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Historia / FEBRERO 11 DE 2024 / 2 meses antes

Centenario de Guillermo Zuluaga “Montecristo”. Una vida de leyenda

Autor : Roberto Restrepo Ramírez/Especial para Nueva Crónica Quindío

Centenario de Guillermo Zuluaga “Montecristo”. Una vida de leyenda

Guillermo Zuluaga “Montecristo”.

En los años 60,70 y 80 del siglo XX, la radio en Colombia marcó una época inolvidable. Lo hizo con los programas que enamoraban a un público ávido de buen humor, de la sentimental nostalgia que transmitían  las novelas y del suspenso que generaban las series de aventura. Dentro de la primera  línea - la del humor - todos recordamos con especial agrado las audiciones de  “La escuelita de doña Rita”, “Los chaparrines” y  las simpáticas funciones en las que se escuchaban los diferentes matices de las voces de “Montecristo” y los integrantes de su elenco de acompañantes, parados ellos frente a un micrófono, y teniendo como público a muchas personas que asistían al radioteatro, espacio dispuesto en las emisoras de la época. Con relación a las radionovelas, una amplia gama de ellas se sintonizaban en el dial de variadas emisoras, mientras los relatos de aventuras cautivaban más que las anteriores. En especial, dos que se escuchaban en la franja horaria de 5 a 7 de la noche, a través de aquellos capítulos que envolvían con su magia auditiva a miles de  radioescuchas. Me refiero a “Kalimán el hombre increíble” y “Arandú el príncipe de la selva”.

Pero fueron los programas del humorista “Montecristo” el verdadero fenómeno de la radio. Ese ya era el nombre popular utilizado por un antioqueño llamado Guillermo Zuluaga Azuero, que todavía sigue en el recuerdo de los colombianos, por la gracia que se reflejaba  en la transmisión de sus singulares producciones radiales, por más de 50 años. Nació en Medellín el 10 de febrero de 1924, y por eso la celebración del centenario de su natalicio se concentra en Antioquia, a través de diferentes actividades culturales, proyección de videos y charlas académicas en diferentes lugares del departamento. Pero especialmente en El Santuario, la población natal de su padre, el médico y dirigente político Baudilio Zuluaga Gómez. En la unión matrimonial que el galeno sostuvo con la dama Carolina Azuero Ordóñez, Guillermo era el sexto de la familia de 10 miembros.

El nombre artístico de “Montecristo”, con el cual este personaje inolvidable trascendió fronteras, tiene su origen en los hechos anecdóticos que él relató en múltiples entrevistas y que se remontan a los principios de su brega por ganarse los primeros pesos. Especialmente, en 1943, cuando comenzó contando chistes. Lo hizo recorriendo los pueblos del Viejo Caldas. El personaje lo recuerda, contando también los detalles de las primeras incursiones en otro campo, el de la música. Con el único interés de ingresar en el mundo artístico, inició con la interpretación de  canciones, en lo cual fracasó. No se rindió  e insistió con  los cuentos y chistes que ofreció a sus primeros casuales espectadores. Descubrió ese talento cuando llegó,  joven a prestar su servicio militar. Había estado primero en el Batallón Bomboná de  Rionegro, luego en Guardia Presidencial y terminó la etapa militar en el batallón Codazzi de Palmira. Cuando salió se burló de los mandos medios, imitando con humor a sus superiores. Obviamente, en una improvisada función de despedida, que todos recibieron con simpatía. Lo que pasó luego  lo escribió el periodista Álvaro Monroy Caicedo en un artículo del diario El Espectador, luego de entrevistarlo:

“.... Todo comenzó en el año 1946 en la Radio Cultura de Cali, en el programa llamado “La Hora Variedades “, donde daban oportunidad a los cantantes. Guillermo llegó a la Radio Cultura a cantar. Pero el público lo silbó. Hubo rechifla: “Me pusieron, para que me acompañara, a un guitarrista, pero como tenía oído de artillero solamente nos encontramos cuando nos echaron del teatro estudio. Sin embargo, solicité permiso para contar un cuento...y gané el concurso... Recuerdo que en ese tiempo yo era el almacenista de la Colombiana de Tabaco en Cali y jugaba fútbol, como portero del Deportivo Cali” (Columna titulada “25 años con Montecristo”. En El Espectador, viernes 18 de junio de 1971).

