Martes, 16 Jul,2019
Editorial / JUL 16 2019

Liderazgo juvenil

Tiene que ser una nueva fuerza que ayude a impulsar la reconstrucción institucional y política del Quindío. Quizás, con su poder renovador, sea el bálsamo que reclama el poder regional del territorio.

Se ha hablado y se hablará por estos meses de política y elecciones. Será pan de cada día y un tema que por todos los contenidos que pueden desarrollarse, es inevitable en cualquier parte del país, pero tienen particularidad en regiones como la nuestra, en donde la situación política y su liderazgo se encuentran seriamente cuestionados y con graves desmoronamientos en partidos y grupos que fungen de dirigentes.

La agenda diaria está cargada de noticias y realidades políticas que marcarán la hoja de ruta de la región y serán tinglado de la suerte que defina y haga merecer la propia ciudadanía. Que hay problemas serios de liderazgo político, no cabe duda. Que el desprestigio de algunas colectividades por cuenta de actuaciones individuales le ha cargado un lastre adicional a la imagen de los partidos, también es cierto. Que la gente en términos generales está hastiada de los partidos y de la misma política, también hace parte de esa realidad y esa percepción implacable.

Quizás despunta con algo de aliento como un esperanzador amanecer ver a tantos jóvenes inquietos con la agenda política. Jóvenes con sus marchas artísticas, folclóricas, de alta carga cultural, pedagógica y semiológica. Mucha juventud con asomos de irreverencia como protesta ante lo que ha venido pasando en el establecimiento político, y un grueso número de jóvenes preocupados con las agendas ambientales y de desarrollo del territorio.

Jóvenes artistas, universitarios, líderes de barrio, de organizaciones no gubernamentales, colectivos de barrio, clubes deportivos y otra gran cantidad de expresiones del liderazgo juvenil, han venido ganando espacios en distintos terrenos de las agendas que propone la institucionalidad y en las agendas propias que en alto grado hacen parte también de los manifiestos de inconformidad e indignación ciudadana.

Hay todo un florecimiento de liderazgo juvenil que debería tomar seria partida en las próximas elecciones, pues el talante que ha demostrado hasta el momento en defensa del interés colectivo sugiere que son jóvenes inquietos, preparados, con vocerías ciertas y significativas, con carácter y valentía moral como para denunciar irregularidades, pero sobre todo con gran capacidad propositiva frente a lo que pasa en la región, las distintas instancias de poder en el ejecutivo local, departamental, asamblea, concejo y ediles, podrían oxigenarse y renovarse con 'sangre nueva' que pueda ayudar a fortalecer el ejercicio de gobierno con mayor eficiencia y credibilidad y con dispositivos ágiles y nuevos para el control político.

Es una gran oportunidad para que buena parte de la fuerza juvenil que ha protestado contra el establecimiento local, se ponga la camiseta de la renovación y de la responsabilidad política y empiece a abrir nuevos caminos en cuanto a las vocerías comunitarias y la incubación de nuevas expresiones del carácter quindiano y el mismo armenio, que en tantos espacios regionales y nacionales han hecho sentir voces y ejercicios de liderazgo de importante reconocimiento.

El liderazgo juvenil tiene que ser una nueva fuerza que ayude a impulsar la reconstrucción institucional y política del Quindío. Quizás la juventud con su poder renovador sea el bálsamo que reclama el poder regional del territorio.

Jóvenes: Las oportunidades están allí... vayan por ellas.

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