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Ciencia / AGOSTO 06 DE 2023 / 9 meses antes

Inteligencia artificial: ¿miedo infundado? Segunda parte

Autor : Diego Arias Serna

Inteligencia artificial: ¿miedo infundado? Segunda parte

Muchos gobiernos no solo le han dado la espalda al gravísimo problema del cambio climático, sino que han dado “palos de ciego” en sus acciones para enfrentar el oscuro panorama.

Ben Feringa Inventó el primer motor molecular, con una hélice que se activa con luz y un vehículo que podría circular por nuestro cuerpo, porque es mil veces más pequeño que el grosor de un pelo humano.

Lea: Inteligencia artificial: ¿Miedo infundado? Primera parte

Continuamos con la entrevista que el Nobel de Química 2016, Bernard (o ‘Ben’) Feringa (B.F.), concedió al investigador Nazario Martín (N.M.). Tal como se anunció el domingo pasado, se destaca lo mencionado por el laureado en los temas de robot, inteligencia artificial (IA), así como educación y ética, además del cambio que tuvo su vida una vez se le anunció por la Academia Sueca la obtención del Nobel. En el recuadro, se presentan sus planteamientos sobre el cambio climático.  

N.M.: Has mencionado a los robots, muy de moda, al igual que la I.A. ¿Crees que esta última es una herramienta muy útil o una revolución? B.F.: Creo que es una herramienta muy útil porque se puede utilizar esa IA cuando tienes un ordenador lleno de datos para obtener soluciones originales y eso te da nuevas perspectivas de pensamiento y nuevas maneras de hacer las cosas. Pero lo más importante es que toma esas grandes bases de datos, que son difíciles de gestionar por su tamaño, y encuentra algo que es útil para tu próximo paso, como hacer nuevos materiales.  

Lo que no sé – expresa - es si será una revolución, porque para mí la creatividad y las ideas muy originales siguen siendo importantes, y dudo mucho que la IA llegue a ser más creativa que los seres humanos. Por tanto, no creo que los robots vayan a reemplazar a los humanos, nos ayudarán, harán que las cosas sean más fáciles, como ocurre ahora en las fábricas de coches, donde los robots montan un vehículo prácticamente sin intervención humana, y eso es fantástico.  

N.M.: He visto en la televisión una entrevista que le hicieron a un robot, y una de las preguntas que le hicieron es si pensaba que estaba preparado para ser mejor presidente del gobierno que un humano, a lo que respondió que sí, y otra pregunta fue que, si los robots iban a suponer una amenaza para la humanidad, y dijo que no, porque los humanos eran muy amables con ellos. B.F.: Sé que hay gente que está asustada con la IA, porque piensan que los robots pueden tomar el control, pero yo no lo veo tan fácil.  

 Los virus son los ‘robots’ más terroríficos  

Según el punto de vista de B. F., en principio, hay que hacer una discusión ética sobre los robots, sobre lo lejos que queremos ir y si queremos seguir teniendo el control, pero al igual que ocurre cuando diseñamos otras cosas como nuevos medicamentos. Los robots más terroríficos que existen en la actualidad son los virus, que son robots naturales, y esos me parecen más peligrosos que los robots artificiales. De todos modos, yo soy optimista y creo que seremos capaces de desarrollar tecnologías sobre las que tengamos el control.  

El nobel termina su respuesta expresando: lo que sí creo es que cada vez tendremos más componentes artificiales integrados en nuestro propio cuerpo, y al igual que hoy existen los marcapasos, en el futuro tendremos probablemente piel artificial con componentes artificiales, de la que ya hay ejemplos muy bellos, o tendremos un chip en el cerebro que nos permita controlar, de manera remota, parte de la función cerebral.  

N.M.: Desde un punto de vista más personal, ¿conseguir el Premio Nobel te cambió la vida? B.F.: Me la cambió drásticamente, no en el sentido de cómo doy clases o cómo investigo, pero sí personalmente. El Nobel es el mayor galardón científico que puedes obtener y la gente te va a reconocer, te va a mirar, te conviertes en una especie de celebridad, un héroe científico, entre los mejores del mundo. La gente te reconoce por la calle y se siente orgullosa de hacerlo, aunque a veces no sepan tu nombre, pero te felicitan; Se quieren tomar una foto y que le firme autógrafos.  

