Armenia / ABR 06 2020 / 1 month before

‘Alerta roja’ en los barrios

Autor : LA CRÓNICA

‘Alerta roja’ en los barrios

En el barrio Las Colinas, como en otros puntos de Armenia, la ciudadanía decidió mostrar su necesidad con trapos rojos.

Crece la preocupación sobre la posible prolongación del periodo de confinamiento, la escasez se empieza a evidenciar en los sectores más vulnerables.

O salen a trabajar, exponiéndose a tener un contacto directo con el coronavirus, o toda la familia pasa hambre esperando a que termine el aislamiento preventivo obligatorio. Ese es el dilema al que se están enfrentando diariamente cientos de personas en los barrios de Armenia. Muchos ya empiezan a sentir la escasez en sus despensas y prefieren que los multen a quedarse esperando en sus viviendas.

Algunos líderes comunales y presidentes de junta reconocen que la alcaldía está preparando paquetes de ayudas para llegar a los sitios donde están las personas más necesitadas, pero, al mismo tiempo, temen que, mientras esto ocurre, se esté ‘cocinando’ una crisis social de grandes proporciones, debido al desespero que genera en un padre de familia ver a sus hijos aguantando hambre.  

Así mismo, argumentan que, en estos 16 días de cuarentena, no se ha presentado actos delictivos que lamentar, a excepción de un sector de la comuna 2, donde se han presentado varios atracos a establecimientos comerciales.

Este fue el panorama que describieron los líderes comunales consultados por LA CRÓNICA.

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“Estamos asustados”

Por estos días, visitar algunos sectores del barrio Las Colinas genera la sensación de estar cerca de una final del fútbol colombiano en la que juega el América, lamentablemente no es así, la mayoría de fachadas tiene trapos rojos porque fue la alternativa que los residentes encontraron para indicar que allí hay necesidad, que hace falta alimento, que no tienen con qué comer.  

“Acá la gran mayoría de vecinos vive de la economía informal, de lo que pueda hacer en el día. Hasta ahora no hemos recibidos ayudas de la alcaldía, ni de la gobernación. La gente asustada porque hay muchos niños y entre vecinos  nos tratamos de ayudar, pero ya se están acabando los recursos”, dijo Magaly Céspedes Solarte, residente del barrio, en el que no hay conformada una junta de acción comunal.

Por fortuna, algunos particulares han ido a dejar sus ayudas. “Hace poco vino un empresario, acompañado por la Policía, repartió pollos para cada una de las familias, eso nos ayudó mucho, gracias a Dios”.

Sin embargo, cuando la Policía no es convocada a este tipo de ayudas, sí se genera gran desorden y no todos los residentes terminan beneficiándose. “De Mercar han venido a repartir revuelto, pero como no hay quien controle, muchos se aprovechan de la situación”, explicó la ciudadana que advirtió que siempre que se lleve una ayuda al barrio es necesario contar con presencia de la fuerza pública.  


“Ya nos registramos en la plataforma de ayudas, pero nada”

En otro punto de la ciudad, Yazira Álvarez Flórez, presidenta de la JAC del barrio Cañas Gordas, manifiesta que allí el drama es igual o en mayores proporciones que en La Colinas, incluso muchos habitantes están saliendo a trabajar para conseguir cualquier peso para llevar a sus hogares.  

“Uno entre más escucha noticias, más piensa en cómo va a sobrevivir, aquí hay muchas familias que tienen niños pequeños, que requieren comida y necesitan pañales, además hay abuelos que no tienen subsidios”, dijo la líder, quien reconoció que ante la soledad de la cuarentena la gran mayoría de vecinos decide ir a dormir muy temprano para evitar a los delincuentes que siempre están rondando por las cuadras. “Imagínese donde le quiten a uno lo poquito que se gane”.

Localizado en el sector conocido como Plan Piloto, de la comuna 1, el barrio Cañas Gordas cuenta con 245 viviendas, donde residen alrededor de 300 familias.  
 


En El Recreo, la gente solo sale para realizar las diligencias inaplazables, pasa mucho habitante de calle y ladrones en la noche.


En Las Acacias, las 2 caras de la moneda

Sandra Pimentel Sierra, presidenta de Las Acacias, admite que en el barrio hay vecinos que no requieren de ayudas del gobierno porque cuentan con reservas suficientes para pasar lo que resta de aislamiento, sin embargo, un porcentaje minoritario trabaja por cuenta propia, y ya está sintiendo el impacto negativo.

Hay familias que se han acercado a mí porque ya están pasando necesidades, a muchos les facilité mi correo para que se registraran en la plataforma. Estoy tratando de generar alarma y, desde lo poquito que uno puede, ayudarles a ciertas personas”.

Por otro lado, la líder advirtió que, al ser un sector tan comercial que se quedó sin clientes, se han presentado varios atracos.

“Durante esta cuarentena, ya robaron la carnicería, la revueltería, la hamburguesería y cuando se intentaron meter al Ara, la Policía se enfrentó con ellos y capturó a los ladrones. Debo admitir que la colaboración de la Policía ha sido mucha”.

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Robaron la casa cural

En el barrio El Recreo la gran mayoría de ciudadanos ha cumplido con la cuarentena, sale estrictamente para lo necesario, aunque muchos ya no tienen ni para comprar.  

“Este es un sector vulnerable y las únicas ayudas que han llegado fueron por parte del padre que entregó algunos mercaditos la semana pasada, a unas 15 familias”, relató William Cuervo Ruiz, presidente del barrio.  

Por allí, además del hambre que ya empieza a rondar, también suelen aparecer muchas personas en condición de calle y en las noches uno que otro ladronzuelo. “La semana pasada se metieron a la casa cural y alcanzaron a robar”, aseguró el presidente del barrio, en el cual habitan cerca de 1.000 familias.  


“Nos preocupa las familias que tienen muchos niños”

Álvaro Cardona Saavedra, líder del barrio La Adiela, manifestó su temor por lo que se pueda estar gestando al interior de muchos hogares donde hay hambre, pero no quieren hacerlo público. “Hay muchos pobres vergonzantes, que no viven del día a día, que no tienen comida, y mucho menos plata. La situación se va a poner muy dura”, dijo y agregó que puede existir mucha voluntad de ayudar, pero que no hay recursos para poder hacerlo efectivamente.

No obstante, expresó que en el barrio la gente está juiciosa, respetando el aislamiento, pero  expectante para ver si es posible salir a la calle el próximo 13 de abril. “El otro asunto.


En La Adiela preocupan los pobres vergonzantes, que no admiten que requieren de ayuda urgente. 


Al caído…

En el barrio Puerto Rico, en el norte de la ciudad, no solo se está padeciendo el encierro, también los coletazos del incendio que arrasó con la urbanización en agosto del año pasado.  

“Algunos nos estábamos empezando a recuperar y debido a la cuarentena volvimos a frenarnos. La situación está muy complicada porque muchos viven del día e incluso se están organizando para salir a trabajar hoy porque no tienen cómo sobrevivir”, dijo Sandra Milena González Henao, presidenta del sector.  

A pesar de que han tratado de gestionar los auxilios, hasta ahora no han recibido ni una respuesta. “Yo quisiera ayudar, pero yo no tengo, lo único que puedo hacer es pedir, pero siempre es la misma respuesta de las autoridades, hay que esperar”.


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