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Quindío / ENERO 25 DE 2024 / 4 meses antes

Infraestructura educativa y de servicios, cambios que dejó el terremoto

Autor : Daniel Alejandro Restrepo Tabares

Infraestructura educativa y de servicios, cambios que dejó el terremoto

El arquitecto Camilo Casadiego destaca la construcción de colegios, vías y el mejoramiento de la infraestructura de servicios públicos como los grandes avances tras el terremoto del 25 de enero de 1999.

Armenia y el Quindío quedaron con una buena oferta en materia educativa y de servicios públicos, ubicando a la ciudad a la vanguardia de las ciudades intermedias del país. 

Aunque el terremoto de 1999 dejó mucho dolor, pérdidas incalculables y edificaciones destruidas, hoy 25 años después, la tragedia también dejó enseñanzas que hoy se evidencian en una ciudad capital que ha crecido en materia de infraestructura y desarrollo urbanístico, así lo sostiene el arquitecto, diseñador urbanista y exdirector del Departamento Administrativo de Planeación Municipal, Camilo Andrés Casadiego Millán, quien se refirió a las implicaciones de las normas de sismorresistencia hasta los retos actuales y futuros en el desarrollo de la infraestructura de la ciudad de Armenia.

Casadiego dice que uno de los aspectos más importantes que dejó el terremoto fue el cambio en materia de construcción en términos de sismorresistencia, marcado por normativas más rigurosas. Desde 2001 hasta la consolidación en 2010, estas normas le han permitido a la ciudad de Armenia estar más preparada ante eventos sísmicos. “El fortalecimiento de los cimientos ha sido crucial para la resistencia de la ciudad”, declara el arquitecto.

Pero la reconstrucción posterremoto no se limitó solo a reparar daños; fue una oportunidad para modernizar la infraestructura pública. Vías, servicios públicos y arterias principales fueron mejorados, sentando las bases para el desarrollo futuro del territorio.

“Eso ha permitido que con los eventos posteriores que ha habido la ciudad sea mucho más resistente y esté mucho mejor cimentada y en cuanto al proceso posterior de reconstrucción la gran infraestructura pública lo que hizo fue actualizar la ciudad en términos de infraestructura de servicios públicos, de vías, arterias principales y mejoramientos integrales y posteriormente algunas otras acciones que ha hecho el gobierno para poco a poco ir desarrollando el territorio, aunque en paralelo digamos a lo privado ha habido un equilibrio fuerte en cuanto al desarrollo tanto de la infraestructura que se necesita para la ciudad como de aquellas que son complementarias al desarrollo de la misma”, indicó el arquitecto. 

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Casadiego destaca el período crítico entre el terremoto y la sanción del Plan de Ordenamiento Territorial en 2009 como la “década perdida”, un tiempo esencial para reconfigurar la visión de la ciudad. “Posterior al terremoto hubo unas particularidades primero con el ordenamiento territorial porque el día antes de la tragedia se había sancionado el primer POT para la ciudad el cual quedó deshecho y se tuvo que reformular y empezar a pensar la ciudad de otra forma porque había que primero reconstruirla. Después de esto la ciudad tuvo un lapso difícil de 10 años más o menos que le llamamos la década perdida que fue entre el terremoto y más o menos la sanción del Plan de Ordenamiento que ya tenía unas condiciones y unas reglamentaciones para que se diera un nuevo desarrollo de ciudad. Esa normativa salió en 2009 y del 99 del 2009 hubo mucha zozobra, la ciudad estaba pues todavía muy derruida con muchos escombros, invasiones y mientras se empezó a organizar y se empezó a dar un desarrollo ordenado creo que la ciudad fue un antes y después del ordenamiento territorial que se le dio”, señaló Casadiego.

El exdirector de Planeación también señaló que el paisaje urbano experimentó un cambio notorio, caracterizado por un crecimiento acelerado en altura y la modernización de edificaciones. Casadiego advirtió sobre el desafío de mantener el equilibrio entre el crecimiento demográfico y el desarrollo de infraestructura. “El crecimiento ha superado a la infraestructura, generando tensiones y desafíos para la planificación urbana”, resalta el arquitecto.

Enfatizó la importancia de colaboraciones efectivas entre el sector público, privado y académico para proyectos exitosos. Aunque se han logrado avances, señala desafíos económicos, corrupción y la ejecución de proyectos a mayor escala como áreas de mejora. “La ciudad necesita aspirar a obras más ambiciosas, involucrando a diversos sectores para impulsar un desarrollo integral”, sugiere.

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Buena oferta educativa

El impacto en la infraestructura educativa y de salud ha sido significativo. “Hemos mejorado la infraestructura escolar en municipios rurales y fortalecido la oferta educativa superior, convirtiendo a Armenia en una ciudad atractiva para universitarios”, destaca Casadiego. Además, resalta que la ciudad ha experimentado un crecimiento turístico y se ha convertido en un destino para segundas viviendas.

Mirando hacia el futuro, el arquitecto insta a los nuevos líderes a planificar obras estratégicas y a revisar los instrumentos de planificación a largo plazo. “El reto es un desarrollo planificado, sostenible y que preserve nuestro entorno”, concluye Casadiego. 


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