Miércoles, 13 Nov,2019
En profundidad / SEP 15 2019 / hace 1 mes

Sin paz, más violación a derechos humanos

“La paz no sólo consiste en poner fin a la violencia o a la guerra, sino a todos los demás factores que amenazan la paz, como la discriminación, la desigualdad, la pobreza”: Aung San Suu Kyi.

Sin paz, más violación a derechos humanos

No tener con qué llenar el plato por culpa del desplazamiento atenta contra la subsistencia, bajo el entendido de que la vida es un derecho fundamental y donde los niños son las primeras víctimas.

Miembros del Ejército y exguerrilleros asesinados, secuestros, líderes sociales amenazados con el espectro de la muerte y defensores de derechos humanos doblegados por balas procedentes de grupos criminales. Así se está escribiendo la historia reciente de Colombia, desde que llegó al poder el actual presidente. 

No se pretende afirmar que en los dos periodos del expresidente Nobel de Paz, el azote de los asesinatos de luchadores populares no hubiese existido, pero sí se puede decir que las cifras son favorables, como lo han reconocido hasta miembros de la oficialidad del Ejército.

Es bueno recordar datos relacionados con la violencia resultado del enfrentamiento armado que ha vivido el país, aunque las cifras fuesen oficiales. Paula Gaviria, consejera presidencial para los derechos humanos, en el gobierno de Juan Manuel Santos, el 9 de septiembre de 2017 expresó: “Conmemoramos este Día Nacional de los Derechos Humanos con los niveles más bajos de violencia armada de los últimos 50 años y, por primera vez, con un acuerdo final entre el Estado y las Farc. Es un día para la alegría”.

Agregó: “El proceso de diálogo trajo consigo una disminución evidente en las victimizaciones ocurridas en el marco de la confrontación armada. Las 86.000 víctimas registradas para el año 2016 suponen alrededor del 10% de las 853.202 que dejó 2002, el año en que se produjeron más víctimas. Además, en 2016 se registraron los niveles de desplazamiento forzado más bajos de los últimos 20 años”.

 Asimismo, resaltó que el “acuerdo final marca un hito en la promoción de los derechos humanos, de reconocimiento de los daños que producen las violaciones de estos, y constituye un compromiso porque no se repitan”. Por desgracia para el país, da la impresión de que el escenario de la muerte está volviendo a manifestarse.


San Pedro Claver, primer defensor   

Haciendo un poco de historia, recordemos que el 9 de septiembre, se conmemora en Colombia el día de los Derechos Humanos en honor a San Pedro Claver, que murió en esa fecha en el año 1654. Era un sacerdote jesuita considerado el primer defensor de los derechos humanos en el país. Además, la declaración universal de los derechos humanos se aprobó por el Consejo de las Naciones Unidas en 1948 y supuso el primer gran acuerdo sobre libertad, igualdad y la dignidad humana. 

El documento señala los derechos básicos de cualquier persona, independientemente de su raza, sexo, religión, nacionalidad o país de origen. Son en total 30 artículos que más tarde se complementaron con el pacto de derechos civiles y el pacto de derechos económicos, sociales y culturales —1966— ¿De qué ha servido esa larga historia sobre los derechos humanos?

En la campaña para llegar a la Casa de Nariño, Iván Duque adquirió el compromiso de incluir en su plan de gobierno hacer énfasis al respeto, protección, y garantizar los derechos humanos en todo el territorio nacional, en especial en aquellas zonas más afectadas por el conflicto y la violencia. Ese planteamiento lo hizo después de que la ONU manifestara que había altos niveles de violencia contra líderes sociales desde que se firmó el acuerdo de paz. 

