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Ciencia / DICIEMBRE 17 DE 2023 / 3 meses antes

Petróleo: el clima no importa

Autor : Diego Arias Serna

Petróleo: el clima no importa

El borrador del acuerdo final de la COP28 propone reducir la producción y el consumo de los combustibles fósiles de una manera justa, ordenada y equitativa, buscando lograr la neutralidad de emisiones para 2050.

El carbón, el petróleo y el gas son los principales responsables del cambio climático. Esos combustibles fósiles son la mayor fuente emisora de gases de efecto invernadero; a pesar de ese daña las empresas petroleras dejaron su impronta en los acuerdos firmados. Por eso, el borrador del Balance Mundial recoge también ideas y argumentos de los países productores de petróleo, evitando expresiones categóricas como “la eliminación gradual” del petróleo, el gas y el carbón, debido a las discrepancias entre Arabia Saudí y los países aliados.  

Esos tres productos extraídos de las entrañas de la tierra, han provocado la división internacional. Por un lado, están los grupos ecologístas, ONG, la mayoría de los científicos, buena parte de países de África, y aquellos llamados en vía de desarrollo, y por el otro, aquellas naciones productoras de esa tripleta de contaminantes, Los primeros señalan de insuficiente el compromiso con la eliminación progresiva dichos combustibles, y una apuesta firme por los renovables, mientras los segundos, le apostaron a una supresión gradual de la triada del mal. 

Si se tiene en cuenta las anteriores cumbres en las que prácticamente se evadía asumir el problema de la degradación del planeta, que lleva paralelo la miseria de sectores amplios de la población, que arrastran consigo las migraciones, llevó a que muchos delegados asistentes a esta COP28, vieran con agrado y optimismo que el texto final mencione la necesidad de eliminar el petróleo, el gas y el carbón, así sea paulatinamente. 

El secretario general de la ONU, António Guterres, quedó esperanzado con la declaración final de la cumbre, revelando que “la mención del principal contribuyente mundial al cambio climático llega después de muchos años en los que el debate sobre esta cuestión estuvo bloqueado”. También insistió en que “la era de los combustibles fósiles debe terminar con justicia y equidad”. No dudó en señalar que “aquellos que se opusieron a una referencia clara a la eliminación progresiva de los combustibles fósiles en el texto de la COP28, quiero decirles que la eliminación progresiva de los combustibles fósiles es inevitable, les guste o no. Esperemos que no llegue demasiado tarde”.

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COP28, entre esperanzas y dudas

El final de la COP28 se logró después de una noche de negociaciones entre los representantes de cerca de 200 países reunidos en Dubái, aprobándose en la mañana del miércoles un acuerdo que aboga por transitar para “dejar atrás” los combustibles fósiles. Como se afirma en la página web Climática, “se hace así una referencia directa a los principales responsables de la crisis climática: el petróleo, al gas y al carbón”. Han sido más de tres décadas de acuerdos y negociaciones en los que estos combustibles se ‘ocultaban’.

Los textos se centraban en las emisiones de efecto invernadero, pero evitando las referencias directas a los principales responsables de la crisis. En el documento del Balance Global, el Sultán Al Jaber, presidente de la COP28, ha destacado que se trata de un “acuerdo histórico” y ha subrayado la dificultad de que todas las partes firmen un texto final. Aunque, como él mismo ha señalado, los acuerdos son buenos en la medida en que son aplicados: “Somos lo que hacemos, no lo que decimos”.

Él mismo, desde su nombramiento, ha generado dudas, ya que es el presidente de la petrolera estatal emiratí Adnoc, y admite que su empresa mantendrá la inversión en petróleo porque hay demanda. Precisamente declaró para el periódico de Inglaterra The Guardian, que la empresa planea una inversión de 150.000 millones de dólares durante siete años para extraer petróleo y gas, manteniendo los niveles de actuales. 

No importó que se acabara de certificar los acuerdos de la COP28. Al Jaber, quien aprobó el texto final, sentó su posición: “Es la demanda la que decidirá y dictará qué tipo de fuente de energía ayudará a satisfacer las crecientes necesidades energéticas globales”. Por eso No es gratuito que, para muchos países, especialistas científicos, organizaciones internacionales y activistas climáticos, el texto final es poco ambicioso, ya que no marca una fecha límite de no seguir usando estos combustibles. 

