Inicio / Al descubierto / MAY 31 2020 / 2 meses antes

El bar que convirtieron en restaurante para sobrevivir a la pandemia

Favorito

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

El bar que convirtieron en restaurante para sobrevivir a la pandemia

Donde antes sonaban canciones románticas hoy se escuchan ollas pitadoras.

El sitio lleva 8 días con el nuevo modelo de negocio y vende de 25 a 30 almuerzos diarios.

‘Ningún mar en calma hizo experto a un marinero’, es el adagio popular que se lee en la parte inferior del menú que Mayra Alejandra Figueroa y José Daniel Carvajal envían a sus clientes por medios virtuales. Ella es la dueña de Sabor Ejecutivo y él, el administrador. El mencionado refrán, de paso, también cae como anillo al dedo para describir lo que ellos hicieron para no morir comercialmente en Armenia en medio de la crisis provocada por la pandemia.  

Muchos jóvenes y veteranos en la capital quindiana visitaron en el algún momento de sus vidas el bar Baladas y amigos de los 80, que es el local 1 en Nisa Bulevar. 

Allí se deleitaban escuchando, desde las 7:30 p. m., hasta las 2:40 a. m., de jueves a domingo, las melodías de ese género romántico que comúnmente conocemos como música para planchar, y que se puede cantar a grito herido, al lado de los amigos o con la pareja, mientras se va pasando con el trago de licor preferido. 

Vea también: Recetas de un mochilero, el libro de un chef quindiano


El negocio llevaba 10 años en la capital quindiana, 5 de ellos donde hoy está y el tiempo restante en 2 locales muy cercanos a ese mismo punto. Allí, los asistentes también pasaban noches amenas entre risas, chanzas, romance y diversión, mientras jugaban a ser cantantes en el karaoke. Si tenían una buena voz eran exaltados, pero si cantaba mejor un ronco, por lo menos se regalaban sonrisas mutuas y así pasaban gratos momentos que hoy hacen parte de un pasado, que los dueños de este sitio añoran.  

Este punto de entretenimiento y encuentro nocturno estaba acreditado, cuentan Mayra y Daniel, también porque en algún momento de la noche, para variar el repertorio, sorprendían a los visitantes con la hora loca, entonces sonaban ritmos discotequeros de los 80 y 90, o aquellos moviditos y pegajosos como el Carrapicho y Macarena. Era un viaje al pasado, porque la música como los libros tienen ese mágico poder, de llevarnos a otros lugares y épocas con tan solo imaginar lo que nos dicen. Aquel cambio repentino era, además, una estrategia para despertar a la gente del sueño o hasta para quitarles las lágrimas que les provocaba la música romántica, siempre tan evocadora. 

Los organizadores de la fiesta, 2 meseros, un DJ y Daniel, el administrador, sabían poner en práctica, desde lo musical, aquel otro refrán popular que apunta a que la sabiduría está en los términos medios: ‘ni mucho que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre’. 


Lo que el coronavirus se llevó Mayra lo reencauchó 

“A veces se llenaba tanto que tocaba cerrar la puerta porque ya no cabía más gente”, rememoró Mayra, quien también es contadora pública de profesión. Pero como decía el escritor Marshall Berman: “Todo lo sólido se desvanece en el aire”. Lo que parecía una fuente de ingresos segura y constante, se derrumbó desde el pasado 20 de marzo para los dueños y trabajadores del bar. Desde el momento en el que se decretó la cuarentena en Colombia, a ellos no les quedó más opción que acatar las disposiciones del gobierno y cerrar el negocio. 

Pese a eso, Mayra Alejandra Figueroa se negaba, una y otra vez, a morir comercialmente y a que sus empleados quedaran a la deriva en medio de este valle de lágrimas que vive la humanidad por culpa de la COVID-19. Después de tanto cavilar, a ella se le iluminó el horizonte y recordó que en algún momento tuvo la idea de utilizar el bar, en esos días de la semana en los que no funcionaba, para sacarle provecho como restaurante. El momento era propicio para poner en práctica esa iniciativa, que llegaba como un bálsamo a dar luces de esperanza en medio de tanta oscuridad. 

“La gente podrá dejar de beber y de rumbiar, pero jamás dejará de comer”, pensó ella. Además, vio que contaba con un nicho de mercado que podía partir de la misma clientela del bar y expandirse a la población de las unidades residenciales aledañas. 

Juntando algún dinero convirtió la barra del bar en una cocina, recogió las sillas y las guardó en una bodega que adecuó en el mismo sitio, selló el baño de los hombres y en la entrada, al lado de la imagen del cantante Camilo Sesto y debajo del aviso del local, puso una pancarta en la que promociona almuerzos ejecutivos para llevar a $9.000 y a domicilio a $10.000. Repartió volantes a diestra y siniestra, siempre confiada en que después de la lluvia el sol sale más radiante y quema más fuerte. Un mes se demoró adecuando el sitio y consiguiendo lo necesario para poner en práctica aquella palabra tan común durante estos días: reinventarse. 

Desde el pasado 20 de mayo, el sonido de las baladas románticas cambió por el de las ollas pitadoras, los clientes ya no se sientan allí a tomarse un trago amenizado con música, sino que compran el almuerzo para disfrutarlo en casa. 

Vea también: Encuentros con la muerte vestida de mil colores

Ahora, una mujer prepara los ejecutivos, Daniel, el administrador, se encarga de mantener los suministros necesarios para funcionar, Mayra sigue supervisando y un domiciliario en moto moviliza entre 25 a 30 almuerzos, que venden en promedio por día. Ocasionalmente, cuando hay mucho pedido, otro joven los apoya empacando. 

“Los ejecutivos los vendemos de lunes a sábado. Pero la misma clientela me ha preguntado por preparaciones especiales para los domingos, por lo que muy pronto les venderé lechonas, fiambre, arroz con pollo, entre otros”, reveló Mayra Alejandra Figueroa, quien tiene 26 años, pero cuenta con unos sueños gigantes. “Si más adelante se normaliza la situación podría alternar los 2 negocios, bar y restaurante,  y eso produciría más empleo. La meta ahora es vender 60 almuerzos diarios”.



COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net