Martes, 19 Nov,2019
Región / MAY 04 2018 / hace 1 año

La triada obispal que ha quedado en la historia de Génova

Autor : Luis Fernando Franco Ceballos

Tres prelados de la iglesia católica colombiana tienen para Génova una especial significación por su adopción o natalicio en la tierra cafetera

La triada obispal que ha quedado en la historia de Génova

Msg. Augusto Trujillo Arango, Msg. Álvaro Efrén Rincón Rojas y Msg. Francisco Antonio Ceballos Escobar —en orden de izquierda a derecha—.

A lo largo de la historia, Génova ha mantenido una especial vocación religiosa, y aparte de un buen número de sacerdotes que han servido y mantienen su vocación de evangelizadores en diversas latitudes, cuenta en su historial con el recorrido, presencia y accionar de tres obispos integrados a las filas de la iglesia católica.

En primer lugar hay que mencionar al prelado Augusto Trujillo Arango, quien nacido en Santa Rosa de Cabal, recibió las órdenes sacerdotales en 1945 y unos años después, hacia 1949, la diócesis de Manizales lo designó como coadjutor en Génova, donde de acuerdo con sus propias menciones debió padecer como todos los genoveses el rigor de la violencia partidista que se ensañaba en esta zona.

Accediendo a las órdenes obispales en 1957, fue nombrado titular de Jericó, iniciando un periplo que lo llevó posteriormente durante 28 años a Tunja, donde después de largos años, formalizó su retiro para irse a vivir a Manizales, donde falleció en 2007.

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Considerado como el más grande orador sagrado de Colombia, monseñor Augusto Trujillo Arango, siempre mantuvo una voz y un recuerdo para Génova, a pesar de las dificultades padecidas en su momento.

El hoy obispo emérito monseñor Álvaro Efrén Rincón Rojas, nacido en El Calvario, Meta, en 1933, a consecuencia de una grave tragedia familiar, siendo muy niño fue trasladado a Génova, donde adelantó los estudios primarios en el colegio de don Julio Gómez, y años después accedió al seminario que había en Sevilla y en otras regiones del país, para ser ordenado sacerdote en 1962.

Su tarea evangelizadora la desempeñó con dedicación y entusiasmo entre las comunidades indígenas del Putumayo, siendo nominado obispo en 1999 direccionando como el primer purpurado la diócesis de Puerto Carreño, hasta su retiro en 2010. Desde entonces, y también con los mejores recuerdos de sus padres adoptivos y de la tierra que lo acogiera en su niñez y juventud, monseñor Rincón Rojas está en la Basílica de Buga, donde después de superar una grave enfermedad, sigue consagrando su vida y obra a la actividad evangelizadora.

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Y finalmente, el raizal de Génova Francisco Antonio Ceballos Escobar, nacido en el hogar de Julio y Rosalbina el 4 de marzo de 1958, acogió el llamado del Señor siendo muy joven para ordenarse sacerdote el 29 de junio de 1985, fecha alegre en su decir, pero a la vez triste por los sucesos trágicos acaecidos en su tierra natal el día anterior.

Con un recorrido por diversas parroquias y seminarios ejerciendo la cátedra, en 2010 es nominado obispo de Puerto Carreño, sucediendo en el cargo a su coterráneo Álvaro Efrén Rincón Rojas, y donde en la actualidad ejerce el ministerio sacerdotal.

Estos tres obispos de la iglesia católica colombiana tienen para Génova una especial significación por su adopción o natalicio en la tierra cafetera, constituyéndose en un verdadero orgullo para la iglesia y para sus gentes, mantener entre los pastores de la grey a tan distinguidos y reconocidos valores.


Luis Fernando Franco Ceballos
LA CRÓNICA

 


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