Deportes / ENERO 10 DE 2022 / 4 meses antes

El ‘Patrón’ habló claro sobre el fútbol quindiano

Autor : Redacción deportes

El ‘Patrón’ habló claro sobre el fútbol quindiano

El histórico del fútbol quindiano estuvo en Armenia despidiendo el año 2021. En su estancia en la ciudad conversó con LA CRÓNICA. En la imagen aparece con su padre, la leyenda Jorge ‘Hacha’ Bermúdez, ícono del Deportes Quindío.

Entrevista exclusiva. Jorge Bermúdez se refirió al Deportes Quindío, Quindianos CD, la Liga y Boca. No se guardó nada: dice que si le hubieran permitido invertir en el cuadro milagroso hoy el jugador de la región tendría verdaderas oportunidades

Jorge Hernán ‘Patrón’ Bermúdez recibió el año 2022 en Armenia. En entrevista con LA CRÓNICA, el campeón del mundo con Boca Juniors habló del hoy del fútbol del departamento, de su proyecto de cantera con Quindianos CD, de cuando quiso comprar al Deportes Quindío, de lo que espera del nuevo comité ejecutivo de la Liga de Fútbol y de la actualidad de Boca.

Usted ha mostrado su inconformismo por la falta de oportunidades que tiene el jugador del departamento, ¿cómo contribuye usted al cambio de esa realidad?

El sueño que siempre se ha tenido con el club en el que he centrado mis energías en mi departamento, Quindianos, es que les brinde la posibilidad a los jugadores de la región, o a los jugadores del club, porque hay deportistas de otras regiones que también confían en nosotros y que esperan que se les dé el chance de medirse profesionalmente. Quindianos no puede prometer que todos van a jugar profesional, y mucha gente lo entiende mal, muchos papás creen que por llevar el hijo al club ya hay una obligación de que llegue a la profesional, no; lo que decimos es que los mejores se van a poder medir y van a poder tener una oportunidad, esa oportunidad es lo que Quindianos quiere liderar y lo ha hecho; porque en el corto tiempo que tiene ha experimentado muy buenas posibilidades y hoy tiene a Ambuila en Boca y Boris Ospino y a dos jugadores más buscando un lugar en Newell’s Old Boys, que son reflejo de eso. También han ido deportistas a Atlético Nacional, a América, y con esto lo que queremos es renovar la esperanza, es decir que sí se puede. Claro que hay que seguir mejorando, hay que seguir creciendo, hay que trabajar muchísimo, porque el club recién se está bautizando, solo tiene 2 años y las metas son a mediano y largo plazo, pero por el momento hay muchachos a los que se les puede ayudar.

¿El que usted sea conocido en el mundo del fútbol podría decirse que hoy es un arma en favor del jugador quindiano?

Hay un deseo y muchas ganas de trabajar. Son las relaciones que uno sigue manteniendo, y el lugar donde Dios me tiene posicionado, el hecho de estar hoy en Boca, en el Consejo de Fútbol, haciendo una labor administrativa, me da mucha más fuerza y me renueva la posibilidad de estar vinculado con el mundo del fútbol. Siempre trato de catalizar esa responsabilidad, abriendo puertas, hablando del proyecto, haciendo que la gente vea, visualice y que crea en el jugador de la región. Tenemos un gran escollo que superar, que es que los jugadores de la región no tienen ningún fogueo en ninguna división menor y en la categoría profesional, porque desgraciadamente el club de fútbol profesional de la región no lidera eso. Aquí el gran responsable debería ser el Deportes Quindío, como siempre lo fue; yo siempre digo que el ‘Pollo’ Díaz, que Rubén Darío Hernández, que Juan Carlos Laizeca, que Jorge Iván Mejía, que ‘Píldora’ Morales, que todos los jugadores que salieron, salieron por el Quindío, salieron por aquí el equipo de la tierra les dio un chance. Que los jugadores de nuestra región tengan que ir a otro lugar les hace mucho más difícil la experiencia, porque llegan a pelear con jugadores que llevan 9 años en una división menor y es muy difícil que un técnico reciba un chico de 16 años y saque uno que lleva 6 años con él para ver cómo le va al que llega.

Esa conexión entre el jugador quindiano y el Deportes Quindío se perdió; usted quiso en alguna oportunidad que eso cambiara, ¿qué hay de verdad y qué es falso en el sonado ofrecimiento que usted le hizo a Hernando Ángel para la compra del club?

