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Ciencia / ABRIL 09 DE 2023 / 1 año antes

¿Existió realmente Jesús de Nazareth? El debate que 'resucita' cada Semana Santa

Autor : Diego Arias Serna / Especial para NUEVA CRÓNICA QUINDÍO

¿Existió realmente Jesús de Nazareth? El debate que 'resucita' cada Semana Santa

Hay que señalar nuevamente –recordando al papa Francisco– que “la fe debe mantener vivo un sentido crítico”. En consecuencia deberíamos preguntarnos: ¿Jesús de Nazaret existió?

“La raíz se halla profundamente afianzada en tierra; en donde está nuestra raíz, allí está nuestra vida, allí está nuestro amor”: San Agustín.

La pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret son los momentos centrales de la Semana Santa. Y este domingo se “baja el telón” de esta conmemoración, tan importante para los católicos. Pero, ¿cuántas personas se han preguntado sobre la veracidad de todos los hechos narrados acerca de él? Hay que recordar que la duda es un elemento importante para el avance de las ciencias naturales. La incertidumbre también ha estado presente en asuntos religiosos, siendo, el caso de, Tomás - uno de los doce apóstoles - el ejemplo que está más a la mano. 

La Biblia narra que después de la muerte de Jesús, y estando los apóstoles reunidos, menos Tomás, se les apareció. Cuando los compañeros le contaron, Tomás expresó: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado no lo creeré”. Ocho días después, y estando todos los apóstoles reunidos, se les volvió a presentar y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!” Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: métela a mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”.

Así que, la duda es un aspecto importante para que, como se dice coloquialmente “no tragar entero”. En las ciencias en general, pero en particular las ciencias naturales, la duda cumple un papel clave para la elucidación y llegar a la verdad, que es provisional, porque con procedimientos de mediadas mejoradas esa certidumbre se amplía. En física sobran ejemplos que sustentan la anterior afirmación. René Descartes (1596-1650), filósofo, matemático y físico, formuló el procedimiento de la “duda metódica” para no admitir verdadera ninguna cosa sin someterla a un análisis riguroso.

Antes de Descartes, hubo pensadores que plantearon esa idea, y porque estamos escribiendo asuntos de la Biblia, se presenta lo que al respecto esbozó Aurelio Agustín de Hipona, más conocido como San Agustín (354-430 d. C), escritor, teólogo y filósofo cristiano. En la Ciudad de Dios, San Agustín expresó: “estamos certísimos de que somos, de que conocemos y de que amamos nuestro ser”. En estas verdades me dan de lado todos los argumentos de los académicos, que dicen: ¿Qué? ¿Y si te engañas? Pues si me engaño, existo. Idea parecida expuso Descartes: cogito, ergo sum, es decir, Pienso, luego existo. Aunque ambos pensadores dijeron lo mismo, pero no en el mismo sentido y buscando fines distintos.
 

¿Murió Jesús en la cruz?

Con el párrafo anterior se indica el aspecto de la duda –en el conocer–, y ofrecemos disculpas por no extendernos en esta parte, pues ese no es propósito de este escrito. Se plantea como preámbulo a las preguntas sobre las creencias de los católicos. También hay que decir que el propósito no es denigrar de la fe de quienes hacen parte de la iglesia católica apostólica romana. Cada quien piensa lo que le plazca. Recordemos que la católica congrega alrededor de 1.300 millones de personas - y no todas tan fieles -, de 8.000 millones que tienen otras creencias. 

El hilo conductor de este documento será las afirmaciones de académicos sobre la Semana Mayor. Nos basamos en apartes de dos publicaciones de El Confidencial, diario digital español, del que referenciamos el artículo: “¿Murió Jesucristo como creemos? Esta es la verdadera historia de la crucifixión”, de Miguel Ayuso, del 25 de marzo, 2016. Y del mismo autor: “¿Es Jesús una figura histórica? Cinco razones para pensar que nunca existió”, basado en un libro donde se asegura que fue un montaje. 

Así inicia el primer artículo: “Viernes Santo es una de las principales celebraciones del cristianismo, en la que se conmemora la muerte de Jesús de Nazaret, clavado en una cruz. Pero ¿qué cuentan en realidad los Evangelios? ¿Murió Cristo tal como nos han enseñado? La cruz es uno de los símbolos claves del cristianismo, no en vano, es uno de los aspectos de la vida de Jesús en el que coinciden los – a menudo contradictorios –evangelios canónicos. Aunque Mateo, Marco, Lucas y Juan narran su propia versión de los hechos, todos señalan que Jesús murió tal como nos explicaron en clase de religión (faltaría más). Pero apenas aportan detalles sobre la forma en que se ejecutó la pena”.

