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Adiós a Lucho, un hombre que “podía dar la vida por otra persona”

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Autor : Redacción

Adiós a Lucho, un hombre que “podía dar la vida por otra persona”

Luis Miguel Rodríguez García, de 56 años de edad.

Aún se preguntan si Lucho, de contextura gruesa y sonrisa constante, dispuesto a dar la vida por otro, usó su cuerpo para proteger a alguien más en ese momento.

 

A tan sólo siete días de culminar su labor como carpintero metálico en la construcción del nuevo hospital de Circasia, un disparo le quitó vida a Luis Miguel Rodríguez García, un hombre que según sus compañeros, “podía dar la vida por otra persona”. (En contexto: Falleció el obrero baleado en Circasia)

El ciudadano, conocido cariñosamente como Lucho, fue víctima de un ataque armado al estar en el lugar equivocado, cuando un hombre disparó aproximadamente en cinco oportunidades contra cuatro personas que se encontraban frente a lo que será el centro asistencial del ‘Municipio Libre’.

Durante estos hechos, registrados el pasado miércoles alrededor de las 7:30 de la mañana, Luis sufrió una herida con arma de fuego. Aunque fue llevado al hospital San Juan de Dios de Armenia, no logró recuperarse.

Según sus compañeros de la obra, el ciudadano barranquillero siempre era uno de los primeros que ingresaba a la construcción, pero esa mañana, como si su destino estuviera escrito, decidió quedarse un poco más junto al ingeniero Dismar Zuleta, quien también resultó lesionado, y dos personas más que salieron ilesas. 

Contexto: Ingeniero y obrero fueron baleados en Circasia

Indicaron que su alegría, solidaridad y su frase "¡Uy, cómo así!", le permitirá vivir en la memoria de sus compañeros y amigos, quienes compartieron con él desde el mes de febrero del presente año, cuando llegó al Quindío para dirigir las labores de metalistería en la construcción del hospital, dejando su arte y huella en puertas, techos y ventanas. Fueron muchos los comentarios positivos que de Lucho dieron sus compañeros de trabajo, quienes lo describieron como una persona amable, comprometida y alegre, que siempre tenía una sonrisa para acompañar su labor.

Lamentaron también que una persona que no tenía problemas con nadie fuera la víctima mortal de este hecho, que aún espera ser esclarecido por las autoridades, pero que según las personas entrevistadas no iba dirigido a este hombre, de 56 años de edad

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Aún se preguntan si Lucho, de contextura gruesa y sonrisa constante, dispuesto a dar la vida por otro, usó su cuerpo para proteger a alguien más en ese momento, sufriendo la herida mortal que lo dejó sin poder regresar a su hogar, uno de sus anhelos, pues según el testimonio de sus compañeros, él, quien ya era abuelo, hablaba con ilusión de su regreso a casa y de la Navidad que pasaría junto a sus seres queridos luego del deber cumplido en Circasia, municipio que lo albergó alrededor de once meses y que se convirtió en el sitio de su partida de este mundo. 

“Él esperaba terminar esta obra el 18 de diciembre para irse de nuevo a su tierra natal, la capital del Atlántico para lo cual ya había comprado sus tiquetes de regreso”, aseguraron quienes compartieron en el trabajo con Rodríguez García. También dieron a conocer que él decía: “Yo me voy y no me vuelven a ver”, y aunque estas palabras hacían alusión a su regreso a Barranquilla, hoy este recuerdo los entristece, porque definitivamente no lo volverán a ver. Según lo manifestado en la construcción, la familia de Luis Miguel Rodríguez García realizará sus honras fúnebres en su ciudad de origen

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Un artista y consejero

“Era un artista para hacer sus cosas, era una persona tan humilde, muy dado con los compañeros. Él podía dar la vida por otro... Me ha dolido mucho lo que le pasó, porque no se merecía una cosa de esas, era una excelente persona, buen amigo, buen compañero. Me contaba historias y me aconsejaba”, manifestó María Isabel Luguara Barragán, residente en salud ocupacional de la obra del nuevo hospital San Vicente de Paúl ubicado en el barrio Las Mercedes.



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