Ya han pasado muchos años, en mucho tiempo se dijo que nunca se hizo, que era mentira que con 3 personas distinguidísimas de la región se estuvo muy cerca de adquirir un porcentaje del Deportes Quindío, pero lo claro es uno como persona no puede obligar a alguien a vender algo que no quiere vender. El propietario del Deportes Quindío de ese entonces es el mismo de ahora y a él no le interesa vender su empresa, es así. Entonces es más fácil decir no vinieron, no me ofrecieron, es mentira, que decir no quiero vender.

Hernando Ángel dijo que usted ofreció pagar a cuotas…

Se dijo tanto, pero si ya dijo eso, ya por lo menos admitió que le ofrecimos. Porque en ese momento decían que Bermúdez era un mentiroso, que Édgar Romero era un mentiroso; que el señor Humberto Gómez, dueño de las bodegas El Hueco, era un mentiroso; que el señor Armando López, distinguido abogado de la región era un mentiroso. Entonces, bueno, sí se le ofreció; eso quiere decir que sí fue verdad, entonces gracias por eso, porque pasaron muchos años para que al menos dijeran que sí. En todo negocio, el dueño pide y el que quiere comprar ofrece.

¿Recuerda los términos de esa negociación? ¿Se tenía en cuenta al jugador quindiano?  

Recuerdo que él estaba ofreciendo vender el 50%, quería que le ayudaran económicamente, pero poner los jugadores y el técnico; entonces era una linda negociación para él, pero para los compradores era tal vez una pésima inversión. Del monto no vale la pena hablar, porque si lo decimos es ridículo, hoy ni siquiera una C en el año vale ese monto, pasaron muchos años y se perdió una posibilidad muy linda, y se perdió porque hubo gente del medio de aquí de la región que no dejó. Podría decir que no fue ni siquiera el señor Ángel, fueron aquellos que estaban alrededor de él que se creyeron fuera del momento y del lugar si llegábamos nosotros, por eso no nos permitieron seguir negociando.

Pero como el señor Ángel lo quería, así no era; nosotros no queríamos llegar y darle la plata a él para que siguiera trayendo a los jugadores del Valle del Cauca; nosotros queríamos abrir un espacio para los muchachos de la región, para la quindianidad, para que la gente de acá tuviera un lugar; que si él quería tener un plantel de 30 jugadores, 15 fueran de la región y 15 fueran de él, porque si yo soy socio tuyo tengo derecho también a participar en todo, y tú quieres poner un técnico, yo te puedo proponer otro, eso me parece que es lo más lógico, pero no, y repito que no tengo nada en contra del señor Ángel ni de la gente que impidió el negocio, pero se perdió una linda oportunidad de tener gente de acá que pudiera hacerle un contrapeso a esa falta de identidad que tiene nuestro equipo, un club con hinchada, pero una hinchada que está cansada, porque no hay expectativas de crecimiento. Ojalá algún día, sea el que sea, haya un quindiano como propietario del Deportes Quindío, y le duela y vaya a las canchas del departamento y vea que acá sí hay con quién, pero desgraciadamente hoy no se puede.

¿Qué falta para que el fútbol quindiano dé un cambio radical?

El fútbol es un tema de paciencia, de trabajo, de identidad, de infraestructura, los clubes del departamento tienen que preocuparse por crecer en infraestructura, no podemos seguir trabajando en canchas prestadas con solo 2 balones. El fútbol moderno cambió, obliga a que las canchas estén en mejores condiciones, el jugador cada vez es más técnico y más rápido; ya no es como a nosotros que nos llevaban a correr 3 veces a la semana y nos daban pelota 2 días; hoy en día hay que trabajar mucho en la técnica, mucho en el fortalecimiento físico; el jugador quindiano necesita mucho cuidado y acompañamiento en el crecimiento físico y se hace poco en ese tema. 