Ese compromiso de Duque coincidió con el pronunciamiento de la oficina del Alto Comisionado de esa organización, cuando promovió un llamado por el denominado ‘pacto social por los derechos humanos’, con el propósito de frenar los progresivos ataques a defensores que han ejercido liderazgo. Igual que pasa en todas las campañas para acceder a puestos gubernamentales, el viento se llevó el compromiso de campaña del presidente actual. Solo dos propuestas entre sus 203 iniciativas adquirieron “carta de ciudadanía” y que están relacionadas con el hecho de “restaurar el honor y la moral militar”. 

Con el aparente deseo de buscar el equilibrio entre la actitud con los militares y su posición frente a los defensores de derechos humanos y líderes sociales, el ya presidente Duque, propuso “identificar a los culpables de esos crímenes y llevarlos ante la justicia”, pero eso sí, no formuló ninguna propuesta de cómo podría llevarse a la realidad, y así lo hubiese propuesto, como dice el dicho popular “del dicho al hecho hay mucho trecho”.


Extracción de recursos naturales, otra fuente de violaciones

Otro aspecto que se debe resaltar es lo relacionado con la exploración y explotación petrolera y minera en Colombia. La Federación Internacional de Derechos Humanos, Fidh, ha documentado casos en los cuales empresas nacionales y extranjeras, con apoyo de agentes y funcionarios estatales, han vulnerado derechos básicos de la población que vive en la zona donde se extraen esas riquezas naturales.

Informes de la Fidh y sus organizaciones han revelado el papel de los actores empresariales y estatales en el incremento de las amenazas a personas defensoras del ambiente y del territorio. Ejemplos de esa situación abundan: El Cerrejón de la Guajira e Hidrotuango, proyecto que ha dejado asesinatos de quienes han protestado por la construcción de ese megaproyecto, tales como miembros del movimiento Ríos Vivos. 


Agua potable y salud, derechos de la población

Resumiendo, los derechos humanos decretados por la ONU y citando solo tres: vida, agua potable y educación; en los que  sale mal librada Colombia. 

Son muchos los municipios que carecen de agua potable, y cuando se plantea la construcción de un acueducto, se diluye en manos de corruptos

La educación sí que está pasándola mal. Cuando no es el robo del auxilio de la alimentación de los escolares, son construcciones ficticias o abandono de establecimientos educativos con lo que obligan a estudiantes y profesores a hacinarse en otros establecimientos como pasó con el Rufino Sur de Armenia. El circulo de violaciones del derecho a la educación se cierra con la mala calidad, el maltrato a los educadores con la pésima atención a la salud; amenazas a líderes sindicales; negación de derechos adquiridos alargando las reclamaciones de los derechos. 

El derecho a la salud se extiende para el resto de la población que viene siendo víctima de un grupo de ‘empresarios’ que solo sirve para que unos pocos continúen llenando sus ‘bolsillos’, con el visto bueno de entes del gobierno.

No se entiende cómo, a partir de un hecho cierto como es la violación de los derechos humanos en Venezuela, el presidente Duque le pida a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que denuncie ante la Corte Penal Internacional lo que viene pasando en ese país. ¿Entonces, qué otro país hace la misma solicitud para Colombia? 


La ONU le llama la atención a Colombia

Por todo lo que sucede en el país, el pasado 16 de mayo el portavoz de la oficina de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, para los Derechos Humanos, Rupert Colville, explicó la situación actual de vulneración a los derechos humanos que sufre Colombia y la ineficacia del gobierno del presidente Iván Duque para garantizar sus responsabilidades como jefe de Estado.

“Estamos preocupados por el alto número de defensores de derechos humanos asesinados, y por el hecho de que estos mismos asesinatos siguen aumentando. Llamamos a las autoridades colombianas a tomar las medidas necesarias en contra de la grave impunidad alrededor de esos casos”. 

De hecho, en los primeros cuatros meses de este año, han sido registrados por la ONU, 51 asesinatos a defensores y defensoras de derechos humanos. La mayoría de las víctimas estaban implicadas en la política local de su región, líderes y lideresas sociales en el 70% de los casos.


Diego Arias Serna
Profesor-investigador universidad del Quindío
[email protected] 
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