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Opinión / FEBRERO 24 DE 2024

Nuestra guerra

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Afectada por las guerras donde los bombardeos y muertos son noticia diaria y la guerra de los mensajes que inundan las redes sociales para dirimir disputas, Juanita Lectora decidió comentar sobre su guerra, como escritora, maestra e intelectual. Se trata del papel de los colombianos pensantes pero activos por la paz y la dignidad. Una guerra declarada contra la corrupción, la desigualdad y la discriminación, agregó Juanita, a favor de la unión con las organizaciones comunitarias y sindicales, con los partidos políticos progresistas y movimientos estudiantiles para denunciar atropellos a la justicia y juicios negacionistas a ultranza contra las reformas sociales.

Rusbel Caminante coincidió con su amiga Juanita Lectora, porque la idea de la guerra de los maestros e intelectuales de Colombia debe surgir como acción creciente hasta convertirse en gestión social con entusiasmo democrático. Luchar la guerra participativa con los colombianos ávidos de libertad, justicia social y solidaridad como camino para repensar nuestros problemas y apoyar la necesidad de alcanzar los cambios hasta ahora prometidos.

Es hora de abandonar el aislamiento desalentador de los intelectuales, maestros y estudiantes, adicionó Rusbel Caminante, para compartir deseos e ilusiones de un país diferente. Socializarlas con padres, comunidades y organizaciones sociales y políticas para evitar el individualismo y ennoblecer nuestra guerra. Recordó al escritor francés Albert Camus porque, según el significado de nuestra guerra, “Para la mayoría de los hombres la guerra es el fin de la soledad”.  

Juanita Lectora comentó que el esfuerzo de los actores de nuestra guerra, como lucha social, sería crear opinión pública democrática, donde maestros, comunidad, líderes sociales y estudiantes emprendan nuevos diálogos entre ellos y con la realidad problemática del contexto. Lucha contra las guerras tradicionales, agregó, porque estas solo han servido para consolidar el dominio de los poderosos, inundadas con la sangre de campesinos y pobres asesinados. La eterna clásica guerra colombiana perpetuó el dominio de las clases dirigentes, es hora de emprender otra guerra, como lo expresó Friedrich Von Logau, poeta alemán, “Combatirse a sí mismo es la guerra más difícil; vencerse a sí mismo es la victoria más bella”. 

“Toda la propaganda de guerra, todos los gritos y mentiras y odio, provienen invariablemente de gente que no está luchando.” Rusbel Caminante citó al escritor hindú – británico George Orwell para insistir sobre la necesidad del vínculo intelectual para impulsar el cambio del rumbo de la creciente matanza oficial y no oficial. Pero también contra los nuevos efectos de dichas guerras: racismo, desplazamiento forzado, contratos laborales indignos, saqueo de los recursos naturales, crecimiento de las desigualdades, inequidad y discriminación. Guerrear contra la destrucción de la madre tierra, adicionó, porque es imposible tener justicia social matando la naturaleza. Será difícil exigir cumplir los derechos humanos unidos a los derechos de la tierra, si nuestra guerra no cambia los conceptos clásicos de progreso, naturaleza, desarrollo, participación y justicia social. Por ello concluyó como Virginia Woolf, podemos ayudar “mejor a evitar la guerra no repitiendo sus palabras y siguiendo sus métodos, sino encontrando palabras nuevas y creando nuevos métodos.”


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