Antes de ese hecho particular, donde el joven “Montecristo” ya marcaba su futuro, es bueno relatar las facetas de su etapa escolar, donde fue pésimo estudiante. Y, también, otros oficios que desempeñó, además de la razón de su nombre artístico. Así lo describe, con la gracia que caracterizó la vida del personaje, un periodista, autor del artículo de prensa de El Colombiano de Medellín, publicado el pasado 9 de febrero de 2024, a propósito de la fecha de celebración del centenario de su natalicio:

“Su padre fue columnista del diario El Colombiano. Él lo llevó al ejército, a un batallón de Rionegro, para prestar el servicio militar...Tras ese paso y una vez recibió ‘la baja’ fue garitero en unos billares y un fracasado detective, tal como lo dijo al periódico ‘El Santuriano’ donde afirmó: ‘No me cogía  ni yo mismo y eso sabiendo dónde vivía y por qué calles transitaba...no servía para eso’”...

.....Su nombre, reseña un perfil publicado en El Colombiano el 18 de octubre de 1997, se lo puso el barranquillero Miguel Ruiz (en la presentación de Radio Cultura), quien al verlo con un saco amarillo y verde, “el más feo del mundo”, que le prestaron en la Compañía de Tabaco para contar chistes, dijo en tono irónico: “aquí entra el conde de Montecristo”...

...Ese famoso saco, que solo usaba para contar chistes, se lo comió una vaca, mientras pasaba un guayabo en una tienda, contó en su momento el popular humorista.

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Sin duda alguna, Guillermo Zuluaga “Montecristo” es el más importante humorista colombiano. Toda su vida tiene visos de leyenda. Se le  considera como un referente del humor para los que siguieron en esa senda y para los actuales artistas del espectáculo jocoso.

Volviendo a su recorrido, me permito citar de nuevo otros apartes del artículo de El Espectador:

“Prácticamente su vida artística fue señalada por unas vacaciones en Bogotá: ‘Actué en un festival de Sayco. Le dediqué mí actuación al entonces presidente Ospina y en vista del éxito fui contratado por Carpa Teatro Martín. Luego, los hermanos  Hernández me llevaron en una gira que duró seis meses por todo el país...

En ese entonces el zar de la radio era el doctor William Gil Sánchez, quien contrató a Montecristo para que fuera el presentador de la gira del cantante argentino Leo Marini. Posteriormente, Gil Sánchez lo incluyó en la nómina de artistas de La Voz de Antioquia, emisora de la cadena Caracol...

En la emisora antioqueña, Montecristo trabajó por espacio de veinte años. Primero hacía presentaciones cada tercer día. En eso anduvo nueve años, y once, haciendo todos los días su programa “Las aventuras de Montecristo”...

La serie radial de Montecristo es larga: “Café de Montecristo”, “El Hotel Bochinche”, “Montecristo quiere casarse”, “Montecristo Detective en bicicleta”, etc...

Fue uno de los fundadores de la televisión. Su primera incursión ante las cámaras duró seis meses bajo el título de “El Bar de Montecristo”, donde Álvaro Ruiz hacía el papeleo de “Balance” y Carlos Muñoz el de “Salmolledo”...

“Por los años 50 formó su compañía de teatro, con la cual hizo una extensa y taquillera gira por todo el país y con una sola obra, “La Tía de Carlos”. Naturalmente que Montecristo era la tía”.

Lo anterior es solo una resumida muestra de su prolífica trayectoria. Pero siempre se le recordará por “Las aventuras de Montecristo”, el programa de radio de la 1 y 30 de la tarde, de lunes a viernes. Recuerdo que ello dejó una marca inmensa en mi niñez y adolescencia, porque además gozaba ver a los adultos reír a carcajadas.

No sería justo ignorar, en este recuento, a los personajes que interpretó y los hombres y mujeres artistas que encarnaron otros papeles. Ellos son:

Montoño, hermano de Montecristo. El típico bobo de pueblo.

Montecristico, el sobrino. El típico niño precoz.

Montecristote, el hermano afeminado.

Montecristeso, el primo malandrín.

Montecrisñato, el primo tartamudo.

Montecrispucho, el primo marihuanero.

Y con ellos, otras representaciones, todas en la actuación versátil de Guillermo Zuluaga. Son Montecristina, Montecristrago, Montecrischevere y Montecrispasto.

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Además, en el radioteatro, nunca se olvidará a Justiniano (Aníbal Calderón), Pochochita (Celina Cardona), Don Celioarruga (Román Cardona) y Doña Queta.

Guillermo Zuluaga Montecristo murió el 17 de febrero de 1997 en Medellín. Tuvo 20 hijos, en dos matrimonios. Solo uno de ellos, Félix David, siguió su herencia artística, como humorista actual que es. Y es también su hijo, otro de los personajes que rindió homenaje a la memoria de su padre en El Santuario (Antioquia), donde el Museo Cultural Humorístico existe para recordar al que alguna vez Mario Moreno Cantinflas  llamó “El primer humorista de América”.


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