En síntesis, los Evangelios narran: “Después de crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron”. (Mateo 27:35). “Después lo crucificaron. Los soldados se repartieron sus vestiduras, sorteándolas para ver qué le tocaba a cada uno”. (Marcos 15:25). “Cuando llegaron al lugar llamado ‘del Cráneo’, lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda”. (Lucas 23:33). “Allí lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en el medio”. (Juan 19:18). Es decir, ninguno de los textos menciona que Jesús fuera clavado en la cruz.
 

Jesús, invención de los primeros cristianos

Por otra parte, en el artículo: “¿Es Jesús una figura histórica? Cinco razones para pensar que nunca existió”, esto plasmó Ayuso: “¿Quién fue en realidad Jesús de Nazaret? Es una pregunta que se han hecho numerosos historiadores, cristianos o no, desde el siglo XVIII, tiempo en el cual se empezó a estudiar al hombre al margen de la religión. Desde entonces la mayoría de ellos, aunque discrepan en numerosos aspectos, coinciden en señalar que Jesús fue un predicador judío que vivió en las regiones de Galilea y Judea entre comienzos del siglo I y el año 30, cuando fue crucificado bajo el gobierno de Poncio Pilato”. 

Agrega: “Esto es lo que casi todo el mundo da por cierto. Pero podría no serlo. La realidad es que no existe ni un solo documento contemporáneo a Jesús que constate su existencia. Todo lo que sabemos sobre su figura – históricamente hablando – viene dado por relatos de los propios cristianos redactados, como poco, 30 o 40 años después de la muerte de Jesús. Relatos que, después, darían pie a la redacción de los Evangelios. Existen también referencias históricas no cristianas sobre Jesús, pero, de nuevo, son posteriores al tiempo en que se supone desarrolló su actividad”.

Añade: “La alusión directa más antigua a Jesús de fuentes no cristianas se encuentra en la obra del historiador judío-romano Flavio Josefo: Antigüedades Judías, escrita en torno a los años 92 y 94 de nuestra era, más de cincuenta años después de la crucifixión de este. Todo esto no quiere decir que Jesús no haya existido y, de hecho, la mayoría de académicos piensan que, pese a esta notable ausencia de documentación, Jesús tuvo que existir. ¿Quién si no podría inventarse todo lo sucedido? Pero, aunque se trata de una minoría, existe un grupo de pensadores que creen firmemente que Jesús nunca existió y es sólo una invención de los primeros cristianos para justificar su recién creada religión”.

El historiador estadounidense David Fitzgerald escribió el libro: “La crucifixión: Diez mitos cristianos, que muestran que Jesús no existió”, publicado en 2010. Así lo cita Ayuso: “Para David Fitzgerald, Jesús fue el efecto, no la causa, de la cristiandad. San Pablo y el resto de los cristianos de primera generación buscaron continuar la Biblia judía creando un mesías, y mezclaron su venida con rituales paganos como la última cena, detalles gnósticos y un Dios personificado que rivalizará con los de su tipo, presentes en la tradición egipcia, persa, helenística y romana. Querían, a fin de cuentas, crear la religión definitiva”.
 

Más académicos se suman a Fitzgerald

Al nuevo libro de Fitzgerald, se suman los trabajos recientes de otros académicos, como Richard Carrier –historiador– quien se centra en el naturalismo, el ateísmo y la historicidad de Jesús; Robert Price, teólogo y escritor de EE. UU., además, Bart Ehrman, erudito del Nuevo Testamento y experto en paleocristianismo, y jefe del departamento de estudios religiosos de la Universidad de Carolina del Norte. Todos ellos, con miradas distintas, defienden lo mismo: que Jesús nunca existió. 

Miguel Ayuso, además afirma: “Se trata de un debate complejo, y fuertemente marcado por la subjetividad inherente a la espiritualidad de cada cual, pero es imposible negar que el sector negacionista cuenta al menos con 5 argumentos de peso que, aunque pueden ser discutidos, pueden hacer tambalear nuestras creencias”. Finalmente cito, esas cinco tesis:

1- No hay ninguna evidencia secular del siglo I que sostenga la existencia de Jesús. 2- Las teorías actuales sobre el Jesús histórico apuntan a personas distintas. 3- Los primeros escritores del Nuevo Testamento ignoraban los detalles de la vida de Jesús. 4- Los Evangelios no son relatos de primera mano sobre la vida de Jesucristo. 5- Los Evangelios se contradicen entre ellos. En conclusión, creyentes y no creyentes pueden indagar y posiblemente acercarse más a la verdad, aunque esta suele resultar –en ocasiones– igualmente subjetiva, dependiendo de quién la defienda.


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