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Ciencia / DICIEMBRE 17 DE 2023 / 4 meses antes

Turismo cultural y científico: mujeres caficultoras en temporada alta

Autor : Alejandro Herrera Uribe/ ESPECIAL PARA NUEVA CRÓNICA QUINDÍO.

Turismo cultural y científico: mujeres caficultoras en temporada alta

FOTOS CORTESÍA PROYECTO DE INVESTIGACIÓN

Por estos días de alta temporada turística, el destino Quindío es uno de los más apetecidos del país y miles de viajeros nacionales y extranjeros se mueven por el territorio, generando grandes oportunidades, pero también visibles afectaciones socioambientales en los lugares de destino, las vías de acceso, las comunidades nativas y los ecosistemas recorridos y visitados. 

Uno de los riesgos sociales más significativos de este fenómeno es la “gentrificación” o alteración y desplazamiento de comunidades asentadas en entornos urbanos y rurales del departamento, como consecuencia de cambios no planificados en la propiedad, la economía y el uso del suelo. En el plano ambiental se ocasionan impactos derivados de la transformación del paisaje y la presión sobre zonas en las que cohabitan diversas especies de fauna y flora, a lo que se suma la huella de carbono y la contaminación. 

La situación ha motivado la implementación de iniciativas y modelos de negocio sostenibles en la industria turística, bajo normas de equilibrio social y ambiental, que establezcan una concertación permanente con poblaciones como aquellas integradas por mujeres campesinas en el Quindío, que proponen desde sus saberes locales y coconstruyen, con expertos en diferentes áreas, alternativas para un turismo amigable y de baja densidad, basado en el conocimiento. 

Es en esta dirección que apunta el proyecto “Fortalecimiento de capacidades que promueven el turismo cultural y científico liderado por mujeres caficultoras en el departamento del Quindío”, en el que participan la gobernación del departamento y el Sena, bajo el liderazgo de la Universidad del Quindío y el auspicio del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, con recursos del Sistema General de Regalías, y el protagonismo de las asociaciones de mujeres campesinas vinculadas al proyecto, bajo los preceptos metodológicos de la apropiación social del conocimiento y el diálogo de saberes. 

Fáber Danilo Giraldo, vicerrector de Investigaciones de la Uniquindío, destaca el papel que proyectos como este tienen en el desarrollo de una nueva visión la ciencia en Colombia, planteada desde el impacto del conocimiento en las regiones, en conexión territorial con las comunidades ancestrales y campesinas, a través de la implementación de modelos de ciencia ciudadana. 

Según la profesora Norma Vela Murillo, supervisora principal del proyecto, la propuesta, que avanza en 17 fincas de Génova, Buenavista y Armenia, con el respaldo de las asociaciones de mujeres caficultoras, “Aroma de campo”, “Paraíso de mujer” y “Raíces quindianas”, adscritas respectivamente a estos municipios, busca alternativas al turismo masivo y depredador que se sirve de diversas formas de extractivismo del conocimiento y el patrimonio inmaterial de las comunidades.

El proceso se ha desarrollado en cuatro fases. En la primera, “Visibilización y reconocimiento”, se ha implementado la estrategia de comunicación que incluye la serie radial, “Mujer-Saber: diálogos de caficultura y ciencia”, coproducida con las mismas caficultoras, que se emite los viernes a las 3 p. m. a través de U FM 102.1 y que se puede escuchar a través de laufmuq.com.co.  

En la segunda fase, “Estableciendo acuerdos para la conversa”, se ha desplegado una metodología participativa para el ensamblado de saberes científicos y de la experticia local, que permita coproducir nuevos conocimientos y experiencias sobre el territorio; mientras en la tercera fase, “Formación para la vida”, se establecen procesos de aprendizaje colectivo y colaborativo para robustecer la base conceptual y práctica de todos los actores, centrando el proceso en las mujeres y sus contextos. 

En la cuarta fase, se busca materializar todo el conocimiento coconstruido, sumándolo a la sabiduría ancestral y popular cultivada por las caficultoras, en un “modelo de negocio” para nuevos productos de aprovechamiento turístico, desde la perspectiva y las necesidades de las mujeres y sus familias, bajo los principios de sostenibilidad y bajo impacto ya mencionados. 

Para el componente de caracterización de la biodiversidad asociada a los predios, el profesor Larri Álvarez, del programa Biología de la UQ, anota que se logró registrar “un total de 317 especies de flora, 299 de aves y 33 mamíferos medianos, siendo flora y aves los componentes con mayor número de especies registradas. En los predios cafeteros de Armenia, que se encuentran en el límite entre lo rural y lo urbano, se registró un total de 107 especies de flora, distribuidas en 50 familias y 81 géneros. Una gran variedad de árboles, arbustos, hierbas, holoepifitas y semiepifitas y 96 especies de aves, entre las cuales se destacan diversas especies de aves migratorias; en el caso de mamíferos medianos se observaron 8 especies pertenecientes a 7 familias y 8 géneros”.

Lo anterior indica el potencial que tiene Armenia para desarrollar experiencias de bioturismo, a las que se suman la oferta de observación de aves, etnobotánica y floricultura, entre otras oportunidades, mientras en los municipios de cordillera, como Génova y Buenavista, la variedad biológica identificada se convierte en el fundamento de potenciales alianzas entre vecinos para construir recorridos guiados, que se nutran del saber tradicional, sumado al conocimiento científico que es compartido en campo con las caficultoras y sus familias. 

Con las cultivadoras se han logrado entablar diálogos de saberes en un contexto de respeto y confianza que permite valorar el saber cultivado por años de interacción, lo cual facilita el conocimiento de la presencia de especies que no son fáciles de observar para los científicos, como el mono aullador en Génova. Por otra parte, se conservan especies de flora, como las “suculentas” y las orquídeas, plantas medicinales, aromáticas, exóticas y alimenticias (huertas), que convierten a las fincas en auténticos reservorios y laboratorios vivos, dignos de ser visitados por los turistas. 

En el marco de proyectos como este, las mujeres están transformando una tradición en la que ha primado lo masculino, empoderándose de procesos como la experimentación y la innovación de cadenas productivas ligadas al café, en las que se han fortalecido durante años, desde el cultivo hasta la comercialización con valor agregado y la exportación, que sirven de base para la cocreación de relatos y la operación de rutas de biodiversidad y cultura. 

Los valores culturales de estas mujeres caficultoras, como la protección del campo, el trabajo colaborativo y la solidaridad, reflejados en sus prácticas y productos, serán exaltados el próximo 9 de marzo de 2024 en el municipio de Buenavista, en una gran feria que se ha planeado como escenario de unión y mutuo reconocimiento de la comunidad local, los expertos científicos y las líderes de procesos creativos en el terreno del turismo regenerativo y sostenible. 


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