 

Lo que buscamos, por ejemplo, con Quindianos es el anhelo de ir llenando esa expectativa, de ir sembrando; no queremos ser más que ninguno en el departamento, queremos la unión. En el Quindío la envidia no nos puede carcomer, nos tenemos que unir: un día tuvimos 7 canchas en El Edén y eran el orgullo de la región; y en lugar de ir creciendo se fueron achicando, en vez de mejorar, se fueron desapareciendo; las canchas de los barrios deberían ser símbolo de desarrollo, símbolo de cuidado, símbolo de deporte. El deporte debe ser un modelo de la sociedad y yo sé que el fútbol hoy, además de que económicamente es una actividad lucrativa, nos puede ayudar mucho en la región para que los niños y jóvenes piensen que hay esperanza, entonces miren todo lo que viene detrás de un club. Ese es el sueño que tenemos, la ilusión que tenemos, buscar el crecimiento social, seguir guiando a estos muchachos como personas, darles un norte, que tengan una ilusión, que tengan fe, que sean buenos hijos, que estudien, que se preparen, ayudar a que los muchachos que de verdad tengan madera lleguen, por eso seguimos comprometidos, por eso enviamos jugadores a medirse en América, Nacional, Boca, Newell’s Old Boys y seguimos haciendo lo posible por abrir puertas para que los que vienen atrás tengan esa motivación y se esmeren.

¿Para usted cuál es la característica del jugador quindiano históricamente?

Lo que sucede es que no podemos comparar al jugador quindiano de ahora con el jugador quindiano de nuestra época, ni social, ni cultural, ni generacionalmente. Hoy no puedes comparar tus hijos con lo que tú eras hace 20 años: la crianza es distinta, los medios son distintos, ya existen las redes sociales, y hay algo fundamental que diferencia nuestra infancia deportiva con la que ellos están viviendo: nosotros teníamos un sol y ese sol era el Deportes Quindío, teníamos un sol que nos cobijaba y ese sol nos obligaba a luchar. 

Yo me preparé durísimo hasta los 12 o 13 años para llegar a las reservas del Quindío, porque yo soñaba que estando en las inferiores del Quindío iba a jugar profesional, y cuando llegué a las reservas me enseñaron a trabajar distinto: el Quindío era el faro, nos acercaba al sueño, el Quindío nos decía es por este camino, y hoy no existe ese faro, hoy cada club del departamento tiene que tener un modelo; sea como sea los jugadores de La Tebaida, de Calarcá, de Circasia, tienen que tener un modelo, porque tienen que salir de allí hacia algún club profesional y con los deportistas de todos los clubes pasa lo mismo. 

Es claro, los jugadores llegan a los 18 o 19 años y tienen que ir a ver cómo les va en algún club profesional; yo, por ejemplo, llegué al Quindío y allí me enseñaron a trabajar, porque había preparadores físicos y yo veía a los profesionales entrenando, e incluso de vez en cuando nos subían a trabajar con ellos, entonces, solo así, la competitividad, el alma, el deseo y el espíritu crecen, pues la necesidad te hace crecer, la obligación te hace crecer y eso es fundamental. 

Hoy hay necesidad, hay deseo, pero no hay modelo, no hay camino, estamos ahí. Entonces los clubes nos tenemos que reinventar y tenemos que buscar que estos muchachos de 15, 16 o 14 años vayan y den ese otro paso, se tienen que ir porque acá no van a tener ese vértigo de la competencia, que es fundamental y que es lo que más lo hace crecer a uno, pues el jugador de fútbol crece compitiendo y no es lo mismo competir en el ámbito local que en el regional o nacional. La reserva era nacional y yo a los 13 años comencé a competir en ese ámbito; además, como jugué en todas las selecciones Quindío, ya tenía una expectativa y eso me hizo crecer. Yo creo que esa es la gran diferencia, el jugador quindiano hoy tiene madera, pero no tiene competencia y la competencia interna es regular o no es lo fuerte que debería ser y eso limita mucho. Por eso jugadores de otras regiones o jugadores de otros países donde hay tanta competencia interna son tan buenos y salen tan rápido, muy jóvenes.

En ese sentido, ¿qué consejo le da al nuevo comité ejecutivo de la Liga?

