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Ciencia / DICIEMBRE 11 DE 2023 / 4 meses antes

COP28: ¿otra reunión más? Segunda parte

Autor : Diego Arias Serna

COP28: ¿otra reunión más? Segunda parte

De no pocos ríos en el mundo sólo están quedando los “mudos testigos”. Por sus cauces y riberas apenas ‘navegan’ la nostalgia y la pobreza. El cambio climático es implacable. 

“El hombre es la especie más insensata, venera un Dios invisible, sin saber que esta naturaleza que él masacra es ese Dios invisible que él venera”: Hubert Reeves, 1932-2023, astrofísico francocanadiense. 

El próximo martes 12 de diciembre se clausura el COP28, y en estos días del evento se ha reafirmado la realidad del cambio climático por voceros importantes como el secretario general (SG) de la ONU, António Guterres. Él tuvo la primera intervención, y advirtió: “Los signos vitales de la Tierra están fallando”, insistiéndoles a los líderes: “Se puede evitar el colapso planetario y su incineración”. 

Habló de la desigualdad y los conflictos, mencionado, además, el regreso de los bombardeos en Gaza. No dudó en reafirmar que “el caos climático está avivando las llamas de la injusticia”. En palabras suyas, “el calentamiento global está arruinando los presupuestos, disparando los precios de los alimentos, alterando los mercados energéticos y alimentando una crisis del costo de vida. La acción climática puede activar el interruptor”. 

Refiriéndose al país anfitrión, Emiratos Árabes Unidos, Guterres advirtió: “No podemos salvar un planeta en llamas con una manguera contra incendios de combustibles”. El rey Abdullah de Jordania dijo que era imposible separar el cambio climático de la guerra en Gaza. “Las amenazas climáticas magnifican la devastación de la guerra. Seamos inclusivos con los palestinos más vulnerables y gravemente afectados por la guerra”. 

Por su parte, el Papa Francisco en su texto: “Laudate Deum (Alaben a Dios) subraya: “Ya no se puede dudar del origen humano – antrópico – del cambio climático. Veamos por qué: la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, que por ese efecto provocan el calentamiento de la tierra, se mantuvo estable hasta el siglo XIX, por debajo de las 300 partes por millón en volumen. Pero a mediados de ese siglo, en coincidencia con el desarrollo industrial, comenzaron a crecer las emisiones. En los últimos 50 años el aumento se aceleró notablemente, como lo ha certificado Mauna Loa, que toma medidas diarias de dióxido de carbono (CO2) desde el año 1958”. Hay que señalar esa es la estación de medición de CO2 más antigua. 

En ciencias naturales los datos que arrojan las medidas son prueba fehaciente de la veracidad de una afirmación, como la que certifica Mauna Loa, las medidas del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y otras más. Por eso ha causado extrañeza las declaraciones recientes del John Clauser, uno de los galardonados con el Premio Nobel Física 2022: “No creo que haya una crisis climática”. 

Y agregó: “Depende de cada uno de ustedes servir como jueces, distinguiendo la verdad de la falsedad en base a observaciones precisas de los fenómenos”. En el recuadro se ampliará esta posición de Clauser. 

La Tierra no nos pertenece 

Frente a la eliminación de los combustibles fósiles, las posiciones en la COP28 evidencian básicamente dos posiciones: que se eliminen de una vez o que se sigan usando. El portavoz de la ONU reiteró que la única manera de limitar el calentamiento al objetivo establecido en 2015 está en “no reducir, no disminuir, sino eliminar” el uso de petróleo, carbón y gas. El rey Carlos III de Inglaterra puso de relieve: “la esperanza del mundo depende de las decisiones que se deben tomar; instó a los líderes afrontarlas con ambición, imaginación y un verdadero sentido de la emergencia que enfrentamos. La Tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la Tierra”. 

Pese a todos los problemas del mundo, “el cambio climático se destaca con diferencia como la cuestión definitoria de nuestra era”, dijo el presidente de Kenia, William Ruto. Él y muchos de los asistentes repitieron los principales objetivos de los organizadores de la conferencia, de triplicar la energía renovable y duplicar los fósiles. Varios de los líderes representan a países muy afectados por inundaciones, tormentas, sequías y olas de calor agravadas por el cambio climático debido a la quema de carbón, petróleo y gas. 

En la COP28 hay tanto representantes de las naciones insulares de Palau y las Maldivas, como dirigentes de Pakistán y Libia, países que han sido devastados por las recientes inundaciones que mataron a miles de personas. Asimismo, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, la mayor zona natural de captura de carbono en tierra: la selva amazónica, exteriorizó: “el planeta está cansado de acuerdos climáticos que no se cumplieron y de discursos elocuentes y vacíos. En el norte de Brasil, la región amazónica sufre una de las sequías más trágicas de su historia. En el sur nos enfrentamos a tempestades y huracanes que provocan mucha destrucción y muerte”. 

