Entretenimiento / SEPTIEMBRE 09 DE 2021 / 1 mes antes

Aprenda a manejar las pataletas de los niños

Autor : Natalia Ospina Duque

Aprenda a manejar las pataletas de los niños

 Los berrinches en los niños son normales y recurrentes, la mayoría de los padres han tenido que sobrellevar unas cuantos.

 

Las personas que ya han experimentado las maravillas de la maternidad y la paternidad también esperan con angustia y se enfrentan con muchas dudas a las temidas pataletas de los 2 años de edad de sus hijos. Para aquellos padres primerizos, quienes son bombardeados con consejos y se pueden llegar a confundir, es fundamental que confíen en su instinto y entiendan que las llamadas pataletas o berrinches hacen parte del desarrollo del ser humano.

Estos arranques de enojo no necesariamente se detienen después de la primera infancia, los niños mayores a veces tienen problemas para manejar el enojo y la frustración.

Según la Unicef, las rabietas o berrinches son un comportamiento normal en el desarrollo. Son más frecuentes e intensas en algunos niños que en otros y tienden a empeorar cuando están cansados, con hambre o con cualquier otro tipo de malestar.

A veces, los padres, madres o cuidadores ceden frente a estos berrinches y así generan que los hijos identifiquen los mecanismos para desafiar las reglas de la familia, lo que lleva a perder autoridad, es decir, encuentran una manera de tener poder sobre su madre, padre o cuidador.

En algunas ocasiones se puede prevenir la pataleta, los padres o cuidadores pueden distraer o cambiar el foco de atención de la situación, se puede distraer con algún objeto, otra actividad para así cambiar el interés de algo que 'no se puede' por algo que 'sí se puede'.

¿Cómo manejar una pataleta?

Lo más importante es mantener la calma. Los adultos son modelos para niños, por lo tanto, si la forma que tienen de comunicarse con ellos es inadecuada, eso están enseñando. Una atmósfera tranquila ayuda a recuperar el control, abrazarlo u ofrecerle una actividad que lo distraiga, puede atenuar o evitar una gran pataleta.

Intente entender cuál fue el detonante de la rabieta y póngale nombre a lo que cree que le está pasando. Por ejemplo, decirle al niño: “te enojaste porque se te cayó el helado”, “te dio tristeza porque mamá se tuvo que ir”. 

Intente distraerlo con otra actividad o darle una alternativa que sea atractiva. Si lo logra, refuércelo, abrácelo, dígale que lo hizo bien y hágale saber que valora su esfuerzo.

Evite dejar solo al niño, acompáñelo durante la pataleta, ayúdelo a manejar sus emociones.

Evite dar órdenes o explicaciones al niño durante la rabieta, ese no es un buen momento, hágalo cuando el niño ya esté tranquilo. Exploren juntos otras maneras de reaccionar.

Escuche y responda. Una vez que su hijo explique sus emociones con palabras, depende de usted escucharlo y decirle que lo comprende. Si a su hijo le cuesta trabajo encontrar las palabras correctas, ofrezca algo de ayuda. 

Mantenga la calma, aunque el niño grite. No eleve su tono de voz ni se ponga nervioso. La paciencia es el gran aliado en esos casos. 

No le dé importancia a la rabieta frente al niño. Si se habla delante de otros o del mismo niño constantemente sobre el berrinche que protagonizó o la pataleta que hizo, en algún momento le estarán dando pie a que sepa cuánto afecta al adulto esa conducta. Sabrá que los mayores tienen ese momento y que puede volver a hacerlo. Es conveniente evitar frases del tipo: a ver si hoy no montas un numerito.

No se preocupe por el qué dirán.



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