Yo les deseo lo mejor, la mejor de las suertes, deseo que cumplan todos los sueños que tienen. Son gente del fútbol y están rodeados de gente que ama al deporte y me parece que si han sido elegidos es porque los clubes confiaron en ellos; ojalá los rodeen, los respalden y entre todos hagan una gran labor. Lo primero que deben hacer es organizar cada uno de los esquemas en los que tiene que estar basada la liga, por la transparencia, el trabajo, el ordenamiento, hacer crecer los clubes, trabajar por los escenario deportivos, buscar recursos para que los clubes tengan apoyo, ayudarles a los jugadores jóvenes para que tengan implementaciones para que puedan practicar el deporte; socialmente es fundamental ayudarlos, yo recuerdo que en la época mía la liga repartía Bienestarina, por ejemplo, a aquellos que estábamos necesitados económicamente, y yo quisiera que hubiera un trabajo social y deportivo, porque lo necesitamos mucho. La Liga está para fomentar el fútbol, para hacer crecer al departamento alrededor del fútbol y hacer que los jóvenes crean en el deporte, dejando de lado los intereses particulares, las rivalidades. Quindianos, en cabeza de su presidente, Diego Gómez, está abierto a apoyar en todo lo que se pueda; nosotros no tenemos ningún interés en que las cosas no salgan como se deben, queremos que todo les salga muy bien y que ojalá la Liga sea el sol del fútbol en el departamento del Quindío y que vuelva a ser el modelo de seriedad, de respeto, de transparencia que todos queremos.

¿Cómo manejaron el proceso en la época más difícil de la pandemia?

No ha sido fácil. En 2020, Argentina cerró sus aires y no podía viajar, en 2021 hubo un rebrote y volvieron las restricciones, pero tenemos una comunicación constante. Hay interés por varios de nuestros jugadores, yo conozco la base del grupo y seguimos con el deseo de seguir mostrando lo mejor del fútbol quindiano, proyectando a los jugadores de la región, que es nuestra razón de ser. Cuento con el apoyo del presidente Diego Gómez y del profesor Jorge Iván Mejía, que coinciden conmigo en que lo importante es fomentar el respeto por la identidad, lo que hizo grande al Boca de Bianchi, que tenía sentido de pertenencia y mucha personalidad.

¿Qué viene para usted en las entrañas de Boca?

Gracias a Dios, en Argentina nos hemos ganado un lugar en el corazón del hincha de Boca, nosotros llegamos con Óscar (Córdoba) y con Mauricio (‘Chicho’ Serna) hace 25 años a jugar los 3 en el mismo equipo y nos tocó durísimo para ganarnos un espacio; pero hoy, por la votación del hincha y del socio, tengo un lugar en el Consejo de Fútbol del club, los represento, represento al hincha al socio, sigo siendo un embajador de Colombia y me enorgullece haber asumido este reto. La institución es muy política; nosotros en el año 2000 obtuvimos el título del mundo en la final ante Real Madrid y los dirigentes de ese entonces completaron 30 años llevando de la mano las copas que nosotros ganamos, y el club se les convirtió simplemente en un privilegio, porque empezaron a vivir de la historia, y hoy que estamos nosotros vemos que tienen una maquinaria tremenda con la que buscarán regresar, porque ellos quieren volver, porque saben que es muy importante, porque sacan provecho y le han sacado provecho durante muchos años en diversos aspectos.

Sin embargo, es hermoso, es lindo estar por dentro, conocer, es lindo crecer. Sabe uno que hay muchos intereses, uno sabe que Boca es un mundo, que es el club que tiene la hinchada más grande de la Argentina y una de las más grandes del mundo. Esta es una institución gigante que me ha abierto la cabeza en muchos aspectos, y humanamente me siento muy agradecido con Dios por estar viviendo esta experiencia, y yo creo que me va a servir mucho para todo lo que viene después.

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¿Sueña con ir más allá en ese proceso político en Boca?

No. Estoy feliz donde estoy y no tengo ninguna aspiración política dentro del club, creo que ya para eso está Román (Riquelme); nosotros vamos a estar detrás de él y con él hasta donde él quiera estar; no tengo ninguna aspiración individual, quiero servirle al club desde lo deportivo, y sé que hay gente muy preparada para ser presidente de nuestro club y para hacer las cosas bien. Dentro del fútbol sí nos creemos con la capacidad de poder guiar esa expectativa al lado de aquel que quiera estar allí. A Román, si agarra esa vocería, me encantaría verlo sentado como presidente y poder aportarle mucho a todo el mundo Boca, que en lo deportivo vive un momento estelar. 

