Inicio / Región / MAY 17 2020 / 2 meses antes

Objetos que fueron y son historia del Quindío

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Autor : Roberto Restrepo Ramírez

Objetos que fueron y son historia del Quindío

En Armenia existe la única fábrica de instrumentos musicales de guadua. Son elaborados por Tobías Bastidas Cuartas.

La historia de los pueblos del Quindío ha transcurrido también a través de la reseña de objetos o elementos constitutivos. En Armenia, por ejemplo, la totuma o cuyabra hace parte del factor de identidad —además de sus anécdotas y señalamientos— como que la calabaza partida por la mitad, y convertida en recipiente, ha sido y es todavía un recipiente útil. Lo fue en las fundaciones de pueblos y lo es todavía en las comunidades más recónditas del planeta. La cuya, también llamada cuyabra o coyabro, no se puede despegar del apelativo que hoy caracteriza a muchos habitantes de este departamento.

Esos objetos no están dentro de la órbita de las artesanías, como los canastos de Filandia, Circasia o Salento. Tampoco pertenecen ellos a la necesidad de los campesinos de proveerse de muebles o artefactos que son parte de su sencilla ornamentación en las viviendas, como ocurre con los armarios de guadua viche que se elaboran en Quimbaya. O los escaparates de fibra sintética, que se consiguen a precios módicos en las cacharrerías y tiendas populares.

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Esos objetos a mencionar pertenecen al orden simbólico, han sido de manufactura única y singular y han estado en la dinámica popular de las municipalidades. En esa primera clasificación se cuenta, por ejemplo, una sencilla vara de guadua con una cabuya que, menciona el cronista Valentín Macias, utilizó Jesús María Ocampo en la fundación de Armenia. En la segunda clasificación, entre otras, están las camas de palo de café de los campesinos. Y en la tercera lista, objetos curiosos como son las cajas de lustrar zapatos, que tienen tallas variadas y los graciosos “burros” de raíz de la guadua, que sirven como adorno en los patios de casas tradicionales.

2 de los aspectos más interesantes del Quindío, vinculados con objetos y personas mayores, corresponden a lo que podrían ser Records Guinness no reportados. La elaboración de la cometa más grande y una singular fábrica de sirenas, considerada única en el mundo. Aunque tampoco se puede olvidar la historia de la elevación de uno de los globos más grandes de la región. Estas 3 historias corresponden a Jesús María Ocampo, apodado “Chun”, a Raimundo Mesa, del municipio de Montenegro y a Pedro Nolasco Guerrero. El primero vivió en Filandia y construyó en la década de los 40 del siglo XX una pesada cometa, hecha de varillones de guadua y lona de camión, que además tenía una cola de tres cuadras de larga, y que alcanzó a volar. Del segundo, reseñamos las crónicas históricas del Quindío que nos cuentan los detalles de lo que significó la “hazaña” de Guerrero para los habitantes de Armenia y Montenegro, quienes vieron elevarse a las alturas del cielo un gran globo dirigible, en una época en la que no existían aviones u otro medio de transporte aéreo, en la segunda década del siglo XX.
 


En Montenegro se recuerda la especial fábrica de sirenas de Raimundo Mesa. Este personaje, versátil y creativo, se dedicó en los maduros años de su existencia a inventar silbatos industriales, más conocidos como “sirenas”. Fue tan famosa esta labor que es uno de los símbolos históricos del municipio. El nacimiento de esta fábrica posee 2 razones: primero, la sirena es una invención o creación industrial que tiene su origen en un ingenio autodidacto. Segundo, en Montenegro existía un material adecuado para su funcionamiento, la ceniza volcánica, con la que se preparaba tierra para moldar las piezas de las sirenas. Por esta razón siempre se habló que era la “única en el mundo”. La escritora Noemí Pinto anota que esas sirenas “hoy se encuentran en el exterior –Guatemala, Brasil, Venezuela, otros países y en muchas poblaciones de Colombia–”. Pinto también anota que “la fabricación de sirenas se inició en 1953 y que la primera fue vendida al alcalde de Quimbaya, don Lisímaco Arcila por $1.300, para el cuerpo de Bomberos voluntarios de esa localidad”.

La gracia de las sirenas de Raimundo Mesa consistía en su espectacular sonido, que lograba gracias a su pericia y dedicación y que lo llevó también a instalar otra fábrica casera de instrumentos musicales de cuerda y de percusión.

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Son muy importantes las tradiciones, porque ellas afirman la identidad. Además de la elaboración de faroles para el alumbrado del 7 y 8 de diciembre, el municipio de Quimbaya fue conocido en Colombia por una tradición añeja, que luchó denodadamente por sobrevivir. Era la fabricación de muñecos artesanales de trapo, que se utilizaban durante los últimos días de cada año como estandarte mágico y ritual en casas y calles para vincularlos a la celebración de las fiestas de año nuevo. Por esta razón, los muñecos se exhibían desde el 26 de diciembre hasta el 31 del mismo mes frente a las residencias de los quimbayunos, representando el año que terminaba, con todas sus bondades, angustias, beneficios y dificultades.

Los muñecos de año viejo fabricados en Quimbaya recogían la tradición americana de plasmar en un fetiche lo que significaba el año que terminaba. La costumbre tomaba forma especial en este municipio porque había sido conservada por una sola familia que los fabricaba. Los miembros adultos mayores de la familia Ospina venía elaborando desde hace más de 40 años los muñecos más realistas y mejor presentados, calificados también como los más hermosos y mejor elaborados de Colombia. Como en la fiesta de velas y faroles, estos muñecos eran los más llamativos, porque en ellos se percibía la mejor estética y el mayor sentido de decoración. Igual que los faroles, los muñecos llevaban un mensaje implícito, lo que traía muchos turistas y curiosos, ávidos de compra. Cada uno tenía su nombre humano.

La tradición prácticamente ha desaparecido por varias razones: la muerte de los integrantes de la familia, quienes superaban los 60 años de edad, la prohibición oficial de rellenarlos con pólvora y el desestímulo en la producción porque no se consigue ropa vieja en buen estado.
 


En Armenia existe la única fábrica de instrumentos musicales de guadua. Son elaborados por Tobías Bastidas Cuartas.

En Buenavista, un objeto destaca a un personaje tradicional de ese municipio. El bastón de madera en forma de serpiente de don Ángel.

En Filandia, una maqueta artesanal de madera, que representa el parque principal con todos sus detalles, creada y restaurada por varios artistas populares, y entre los cuales se destaca el pintor Conrado Ángel, fue seleccionada en 1992 como el Mejor Bien Cultural de Colombia, en el marco del concurso CREA, del entonces Instituto Colombiano de Cultura.

Otros objetos fueron mencionados por los adultos mayores en un ejercicio de diagnóstico popular realizado en 1998 en la gobernación del Quindío. Bajo el título de “Somos objetos que nos dicen oficios que nos ocupan”, los siguientes son objetos muebles representativos de la identidad quindiana, manufacturados por manos quindianas: 

Trabajo artesanal en cuero –becerro, vaca, badana–. Alpargatas, poncho, mulera, ruana, carriel, perrero. Muñequería de trapo –tradición ya desaparecida–. Pólvora fiestera –tradición limitada y prohibida por disposiciones oficiales–. Costales pergamineros. 

Por último, los objetos indígenas prehispánicos, en cerámica y en oro, que ya son parte de la historia de Colombia, de América y de la humanidad.



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