Opinión / AGOSTO 02 DE 2021

Quimbaya, la grandiosa

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El 1 de agosto se conmemoraron 107 años de existencia de un municipio luminoso, no solamente por el Festival de Velas y Faroles que ha alcanzado reconocimiento internacional, sino también por las condiciones particulares de su geografía y su gente, que hacen de ella, una ciudad excepcional.

Quimbaya es grandiosa, porque en cada calle vive la belleza, porque se destaca y se ha convertido en un eje fundamental de desarrollo cafetero, turístico, cívico y comercial. ¿Cuáles son las condiciones que hacen de ella un lugar excepcional?

Primero. La hermosura de sus paisajes y arquitectura. Visitar a Quimbaya, desplazándose desde Armenia o desde Alcalá, es un deleite para las pupilas, pues a lado y lado de la vía se tienden hermosos cultivos, heliconias y preciosos cuadros naturales que parecen hechos al óleo en el infinito lienzo de un firmamento particularmente azul. Es indescriptible su hermosura, razón por la cual, se ha consolidado como destino turístico privilegiado al que personas de todas las latitudes desean arribar.

Segundo. El civismo y amor por la tierra. La gente de Quimbaya, tiene una conexión especial con su territorio, de amor y compromiso, de cuidado. Históricamente ha sido la ciudad que posee más entidades cívicas y eso ha consolidado una identidad única.

Tercero. El vertiginoso desarrollo del turismo. El Parque Nacional de la Cultura Agropecuaria, Panaca, fue solo un paso, de una cantidad de aciertos en turismo rural.

 El Parque los Arrieros también es un digno ejemplo, que rescata las tradiciones culturales y se convierte en una ventana hacia la historia de los caficultores.

Cuarto. La consolidación del Festival de Velas y Faroles. Los 7 y 8 de diciembre, la ciudad se engalana con las manifestaciones de la creatividad, capacidad artesanal y unión de los quimbayunos. Durante todo el año se enfocan en las nuevas obras, que son un modelo para el mundo, por la impecable elaboración, versatilidad de los motivos y originalidad expresada en cada versión. Lo más bello: el sentido de cooperación y trabajo en equipo que une a las familias y los vecindarios. Cada farol es el resultado del amor, el esmero y la labor compartida. Esto se suma a la devoción que los anima, pues no es solamente un asunto cultural o turístico, tiene una connotación espiritual.

Quinto. La conservación de la tradición sumada a la continua innovación. La industria del café es un ejemplo de la manera en la que los habitantes de Quimbaya siguen vinculados con su pasado —que es motivo de orgullo—, mientras crean nuevos caminos hacia el futuro. Excelencia en el desarrollo de productos, mística en cada una de las fases del cultivo y valor agregado en lo que le ofrecen al mundo, tanto en café tostado y molido como en la gran variedad de opciones para disfrutar en taza y las incontables colaciones y subproductos.

Quimbaya es grandiosa, 107 años de una historia magnífica, signada por el valor, la pujanza, el orgullo, la dignidad y la luz, pues con su ejemplo de empuje, coraje y civismo, son inspiración para el mundo (para Abelardo Castaño Marín y Germán Darío Arcila Gómez).


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