, la ciudad tiene una vulnerabilidad todavía alta”


Recursos para los organismos de socorro

La necesidad de garantizar recursos y equipos para los organismos de socorro fue otro de los puntos en los que hicieron énfasis las fuentes consultadas por LA CRÓNICA. Aunque destacaron que la emergencia dejó grandes enseñanzas y preparación, advirtieron que la misma no es suficiente si no se aseguran los recursos necesarios para el óptimo funcionamiento.

“Se aprendió mucho y se adquirió mucho conocimiento, pero sobre todo falta inversión del estado en la parte de atención de emergencias. Los organismos quedaron con muy buenas experiencia, pero con muy pocos recursos; o sea, la inversión aumentó para los planes de contingencia, pero —después— no incrementaron progresivamente sino que se estabilizaron”, aseveró el ingeniero Hugo Monsalve.

El exdirector de la Defensa Civil, Alberto Rosas, hizo énfasis en el papel de los funcionarios públicos: “Faltan muchas cosas, especialmente la voluntad política de muchos dirigentes para que se pueda hacer una gestión de riesgo óptima y la pérdida de vidas sea mínima para cualquier evento que ocurra”.
 


Finalmente, el capitán Ciro Güisa advirtió que ve “muy lento” el proceso de preparación y adquisición de equipos.

“Como bien sabemos, para un desastre de gran magnitud necesita uno muchos equipos, los cuales no tenemos. Lo digo por la experiencia que tuve en el terremoto: los equipos que nos trajeron no eran suficientes para atender la emergencia”, puntualizó.
 


La falta de recursos para funcionar de manera óptima ha sido una queja constante. / Archivo LA CRÓNICA


Álvaro José Carvajal Vidarte
LA CRÓNICA


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