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Fauna / ABRIL 21 DE 2023 / 11 meses antes

La curiosa historia de cómo descubrieron al alcaraván o pellar, un ave 'de leyenda'

Autor : Alberto Gómez Mejía / Especial para NUEVA CRÓNICA QUINDÍO

La curiosa historia de cómo descubrieron al alcaraván o pellar, un ave 'de leyenda'

Foto : Cortesía Alejandro Grajales / Birding & Herping

Han identificado cuatro subespecies, una de las cuales es Vanellus chilensis cayennensis, que es la que es visible en Colombia y en el Quindío. Colaboración especial del Jardín Botánico del Quindío para NUEVA CRÓNICA.

Aristóteles, quien vivió hace más de 2.400 años, ha sido reconocido siempre como el padre de la filosofía occidental y como discípulo destacado y propincuo de Platón, quien a su vez recibió las enseñanzas de Sócrates. Fue una formidable línea de pensamiento. Escribió cerca de 200 obras, aunque solo pudieron salvarse 31. Incursionó en muchos campos de la ciencia, pero lo que se desconoce es que fue también uno de los padres de la biología. Fue el autor de «Sobre las partes de los animales», «Sobre la marcha de los animales», «Sobre el movimiento de los animales» y «Sobre la generación de los animales», pero su obra principal «Historia de los animales» es un compendio de 10 libros en los que describió toda la fauna de su tiempo, que se ha convertido en un referente permanente para los científicos.

Casi todas las especies incluidas en este trabajo fueron posteriormente determinadas con precisión, salvo 42 de ellas, sobre las cuales hay muchas conjeturas. A una de tales la llamó tryngas, y dijo que era pequeña, acuática y que meneaba la cola (Historia animalium, 593b5). Nunca se supo a cuál correspondía. Con este antecedente, Ulisse Aldrovandi, conocido también como Aldrovandus, un jurista italiano convertido a naturalista a raíz de una prisión por asuntos teológicos, en 1599 denominó ‘tringa’ a un ave, y buen tiempo después, en 1758, el naturalista Carlos Linneo describió y publicó un género de avifauna con el mismo nombre de Tringa, para luego denominar Tringa ochropus, tal vez a la misma mencionada por Aldrovandus, aunque es un ave grande. Adicionalmente en ese año bautizó otra especie como Tringa vanellus, que es un ave europea de tamaño mediano reconocida como ‘avefría’, nombre que proviene por su comportamiento migratorio del norte de Europa hacia España, de octubre a marzo, durante los meses de más baja temperatura, que corresponden al invierno del hemisferio norte.

En 1760 el zoólogo y filósofo francés Mathurin Jacques Brisson publicó el género Vanellus, que comprende 24 especies y allí fue incluida esta avecilla europea, que se llama ahora Vanellus vanellus. La palabra vanellus es el diminutivo de vannus, que es criba o zaranda, seguramente por alusión a su forma de volar, similar al que se hace al cribar o zarandar, como cuando se separa el trigo de la paja.

En inglés el nombre asignado es Northern Lapwing, en el que Northern es ‘septentrional’ que corresponde al norte de la línea ecuatorial, y Lapwing proviene del inglés antiguo que significa ‘moverse de un lado a otro’, llamada así por sus acrobacias en vuelo.

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Más adelante, en 1782, el abate Juan Ignacio Molina, sacerdote jesuita, naturalista, y cronista chileno, publicó en Bolonia, uno de los entonces estados pontificios, un libro titulado «Ensayo sobre la historia natural de Chile» en el que describió otra ave como Parra chilensis, que es su protónimo o primer nombre. Aquí se le denomina ‘alcaraván’, entre muchos otros. No se encontró información sobre el significado del género Parra, y lo cierto es que el taxón del ave cambió luego a Vanellus, con lo cual quedó como Vanellus chilensis. En inglés se le llama Southern Lapwing, traducido usualmente como ‘avefría meridional’, pero no es ave fría y meridional se refiere al sur de la línea ecuatorial, lo cual es inexacto.

Se da en Centroamérica en Costa Rica y Panamá y en Suramérica en muchos lugares de Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Perú, Paraguay, Uruguay, Brasil, Argentina y Chile.

Han identificado cuatro subespecies, una de las cuales es Vanellus chilensis cayennensis, que es la que es visible en Colombia y en el Quindío.

Sus vuelos estrambóticos, su agresividad y sus cantos estridentes han sido incorporados en las leyendas de algunas culturas amerindias.
 

 


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