Martes, 20 Ago,2019
Cine / ABR 14 2019 / hace 2 meses

El camino hacia la oscuridad

Una crítica acertada al periodismo que se ejerce pensando solamente en el bienestar personal.

El camino hacia la oscuridad

Louis Bloom —Jake Gyllenhaal— es un tipo desequilibrado, manipulador y obsesivo. Tiene una apariencia decadente, como si estuviera sufriendo una terrible enfermedad, pero no, solo está atrapado por sus pasiones, especialmente en su afán de conseguir dinero a como dé lugar, sin medir consecuencias, pasando por encima de quien sea necesario, de ahí que no le resulte complicado convertir la muerte en su gran negocio.

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Cada noche se dedica a monitorear las frecuencias de radio de la Policía de Los Ángeles, para obtener de primera mano las noticias sobre asesinatos, robos y asaltos, que puedan ser vendidas a una estación de televisión local, cuya emisión nocturna es dirigida por una veterana periodista llamada Nina —Rene Russo—.

Gracias a una inusual capacidad para emprender, Bloom asimila rápidamente que el muerto vende, que entre más cruenta y macabra es la imagen más espectadores logra, que es necesario mostrar el horror de la violencia urbana como único elemento de la información, sin necesidad de analizar el contexto o medir las consecuencias de cada plano. Poco a poco se convierte en un auténtico mercader del sensacionalismo, que sufre cuando llega tarde a una tragedia, que acomoda las víctimas para captar una mejor secuencia y que no le importa retener datos valiosos con tal de tener primero la noticia.

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Este es el planteamiento de Nightcrawler o Primicia Mortal, cinta que se proyectó en el Festival Internacional de Cine de Toronto del 2014, en la sección de ‘Presentaciones Especiales’, la cual se destacó al poner en evidencia lo bajo que puede caer el periodismo cuando lo que prima es la exclusiva y no la verdad, cuando el dinero es la única consideración.

En el metraje sobresale la actuación de Jake Gyllenhaal, quien, a partir de su postura, forma de caminar, mirar y vocalizar da vida a un personaje enigmático y calculador. Es el villano perfecto, no importa que sea el foco de la acción, él es un antihéroe capaz de convencer a cualquiera que lo que hace, por más malo que parezca, está bien.

Rene Russo, por su parte, ejecuta una convincente interpretación de una mujer que se deja seducir por la exclusiva, por el lado oscuro del manejo de la información y que ve en el amarillismo una manera efectiva de elevar los niveles de audiencia, manipular las masas y conservar su empleo.

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En cuanto a la dirección de Dan Gilroy la combinación de planos cortos con la paleta de tonos oscuros, consigue transmitir una atmósfera sombría, dejándole claro al espectador que la vida es injusta, que en la naturaleza del ser humano prima el interés particular y que la verdad es tan incierta y relativa como un camino lóbrego y olvidado que conduce a un destino perdido en medio de la noche.


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