Ahora sé – comenta - lo que siente la gente que trabaja en Hollywood y se convierte en una estrella, o las estrellas del pop. Es como un cuento de hadas. Aunque también conlleva responsabilidad, porque te das cuenta de que la gente espera que seas un ejemplo en ciencia y educación. Algunos periodistas me preguntaron qué iba a hacer tras recibir el Nobel, si iba a parar de investigar, pero les dije que esto es como ser artista, un artista no deja de hacer música y yo no pienso dejar de hacer descubrimientos, y además me gusta la docencia. Incluso me prometí mejorar, y dejar mi mensaje claro: al público y los políticos, resaltando lo importante que es la ciencia en el sistema educativo.  

 A renglón seguido señala: he creado una fundación que se acerca a estudiantes de todos los niveles, desde la universidad hasta la escuela elemental, hablamos con ellos, hacemos experimentos y fomentamos su creatividad y les estimulamos. Incluso, durante la crisis de la Covid19, escribimos un libro popular sobre química para hacer a la gente más consciente de lo importante que es la ciencia, porque no puedes esperar que todo el mundo entienda lo que significa la ciencia básica y porque es la base para la próxima generación de teléfonos móviles o para la medicina del futuro.  

 ¿Qué peso le darías a la ética?  

N.M.: En esa importancia que le das a la educación, ¿qué peso le darías a la ética? B.F.: En nuestras universidades educamos a los líderes del futuro, y además de enseñarles las disciplinas que necesiten para su tarea, deberíamos incluir aspectos éticos, de una manera integral, en su formación universitaria. ¿Cuáles son los estándares que queremos en el aprendizaje, en la docencia, en el descubrimiento, en los papers (artículos)?  

  En criterio suyo, siempre te vas a encontrar con aspectos éticos sobre los qué pensar y en las universidades deberíamos tener eso claro para hablarlo con nuestros estudiantes. Por otro lado, siempre animo a los estudiantes a que tengan confianza en sí mismos, que aprendan a descubrir, porque hay tanto que desconocemos que podemos hacer siempre descubrimientos. Todos empezamos como estudiantes, quizás con pocas perspectivas, pero poco a poco, con pequeños pasos, vas construyéndote una carrera científica y es extremadamente importante sentirse orgulloso de esos pequeños pasos que das.  

 No duda en afirmar: más importante que tener muchos papers, es tener una publicación que pueda marcar la diferencia, aunque sea algo que no sea útil o aplicable de manera inmediata, pero eso te da la satisfacción de haber ayudado en algo a esta bella casa que es la casa de la ciencia y el conocimiento. Para la gente joven, el mejor consejo que puedo dar es: “Sigue tus sueños”. Cuando eres joven, más allá de publicar un artículo, o de aprobar un examen, es más importante encontrar tiempo para soñar y ser creativo.  

La entrevista finalizó en un diálogo con otros científicos, en el que Ben Feringa se definió como nanocientífico molecular, reconociendo que ya desde sus tiempos de estudiante soñaba con la belleza de la química como disciplina con la que poder crear su propio mundo molecular.

Cambio climático: prioridad de las prioridades  

Analía Iglesias, reportera del periódico El País de España, envió el 25 de agosto de 2017 desde Lindau (Alemania), un artículo titulado “El padre del nanorrobot quiere reciclar el Co2”. Allí resaltó la charla del Nobel de Química Ben Feringa con jóvenes científicos en el 67º Lindau Nobel Laureate Meeting. (Las reuniones de Premios Nobel en Lindau). Son encuentros anuales de científicos de diferentes generaciones.  

Entre otras afirmaciones del laureado, la periodista recalcó: “admiro la belleza del planeta, y lo que hace la naturaleza, pero podemos hacer las cosas mejor. La paloma es fantástica, pero ahora construimos boeings que cruzan océanos”. Reveló que para Feringa hoy el cambio climático es la prioridad de las prioridades.  

Al respecto relató Iglesias: “en este desvelo, transita el camino de un grupo de científicos que viene pensando que, además de reducir la liberación de CO2 (uno de los gases de efecto invernadero) a la atmósfera habría que hacer algo con el que ya está y seguirá estando disponible en el aire. Se viene hablando de capturar el CO2 y enterrarlo, pero, según él, lo más sensato sería hacer algo productivo con él: ¿reciclarlo en combustible?” Asimismo, explica la periodista: para el Nobel, los políticos no van a resolver estos problemas, sólo van a recomendar usar menos el aire acondicionado. Los científicos tenemos que encontrar nuevas soluciones. 


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