Inicio / Cultura / JUN 07 2020 / 2 semanas antes

No más aguante para el sector cultural

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Autor : Roberto Restrepo Ramírez

No más aguante para el sector cultural

Tantos esfuerzos de las entidades culturales no deben quedar como la única fuerza de aguante para soportar tal situación.

Gobernantes deben obrar con equidad en la entrega de estímulos en este lapso amargo de la pandemia.

El confinamiento obligatorio le ha jugado una mala pasada a los gestores culturales, a los artistas y a los emprendedores que se dedican a tantas manifestaciones del espíritu en el país y en el mundo entero. Pero, más que lamentar esta suerte nefasta, es triste el nivel de compromiso de las administraciones oficiales con estos sectores, que siempre están y han estado dispuestos a brindar solaz y alegría a sus públicos.

En días pasados se conoció un comunicado de la gobernación de Quindío donde se manifestó la decisión de “entregar todo el apoyo posible a la Banda Departamental de Música del Quindío”. Esto alegra al segmento de artistas que conforman ese colectivo, el cual ofrece a la comunidad lo mejor de su talento musical, no obstante, es importante recordar que esta no es una institución oficial. La Asociación de Músicos Profesionales del Quindío, como realmente se llama, es una ONG independiente, al igual que tantas otras organizaciones y emprendimientos culturales de Quindío.

Existen muchas otras entidades y artistas independientes que, tal como la Asociación de Músicos Profesionales, cuentan con gran arraigo y trayectoria, en sectores como la danza, el teatro, la literatura, las artes plásticas, la música o la cinematografía y también están esperando recibir esas alentadoras noticias de respaldo por parte del mandatario departamental. Sí, que tenga sentido de pertenencia con los cultores de su departamento, pero que piense en todos, no en una sola entidad. 

Este anuncio de apoyo a la Asociación de Músicos Profesionales del Quindío sorprende también al recordar que hace pocos días, en un medio radial local, el secretario de Cultura del departamento anunció que habrá una reducción de por lo menos el 40 % en el presupuesto de dicha oficina. Este anuncio debería implicar un mayor compromiso del gobernador con el sector cultural y una intención de distribuir equitativamente el limitado recurso que habrá. Esto, si se tiene en cuenta también que los artistas fueron los primeros que pararon su actividad antes de la pandemia y serán los últimos en retomar su cotidianidad.

Sorprende sobremanera entonces que el mandatario departamental esté expresando su voluntad de apoyo a una sola entidad, y también que esta entidad gestione apoyo solo para sí misma, cuando en este momento de crisis es preponderante el sentido de empatía, más si se habla de arte.

Mientras esto escribo, conocí la muerte de un cantante popular de Filandia, don Pedro Antonio González Sánchez. Es claro que la cuarentena cobró una nueva vida y que sus angustias no se conocieron, ni se percibieron, porque pensamos que todos sobrellevamos de alguna forma el rigor del encierro. Para la mayoría es normal intuir que esto pasará, y que todo volverá a la rutina de antes. Tal pensamiento absurdo frente al manejo de la crisis por parte de los mandatarios locales nos volvió mendigos e implorantes de una situación humillante. Y lo es mucho más para salas y grupos artísticos que cerraron sus puertas, y con ellas, la magia y el encanto de la presentación en tablas para su público. 

Todo llega tarde, hasta la muerte. Es irónico que don Pedro recibió, hace pocos días, la noticia de aprobación de un auxilio económico, a manera de pensión vitalicia. La angustia del encierro mermó sus fuerzas. Pero, sobretodo, lo privó de su encuentro con la gente. Su alegría, su caballerosidad, su constancia y su humildad, ahora son recuerdo.

No pueden tolerarse más esperanzados en este momento de crisis. Tantos esfuerzos de las entidades culturales no deben quedar como la única fuerza de aguante para soportar tal situación, la institucionalidad debe reconocer que el sector cultural necesita verse con otros ojos para la atención digna y adecuada a sus requerimientos.

Si bien la Asociación de Músicos Profesionales del Quindío es un ícono y un orgullo, también es cierto que otros colectivos han propiciado la mejor imagen para nuestro departamento. El Quindío, a través de su gobernador, y el municipio de Armenia, a través de su alcalde encargado, deben obrar con equidad en la entrega de estímulos en este lapso amargo de la pandemia, pues la COVID-19 develó la tremenda realidad de artistas y gestores.

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El recuento artístico de las agrupaciones culturales del Quindío no debe convertirse en el retrato de la fantasía que siempre quiere mostrar la institucionalidad. Tampoco debe ser la pantalla eterna del entretenimiento. 

Para ser más explícito, expongo ejemplos varios: las dulces notas provenientes de los conciertos en la Casa Museo Musical del Quindío han pausado su melodía. Teatro Azul, adalid del teatro necesario, es un grupo estable con admirable tesón, que además tiene las 300 butacas de su colorida sede anhelando ser ocupadas de nuevo.

La Loca Compañía de Salento ha tenido que parar la programación artística en su sede campestre. Casaparte, el joven espacio para las artes escénicas y la plástica, no solo puede vivir del aplauso y del elogio. Versión Libre, que abrió sede en Calarcá justo antes del inicio de la pandemia, no ha podido saborear su nueva apuesta de formación de público. 

Fundanza necesita continuar con el proceso de una larga experiencia en gestión y formación artística. También anhelan poder reabrir admirables proyectos como En Movimiento Dance Place y su contemporánea apuesta por un espacio para la danza en Armenia. Corporación Danzar, sus ritmos diversos y procesos de formación. Los constantes procesos de gestión cultural de Cine Gratis con Crispetas en Circasia y Carteros de la Noche en Quimbaya. Y tantos otros grupos, espacios culturales y emprendimientos en el resto de municipalidades de Quindío, lo mismo que aquellos andantes soñadores del espíritu, que de forma individual dedican su vida al arte y la cultura. Todos ellos esperan que se manifieste, con entereza, la obligación de los organismos oficiales en hacer realidad las convocatorias de méritos a la actividad cultural y la entrega justa y equitativa de aquellos menguados recursos que, de acuerdo con el secretario de Cultura, se verán dramáticamente disminuidos por cuenta de la COVID-19.

No más don Pedros de la cultura. No más aguante para el sector cultural.



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