El mandatario latinoamericano pidió justicia climática para las naciones más pobres que no causaron el problema y criticó el gasto de 2 billones de dólares en armas el año pasado, cuando el dinero se debería invertir en luchar contra el hambre y el cambio climático, no en guerras. Además, informó que su país detendrá la deforestación del Amazonas para 2030. El primer ministro indio, Narendra Modi, propuso a su país para que sea sede de las conversaciones sobre el clima en 2028. La India es la tercera nación más contaminante de carbono. 

Lea también: COP 28: ¿otra reunión más? (primera parte)

Emisiones globales: en ascenso 

Volviendo con el Papa Francisco, esto plasmó en su libro: “si confiamos en la capacidad del ser humano de trascender sus pequeños intereses y de pensar en grande, no podemos dejar de soñar que esta COP28 dé lugar a una marcada aceleración de la transición energética, con compromisos efectivos y susceptibles de un monitoreo permanente. Esta Convención puede ser un punto de inflexión, que muestre que todo lo que se ha hecho desde 1992 iba en serio y valió la pena, o será una gran decepción y pondrá en riesgo lo bueno que se haya podido lograr hasta ahora”. 

Con evidente preocupación le dice a la humanidad a través de su texto: “a pesar de tantas negociaciones y acuerdos, las emisiones globales siguen creciendo. Es verdad que se puede afirmar que sin esos acuerdos habrían crecido todavía más. Pero en otros temas relacionados con el medio ambiente, cuando hubo voluntad, se obtuvieron resultados muy significativos, como ocurrió con la protección de la capa de ozono. En cambio, la transición que se necesita, hacia energías limpias como la eólica y solar, abandonando los combustibles fósiles, no tiene la velocidad necesaria. Por consiguiente, lo que se está haciendo corre el riesgo de interpretarse sólo como un juego para distraer”. 

 El máximo jerarca de la iglesia católica invita a la lucha por el bienestar en los siguientes términos: “si bien la historia da muestras de estar volviendo atrás (…) cada generación ha de hacer suyas las luchas y los logros de las generaciones pasadas y llevarlas a metas más altas aún. Es el camino. El bien, como también el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistadas cada día. Para que haya avances sólidos y duraderos, me permito insistir en que deben ser favorecidos los acuerdos multilaterales entre los Estados”. 

En esta COP28 no asistieron los presidentes de EE. UU. Joe Biden y de China Xi Jinping, así como el Papa Francisco. También, volvió a salir al escenario el tema de la energía nuclear, cuando más de una veintena de países han acordado durante esta conferencia de la ONU, sobre el cambio climático, triplicar la capacidad actual de la energía nuclear a nivel global para 2050. Entre esos países están EE. UU., Francia, Reino Unido, Canadá, Ucrania, Emiratos Árabes Unidos, Suecia, Finlandia, Japón y Corea del Sur. 

¿Qué no hay cambio climático? 

El presidente de la COP28, Sultán Al Jaber, ha afirmado que no hay estudios científicos que demuestren que sea necesario terminar con el uso de combustibles fósiles para limitar el calentamiento global y ha argumentado que, de hacerlo, volveríamos “a las cavernas”. Por su parte, John Clauser, uno de laureados con el Nobel de Física 2022, “ha negado que haya cambio climático”. 

Recibió dicha distinción por su investigación pionera en mecánica cuántica. Se conoce por sus contribuciones a los fundamentos de la mecánica cuántica, en particular por la desigualdad Clauser-Horne-Shimony-Holt y la formulación de la teoría del Realismo Local. Es decir, sus indagaciones no tienen que ver con el cambio climático. Pero las redes sociales y páginas web difunden la supuesta afirmación del Nobel. 

La respuesta de la mayoría de las organizaciones científicas no se hizo esperar: Hay consenso de que estamos experimentando un rápido calentamiento sin precedentes debido a las actividades humanas. Así lo ratifican la ONU, la Unión Europea, la Nasa y 200 organizaciones científicas del mundo. 

“En mi opinión, no existe una verdadera crisis climática”, dijo Clauser, agregando: “sin embargo, existe un problema muy real a la hora de ofrecer un nivel de vida decente a la mayoría de la población mundial y una crisis energética asociada. Esta última la están agravando con lo que, en mi opinión, es una teoría climática incorrecta”; olvidando el Nobel que son la desigualdad social, el neoliberalismo, etc. las que han generado pobreza.


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