Viernes, 20 Sep,2019
La Salida / JUN 07 2019 / hace 3 meses

José Ángel García, arriero por 40 años

Transportó toneladas de papa salentuna en mula diariamente desde el páramo hasta el ‘Municipio Padre’ hasta que sufrió una enfermedad.

José Ángel García, arriero por 40 años

José Ángel García ahora está viviendo en un hogar de ancianos, porque nadie le da un trabajo debido a su condición.

José Ángel García fue arriero por más de 40 años. Recorría diariamente hasta 6 horas desde el páramo o desde el Tolima hasta Salento. Los cultivos de papa y las mulas fueron su sustento durante ese tiempo, hasta que una artrosis en su pierna derecha y la pérdida de la tradición lo obligaron a alejarse de su amado oficio. LA CRÓNICA habló con él sobre sus inicios en la arriería y sobre la gran dificultad que le impide que le den trabajo en alguna otra labor del campo.

¿Cuántos años de su vida dedicó a la arriería?
Desde los 13 años empecé a arriar, siempre fui de una familia de arrieros, así que empecé muy niño. Unos 40 años aproximadamente duré en el oficio, hasta hace muy poco me dio artrosis y se me dificultaba mucho cargar y caminar y las personas no me quisieron dar más trabajo por estar enfermo.

¿Dónde empezó con esa labor?
En San Félix, Caldas.

¿Por qué se vino para el Quindío?
El dueño de unas mulas me mandó para el Quindío para que arriara en una tierra que había comprado.

¿Qué empezó cargando?
Acá en el Quindío cargaba papa salentuna.

¿Qué recorridos hacía normalmente?
Desde el páramo o desde una vereda que se llama Los Trópicos hasta Salento o a veces hacía unos desde Alaska, Las Mirlas y Amargura hasta Cocora.

¿Cuál era el tramo más largo que hacía en esa época?
Desde La Amargura, Tolima, hasta Salento, un recorrido de unas 6 horas bajando.

¿Cuánta carga bajaba por semana?
Eran más o menos unos 300 bultos, en el día bajaba con 20-25 mulas cargadas con 50 bultos, entonces en total serían 300, en 6 días que trabajábamos, porque había que dejar descansar las mulitas. 

En este momento, ¿a qué se dedica?
Como ya no me dan trabajo me toca estar en el hogar de ancianos; allá me dan la comidita, la ropa y la medicina para mi problema. Me gustaría poder volver a trabajar, pero ya es muy difícil por mi edad y por mi enfermedad, yo sé hacer muchas labores del campo como manejar ganado y lo relacionado con el café.

¿Por qué cree que se fue dejando atrás ese oficio?
Creería que es por el tema de la papa, que fue perdiendo precio y la gente dejó de cultivar porque no les generaba las ganancias suficientes, así que también fueron vendiendo las mulas y poco a poco se fue perdiendo la labor del arriero. También porque en esta región empezaron a sembrar otras cosas que dañan las tierras y que le generan mayores ganancias a unos cuantos.

¿En qué regiones del país todavía se conserva la tradición?
En Palomar, Tolima, todavía hay mulas que cargan papa y arveja.

¿Qué cambios grandes cree que ha tenido Salento?
El turismo ha cambiado todo, hay muchos negocios que antes no existían. Anteriormente lo único que uno veía eran las cantinas y ahora se convirtieron en otro tipo de comercio. Las propiedades se valorizaron muchísimo, antes una casita podía valer 15.000 pesos, ahorita vale millonadas. El transporte fue algo que también cambió rotundamente, antes salía un carro cada 3 horas, ahora sale cada 20 minutos porque continuamente hay visitas, como por ejemplo, las de los extranjeros, que ya se apoderaron de este pueblo, les gusta mucho, esto ya parece más un pueblo de Europa que de Colombia.

Carolina Marín
LA CRÓNICA.


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