Inicio / Al descubierto / JUL 10 2020 / 2 semanas antes

A la radio no hay que llegar a formarse, hay que llegar formado: Julián Parra Díaz

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Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

A la radio no hay que llegar a formarse, hay que llegar formado: Julián Parra Díaz

Julián Parra Díaz extraña todo de Quindío, en especial, la amabilidad de su gente.

Asegura que Quindío se puede desarrollar dándole cabida a la inmigración, que ha sido motor de progreso en otros países.

El quindiano Julián Parra Díaz no llegó a Nocturna de RCN Radio por ser un periodista, de hecho es abogado de la Universidad Externado de Colombia, sino más bien por participar de las transmisiones taurinas, una herencia y un gusto familiar que le corre por las venas y que ha defendido a capa y espada. 

Hace 10 años que su programa radial se convirtió en una amable e ilustradora compañía para esas personas que por sus labores les toca trasnochar, pero también asegura que él  ha sido, sin serlo, un sicólogo, porque su espacio es una especie de confesionario en el que la gente se desahoga y cuenta sus más profundos deseos y hasta intimidades. Algunas personas, por medio de su programa, han dejado su último mensaje para sus seres queridos antes de quitarse la vida. Otros, que llevaban muchos años solos, han encontrado una compañía amorosa por medio de la conocida Bolsa del amor, un espacio que él se inventó para que las personas encuentren a su media naranja. 

Este cafetero extraña a su tierra como nadie y anhela poder disfrutar de sus últimos días rodeado del paisaje que lo vio crecer en un edificio muy cercano al parque Sucre de Armenia, donde se crió al lado de su hermano, el periodista Iván Parra. Sobre su experiencia con su ya posicionado programa radial, dialogó con LA CRÓNICA. 

¿Qué ha sido lo más grato de manejar esta franja radial noctura y cómo ha hecho para mantenerla? 

Cuando me propusieron en la cadena asumir la dirección de Nocturna RCN me dijeron que le iba a hablar a la gente de la noche. Yo siempre pensé que no era así, que no hay un horario específico para la gente, para ser atrapado o ser conquistado en una hora especial. 

Me dijeron: usted le va a hablar a putas, ladrones y taxistas. Yo reflexioné y dije y ¿por qué no a científicos, políticos, ciudadanos del común y estudiantes? 

A raíz de ese razonamiento es que hemos logrado, sin importar el horario, conquistar a una audiencia, que estaba desprotegida y abandonada. No es una camisa de fuerza ni la radio está tan segmentada, como creen quienes la manejan: en la mañana los políticos, al mediodía las noticias y los deportistas, en la tarde la música, la farándula y el sexo, y en las noches las putas, ladrones y taxistas. No, la radio no está segmentada de esa manera. La gente del común no sabe de radio, televisión o de prensa escrita, la gente de lo que sí sabe es de lo que está bien hecho. Si usted da un buen producto, sin importar la hora, el segmento radial o la frecuencia, usted atrapa a la gente. En Nocturna RCN, más que de lo positivo, somos seguidores de lo bien hecho. 

¿Qué anécdotas especiales ha vivido brindando esa compañía nocturna por medio de la radio? 

Muchísimas y de todo orden: en el amor, trágicas, sorprendentes y hasta graciosas. Ha tenido tal penetración el programa en la sociedad que muchos sectores se han vinculado. 

Por medio de algo que me inventé, que se llama la Bolsa del amor, para ayudarle a encontrar a la gente a su media naranja, hemos logrado hacer encuentros de parejas, personas que estaban solitarias por 3 o 4 años y que han encontrado el amor. 

Otros que habían fracasado en el amor, la esposa o el esposo se había ido, por una llamada que les hacemos o una música que les ponemos, los hemos hecho reencontrar y rehacer la relación de pareja. En el campo trágico, personas que han amenazado con matar a otro, lo han hecho y ellos se han suicidado, pero nos han llamado a nosotros previamente para despedirse y para contar lo que iban a hacer. Algunos han estado a punto de quitarse la vida y los hemos rescatado poniéndoles música, un poema, poniéndolos a hablar y a desahogarse. 

Hemos escuchado a la gente, la esencia del programa es entrar por uno de los órganos más sensibles que tiene el ser humano, el oído. Por eso, la radio enamora, porque entra por el órgano más humano que tienen las personas. 

Vea también: El guarda que cela, con alma de campesino, las noches en el CAM

¿Su programa termina siendo como una especie de diván radial en el que la gente se desahoga y cuenta problemas de toda índole?

A veces yo me confundo y no sé si soy periodista o sicólogo, porque termino casi que usando las técnicas de la sicología, básicamente en el hecho de escuchar a la gente. Los colombianos tenemos muchas cosas qué decir, pero nos oímos muy poquito entre nosotros mismos. 

Cada uno pretende imponer su concepto, su criterio y por eso tenemos una sociedad tan violenta, porque mi semejante no me escucha, no me oye. 

¿Cómo se prepara antes de abordar a esos personajes tan ilustres que con regularidad entrevista? 

Siempre es bueno ir informado con respecto al personaje o al tema, pero yo le diría algo más puntual, para hacer radio hay que estar preparado. ¿Por qué fracasan los programas de radio? Porque todo el mundo cree que es sentarse o pararse frente a un micrófono y empezar a hablar. No, usted tiene que tener claro a quién le está hablando, tener definida la comunidad objetivo, a quién se está dirigiendo. Para hacer buena radio, usted tiene que haber llegado preparado, a la radio no se llega a improvisar, se llega es a ejercer conocimientos. Cuando uno hace un programa de radio que es tan variado, que es prácticamente una revista radial, hay que estar muy preparado, porque es un examen diario y continuo, un fogueo de distintos temas. La buena radio se realiza si usted está capacitado. No hay que llegar a formarse a la radio, sino que hay que llegar formado. La radio sería el punto final de una serie de pasos en la vida de estructuración y de formación. 

¿Se podría decir que usted es un abogado que llegó a la radio por azares taurinos de la vida? 

Nunca he estudiado periodismo, soy académicamente forjado en derecho, pero ejerzo el periodismo. Llegué a la radio por las corridas de toros, porque vengo de una familia taurina, nací en medio de los toros, de las ganaderías y de los toreros. En mi casa no había una pelota ni una bicicleta, pero sí un traje de luces, un capote, una muleta, estaban era los picadores, banderilleros y matadores de toros. 

Por eso me choca que me lo critiquen, porque toda mi vida ha sido eso, es como que a usted le digan que no consuma tomates o lentejas. ¿Por qué si me formé así? Vengo de una familia taurina y fui formado con un micrófono en la mano con el que trasmitía corridas de toros. Nunca busqué ser periodista radial informativo, el presidente de RCN ordenó que me buscaran. Cuando me encontraron me pusieron un contrato sobre una mesa y me dijeron: firme sí le interesa y ahí fue cuando empecé en RCN



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