Región / OCTUBRE 18 DE 2021 / 1 mes antes

La electrocución amenaza al mono nocturno andino

Autor : Linkterna

La electrocución amenaza al mono nocturno andino

 

Por: Sebastián Arcila

Pijao parece inmóvil y apacible. Los pasos en sus calles y las miradas que se atraviesan con curiosidad pueden dar la misma calma que una vista al verdor de la cordillera que lo cubre. 

No muy lejos, las montañas que abrazan a este municipio intentan ocultar la inquietud de un mamífero que busca sobrevivir, pese a las amenazas: el mono nocturno andino. 

Sebastián Montilla, biólogo e integrante del proyecto Primates Colombia y de la Asociación Primatológica Colombiana, me acompaña a partir del sector de La Ladrillera, ubicado en la parte baja del municipio, para intentar observar al pequeño mono de ojos saltones y sonrisa tímida en su estado activo: bajo la luna. 

Hay que caminar hasta el sector llamado Morroseco, escenario donde el concreto queda atrás y la naturaleza toma lugar. La finca El Billar es el punto de referencia, llegar no tarda más de 10 minutos. 

Allí se encuentra un área boscosa protegida de 7 hectáreas, llamada por los habitantes como el bosque de Las Martejas; nombre común dado a los monos nocturnos. Sin embargo, el apelativo no es el más apto, fácilmente se puede confundir con otros mamíferos nocturnos. 

Sebastián es pijaense, desde pequeño su curiosidad ha trazado caminos en medio de los bosques con el fin de conocer al primate que tanto le ha dado a él y a su municipio: “Todas las especies de primates son superimportantes porque son dispersores de semillas, son las que controlan las poblaciones de insectos, son la biomasa más grande de los bosques, entonces son el único primate nocturno que logra habitar las montañas, las mayores altitudes”. 

Durante los últimos 2 años en el Quindío se han presentado diferentes eventos de electrocución accidental de monos debido a la necesidad de estos por mantener sus dinámicas ecológicas esenciales como la búsqueda de alimento en bosques urbanos, que están cerca de zonas transformadas por el hombre. 

Casi que por obligación, el mono nocturno debe atravesar líneas o cables eléctricos de alta o baja tensión al ser un animal arbóreo. El verdadero peligro ocurre cuando 2 especies hacen el mismo recorrido en simultáneo y se ocasiona un cortocircuito, provocando afectaciones que van desde un shock nervioso, lesión o muerte provocada por la caída libre, hasta la depredación de otros animales mientras este se recupera del accidente. 

Gracias a las investigaciones y proyectos adelantados desde 2015, junto con las entidades de las que Sebastián hace parte, en el territorio se han podido gestar estrategias para su protección, conservación, y procesos con la comunidad con el fin de generar conciencia sobre la importancia del mono en el ecosistema. A la par, la especie se ha convertido en una prioridad y emblema para Pijao y ha sido catalogada como vulnerable según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN. 

La mayor amenaza es y seguirá siendo el hostigamiento del ser humano: “El problema más grave es la deforestación, como está en todo lado, entonces constantemente se están tomando bosques de perímetro urbano para subir. Entonces, ¿qué pasa ahí?, están cortando árboles para ampliar la frontera agrícola. No hay datos puntuales, pero se ha visto que los usan para tráfico o los tienen como mascota, eso es gravísimo”, comentó Sebastián. 

Las amenazas del primate nocturno -como la de una gran cantidad de especies- hacen parte de un penoso paisaje: el riesgo de las redes eléctricas podría tener una dimensión mayor porque si bien se han registrado 3 casos de electrocución en el departamento, el riesgo a gran escala puede ser difícil de calcular. 

Muchos de los eventos de electrocución no son captados al presentarse en zonas montañosas o de difícil acceso, otros no son reportados por los habitantes. Por eso es importante que las personas reconozcan la especie con el fin de cooperar con su estudio. 

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“Digamos, si nosotros sabemos que en Pijao ocurrieron 3 muertes en 2 años y que allá la gente sabe un poquitico más del mono nocturno, ¿qué ocurre entonces en los otros municipios donde está la especie? Digamos si son 3 nada más en Pijao en 2 años, en el Quindío van a ser más de 30. Entonces el problema es bastante grande si uno lo dimensiona a toda la distribución de la especie”, aseguró Sebastián. 

El papel de la Corporación Regional del Quindío, CRQ, es fundamental. Desde hace un año trabaja junto con las ya mencionadas organizaciones y la Universidad del Quindío, en la ejecución de un plan de manejo que pretende conocer más la ecología y los comportamientos del pequeño mono y así actuar para mitigar muchos de sus riesgos, incluido los recientes eventos de electrocución que no habían sido tenidos en consideración por el poco conocimiento que aún se tiene. 

El plan de manejo se entregó en agosto y su plan de acción -se espera- iniciaría en el 2021, según Diana Valencia, bióloga de la subdirección de Gestión ambiental de la CRQ, de la mano de las organizaciones, la Uniquindío, la autoridad ambiental, las administraciones locales, la ciudadanía, y la Edeq.  

En Colombia, el mono nocturno andino es una víctima más de las redes eléctricas. La Asociación Primatológica Colombiana desarrolla investigaciones a la vez en Cundinamarca y Santander, departamentos que al igual que el Quindío presentan casos de electrocución.

¿Qué pasa entonces con el resto de territorios donde habita el mono? El problema pudiese ser mucho mayor. En comparación, hay departamentos como el Meta con el mono zocay y en Antioquia con el endémico tití gris, que lideran proyectos de conservación con esas especies, dejando entrever una posibilidad de lo que se podría hacer en el Quindío. Para que la especie se mueva de un bosque a otro: los puentes de dosel, puentes artificiales o naturales, los pasos de fauna y el aislamiento de cables.  

Las entidades nombradas no deberían ser las únicas responsables de las posibles soluciones del cuidado del mono nocturno. La ciudadanía también debe ser partícipe con la intención de que se genere conciencia, cuidado y apropiación por la especie emblema del municipio. Desde antes de la pandemia, en las instituciones educativas de Pijao ya se hablaba del primate gracias a la labor de los profesores en charlas y clases sobre educación ambiental. Una de las comprometidas es Claudia Montilla, profesora de la sede María Auxiliadora, y mamá de Montilla.

“Lo he visto de forma muy positiva, ellos están muy apropiados y comprometidos con el tema del cuidado del medio ambiente y del mono nocturno. Para ellos es como el emblema, tanto como que sus títeres, los que hemos hecho del mono, los conservan. Por donde sea ellos cuentan, donde está la foto que pintaron del mono nocturno ellos ya narran y cuentan muchas cosas de él. Sí lo he visto de forma muy positiva”, manifestó la docente.  

Es necesario tomar medidas si se quiere seguir viendo al mono nocturno andino de Colombia como un emblema para el municipio y la región. Por el momento, las organizaciones avanzan en investigaciones en pro de la especie, contribuyen a la conciencia social mediante talleres dados no solo en Pijao sino también en municipios como La Tebaida y desarrollan lo que sería un próximo Festival del Mono Nocturno en Pijao. 



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