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Emisiones globales: en ascenso

El portal en internet Climática les ha dado visibilidad a los investigadores, y esto opinaron: La de Dubái ha acabado siendo “una COP de transición”, valora Alejandro Caparrós, profesor de economía de la energía en la Universidad de Durham (Reino Unido) y de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Csic) de España, en declaraciones al Centro de Medios Científicos del país ibérico. “El acuerdo solo es relevante en cuanto a que implica que el proceso iniciado con el Acuerdo de París sigue vivo y ha superado su primer paso, su primer balance”. 

Reconoce que “esto no es trivial, ya que el proceso iniciado en Kioto se interrumpió cuando llegó el momento de renovarlo por primera vez en Copenhague en 2009. Mientras tanto, las emisiones globales no han dejado de crecer”, tras señalar con esperanza que “si los compromisos adoptados nacionalmente se cumplen - lo que se está por ver - el mundo camina hacia un calentamiento entre 2,1 y 2,8 ºC, en lugar de los 4 ºC a los que nos encaminaríamos sin estos”.

Por su parte, Fernando Valladares, doctor en biología e investigador del Csic, señala que la COP28 concluye “con algunos motivos de celebración”, pero lamenta el marco “demasiado laxo” de las resoluciones. “Para mí el principal problema de este documento y de las resoluciones alcanzadas es que no son vinculantes. Se deja a los países toda la libertad para hacer o no hacer, y no tiene ninguna sanción, no tiene ninguna consecuencia el que los países hagan más o hagan menos”. La velocidad del cambio climático “no está para nada reflejada en las conclusiones de la cumbre”, sentencia Valladares 

A su turno Pedro Zorrilla, responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace, hizo un llamado en el programa radial español Carne Cruda, en el sentido de que debemos defender y exigir a nuestros gobernantes y a las empresas el abandono de los combustibles fósiles. “Necesitamos reducir su consumo, mejorar la eficiencia energética e implementar la transición energética. No pedimos que sea de un año para otro, pedimos una reducción del 50% del petróleo, del 55% en el caso de las emisiones, para 2030 en España”. 

Ignorando a los científicos

La comunidad científica siempre ha señalado que el clima lo altera la actividad humana. Teniendo como fuente de referencia la página web de Ecovidrio, se presentan posiciones asumidas por algunos científicos del siglo XIX y XX. Por ejemplo, Joseph Fourier (1768-1830), el gran matemático y físico francés, fue el primero en hablar del “efecto invernadero”. En un ensayo de 1824 explicaba que veía la atmósfera como un cristal que dejaba pasar la luz solar manteniendo el calor debajo.

Pero fue el físico inglés, John Henry Poynting (1852-1914), quien en un artículo publicado en 1907 planteaba el “efecto invernadero” para explicar el fenómeno de retención del calor de nuestra atmósfera. Además, se reseña en esa web: “llevamos casi dos siglos sin hacer (mucho) caso a los científicos, a pesar de acertar en sus vaticinios muchos años después”. Las mujeres también han hecho sentir su voz, tal es el caso de Eunice Newton Foote (1819-1888). Esto publicó Ecovidrio: “En 1856 los experimentos de la estadounidense Foote, señalaban que una atmósfera de CO2 le daba a nuestra Tierra una temperatura alta”. 

Sin embargo, la discriminación femenina se hizo evidente con ella. En la página citada se divulgó: “la historia oficial recuerda al físico irlandés John Tindall (1820-1893), quien en 1859 llegaba a la misma conclusión, y olvida a Foote. Esta científica, fue una de las fundadoras de la Seneca Falls Convention, la primera asamblea en la que se debatieron, en 1848 los derechos de la mujer. Ecovidrio socializó, asimismo, que el sueco Svante Arrhenius (1859–1927) publicaba en 1896 un artículo en el que, entre otras cuestiones, identificaba la actividad industrial como principal fuente de emisiones de CO2 en la atmósfera. Fue muy criticado en su época, aunque en 1903 recibió el Nobel de Química. 


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