Hace dos años llegamos, la reserva llevaba 11 años sin ser campeón, las divisiones menores no pasaban del segundo o tercer lugar, y hoy de las 9 categorías de AFA 7 fueron campeonas. La reserva fue campeona, el plantel profesional ganó 2 títulos en el año y estamos contentos. El técnico del plantel profesional es un excompañero nuestro, un amigo, y creemos que hoy en Boca se respira fútbol, hoy Boca es fútbol y vamos a seguir trabajando para que las cosas se sigan dando de la manera normal.

¿Influye mucho la presencia del ‘Patrón’ en ese cambio?

Acá hay que hablar de un grupo de trabajo, de la mentalidad individual, no. Hay unos objetivos de empresa y de club, que están lideradas por nuestro presidente Jorge Ameal y por un comando técnico en el fútbol que está liderado por Román, que sigue con Raúl Cascini, campeón del mundo también; con Marcelo Delgado, uno de los mejores delanteros que ha tenido nuestro club, y lo que buscamos todos es respaldar una nueva identidad. El sueño que tuvo Román en algún momento fue que todos los técnicos de divisiones menores fuesen exjugadores del club y hoy desde el técnico de la reserva hasta el técnico de los infantiles son profesionales que han sido jugadores del club: es un sentido pertenencia que aflora y que no había antes. Están Nahuel Darío Fioretto, Mauro Navas, Pablo Ledezma, Matías Donnet, Antonio Daniel Barijho, Tito Pompei, Martín Ezequiel Andrizzi, y Chico Serna, que es el asistente con Hugo Ibarra de la reserva. Los jugadores que hay hoy como entrenadores, todos son titulados; ¡ojo!, no estamos diciendo que ellos llegaron a ser técnicos de Boca porque fueron exjugadores, sino porque tienen su cartón de AFA, porque hicieron su curso y porque han demostrado que son buenos. Cuando los trajimos, los opositores, los mismos que quieren volver al club, decían “no, eso es un rejunte, trajeron a los amigos”, pero no, lo que hicimos fue traer la gente que creíamos que tienen identidad, porque si hay algo que caracterizó al Boca más campeón de todos los tiempos fue una identidad; el Boca de Bianchi no era el mejor equipo de la Argentina era el de más identidad y más carácter, por eso les ganó a todos, por identidad, por carácter, por sentido de pertenencia. Hoy damos resultados, gracias a esa mentalidad.

El Boca de Bianchi tiene el récord de los 40 partidos sin perder en el fútbol argentino en 130 años, por identidad, por carácter, y eso es lo que nosotros queremos, por eso hoy estamos muy contentos con Sebastián Battaglia y su cuerpo técnico, pues hay una identidad; nunca en Boca debutaron tantos jóvenes como ahora, nunca; en Boca el negocio era que vendieran profesionales, el club comprara y se fueran otros, y eso se está terminando, pues hay un cambio de mentalidad, que esperamos que traiga también un cambio en los resultados. Lógicamente nos van a medir por ganar la Libertadores, pero yo no me puedo quedar en que solo sea la Libertadores; creo que todo lo que se está haciendo se está haciendo bien, con mucho sentido de pertenencia y con una palabra que yo siempre llevo, que es la honestidad que requiere una institución tan importante donde se tiene la confianza del hincha y del socio.

Ya hay un quindiano de Quindianos en Boca, ¿cómo va su proceso?

Es un muchacho Jeison Ambuila, un chico que tuvimos en el club- Analizamos con Jorge Diego Gómez, nuestro presidente, que había un espacio y que el chico tenía que ir a probarse, a lucharla. Lleva dos años peleándola, es un defensor central zurdo que ha crecido mucho, que sigue creciendo; la competencia es tremenda, brutal, pero él ha sabido mantenerse, ha sabido soportar la soledad de estos 2 años de pandemia. Para un muchacho de 15-16 años no es fácil y él ha estado ahí, ha puesto el pecho, ha puesto el carácter y deportivamente ha crecido mucho. Ojalá que Dios le siga dando fuerza, ojalá que siga creciendo, pues tenemos una gran ilusión. Yo, como colombiano, soy prácticamente su padrino allá; porque todo el mundo cuando lo ve a él, me mira a mí y me dice: “él tiene que ser tan bueno como vos”, porque además juega en mi misma posición. Desde el club, Diego, toda la gente y la familia de él tienen una gran ilusión; esperemos que sea feliz y siga comprometido. Ojalá le dé para llegar a jugar en la primera y sea el orgullo de nuestro club y de nuestro país.



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