Fauna / ENERO 23 DE 2023 / 2 meses antes

Especies acuáticas y polinizadores afectados por el invierno

Autor : Daniel Alejandro Restrepo Tabares

Especies acuáticas y polinizadores afectados por el invierno

Muchos insectos que viven en la tierra, especies acuáticas y polinizadores son las grandes víctimas que deja esta temporada de lluvias en el departamento.  

La fuerte temporada de lluvias que se vive desde hace varios meses en el Quindío también causa graves desórdenes en las especies de fauna.

Son muchas y ya conocidas las serias afectaciones que está dejando la temporada de lluvias en el Quindío. Baja en la producción agrícola, deslizamientos de tierra, taponamientos de vías, daños en viviendas, entre otras vienen siendo las consecuencias de un clima que con el pasar de los días no mejora.

Las constantes lluvias también afectan a las especies de fauna silvestre que habitan en el departamento, que ante la inclemencia del clima se están quedando sin alimento y sin espacio para subsistir.

Al respecto, el docente e investigador de la Universidad del Quindío, Hugo Mantilla Meluk, señaló que, aunque hay una afectación por el invierno en todas las escalas, entre las especies más afectadas se pueden encontrar los polinizadores y las especies que viven y dependen del mundo acuático que se da en los ríos y quebradas del departamento.

De acuerdo con Mantilla Meluk, lo primero que se debe tener en consideración es que el clima y los ciclos climáticos como las temporadas de lluvias y de sequía son el gran reloj que mueve la naturaleza. “De acuerdo con cómo se mueve el ciclo del agua y las temporadas de lluvia principalmente, las plantas pueden producir frutos, los animales están en el siguiente eslabón de la cadena de alimentación y esos animales han ajustado todas sus actividades dependiendo de esos ciclos de las plantas que, a su vez, los tienen ajustados al clima”.

Al producirse desórdenes en el clima estos resultan en un desajuste en las actividades de los animales, es decir, que si por ejemplo no hay flores la actividad de los polinizadores como las aves, los colibríes, los murciélagos, mariposas y muchos otros insectos como escarabajos y moscas tienden a afectar lo que necesitan para su supervivencia.

Lo mismo sucede con los ciclos de animales como los monos y las aves cuyos ciclos están ajustados a la producción de frutos que en últimas está asociada a los niveles de precipitaciones que se presentan y que pueden causar falta de alimento para estas especies.

“Entonces debemos entender que hay un gran desajuste al reloj de la naturaleza y de una manera más específica empiezan a afectarse la calidad del hábitat de las especies porque por ejemplo en los periodos en los cuales ellos pueden realizar la búsqueda de sus alimentos, su etapa de apareamiento, el cuidado de sus crías estará determinado también por eventos como la temperatura o la intensidad de las lluvias”, dijo el profesor Hugo Mantilla Meluk.

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El investigador de la Universidad del Quindío señaló que es igual a como pasa con el ser humano cuyas actividades cotidianas están determinadas, en cierta medida, por factores climáticos. Por ejemplo, una ida al campo se afecta si hay lluvia; lo mismo ocurre con las especies en la naturaleza.

De acuerdo con el investigador hay especies que son muy dependientes de los ciclos hídricos como, por ejemplo, las ranas que dependen de que haya agua, pero en determinada cantidad, si hay demasiada empiezan a tener problemas.

“Muchas especies se alimentan de las sustancias que están disueltas en el agua o reciben señales importantes de la concentración de las sustancias que hay en el agua como, por ejemplo, los peces, todos estos desórdenes que ponen una cantidad mayor de agua en las fuentes hídricas como los ríos y quebradas los afectan”, dijo el profesor Mantilla.

Y no solo los peces, sino los animales de los cuales se alimentan los peces como insectos pequeños y microorganismos que viven en el agua. 

“Entonces acá tenemos lo que se llama un problema diferente, dependiendo a la escala en que se mire, pues las afectaciones son diferentes. A la escala de un bosque están sucediendo cambios en los ritmos de producción de flores y frutos y en la escala más pequeña a nivel del agua microscópica hay organismos que dependen de la concentración de ciertos nutrientes en el agua”, expresó el docente.

 Están arrinconados

Sumado a los problemas anteriormente descritos, el profesor e investigador de la Universidad del Quindío dijo que todos los grupos animales están siendo afectados por el clima de una mayor o menor manera. Los que más se afectan son los que tienen relaciones más específicas unos con otros, por ejemplo, los polinizadores porque dependen exclusivamente de las flores y si no las hay, no hay polinizadores.

También existen afectaciones con organismos pequeños que viven en la tierra como insectos porque si la tierra se llena de agua el hábitat natural de estas especies se afectan. “Hay afectaciones que están ocurriendo cada día y de una magnitud considerable, entre los polinizadores hay mariposas, moscas, escarabajos que dependen exclusivamente de las flores y están afectados por esta ola invernal”, dijo Mantilla Meluk.

El investigador precisó que la manera como nosotros podemos contribuir a mejorar las condiciones en que habita la fauna es no arrinconándola más como, por ejemplo, ampliando la frontera agrícola acabando con los bosques, quitándole la calidad y cantidad del hábitat de las especies.

Al hacer esto se le resta la capacidad de respuesta que tienen las especies de la fauna silvestre frente a cualquier afectación, entonces si las especies están teniendo problemas porque el clima no les deja comer esa situación será más grave si los bosques son más pequeños o no existen.

“Si el clima está determinando que el confort que puedan tener las especies para buscar su refugio es más complicado y nosotros reducimos los bosques, ocupamos los espacios de las especies, ellas tendrán menos capacidad de respuesta, entonces lo que nos quiere decir esto es que las acciones humanas sí tienen un efecto positivo o negativo dependiendo de cómo nosotros pensemos, nuestra función no es inocua, sí tenemos una injerencia sobre lo que ocurre en la naturaleza”, concluyó el docente e investigador Hugo Mantilla Meluk.




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