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La Salida / OCT 25 2018 / hace 1 año

Amalia Low, una artista integral invitada al Quindío para leer con los niños

Amalia Low, una artista integral invitada al Quindío para leer con los niños

Evento de cierre del proyecto “Formación de lectores” en la casa de la cultura de Calarcá.

La escritora que conoce el lenguaje de los pequeños y sabe cómo llegarles con sus libros y canciones. 

Amalia Low Nakayama es una artista integral que escribe literatura infantil. Es pianista, pintora, ilustradora, cantante y sin lugar a dudas sabe cómo comunicarse con los niños.  Fue la escritora invitada para realizar el cierre de dos proyectos que se han llevado a cabo a lo largo de este año: “Formación de lectores” desde la biblioteca pública, una iniciativa de la fundación Arte Cultura que se realizó en 7 municipios —Calarcá, Montenegro, Quimbaya, Salento, Génova, La Tebaida y Armenia— y también el proyecto “Viajando por el saber”, como iniciativa del municipio de Buenavista. Ambos dirigidos a la primera infancia y apoyados por el ministerio de Cultura y la gobernación del Quindío. Amalia cerró estos encuentros literarios con el espectáculo musical “Camaleón con acordeón” que reúne todos sus libros en un solo evento y habló para LA CRÓNICA un poco sobre su vida personal y artística. 

¿Cómo nace el amor por su profesión? 

Se remonta a mi infancia. Soy hija de una madre japonesa y un padre colombiano con ascendencia judío-alemana y catalana. Ellos tuvieron la marca de la guerra que cada uno debió afrontar en sus naciones. Ya la adultez, mi mamá se convirtió en partera y mi padre en economista y abogado. Mis abuelos paternos decidieron huir de los traumas de la guerra y se vinieron para Colombia. Ambos se ganaron la beca fulbright y viajaron a Estados Unidos, se conocieron en el curso de inglés que tenían antes de empezar cada uno sus respectivas maestrías. Yo nací en Japón, mis primeros años viví en Estados Unidos y después viajamos a Colombia. Mi mamá fue de las primeras enfermeras que trajo a Colombia el parto sicoprofiláctico, masaje del bebé, la estimulación temprana en niños, entonces crecí en ese ambiente de volver a reconstruir la vida un poco. La familia de mi padre era muy bondadosa, de servicio a la comunidad. Ambos alimentaron en mí una relación muy fuerte y afectiva a través de los libros y especialmente con el libro álbum. Desde muy temprana edad supe que me quería dedicar a los libros y al arte. Me gustaba la música, era virtuosa para la misma y tuve el privilegio de irme a Estados Unidos a estudiar el instrumento y me volví pianista clásica. Con el tiempo decidí hacer una maestría en pedagogía musical en Suiza. Siempre fui muy creativa y necesitaba expresarme a través de la pintura. 

¿Cómo es su estilo de vida?

Vivo en Guatavita, a 60 kilometros de Bogotá. Me retiré al campo y en este momento estoy  cultivando, en un aprendizaje personal, muy interesada en incrementar en las personas la conciencia del cuidado de la tierra porque me di cuenta que, profundamente, lo más interesante para mí es dejar algo en la tierra, sembrar árboles, ayudar a regenerar la naturaleza, y el aporte que pueda hacer en la consciencia de los niños.

¿Cuántos libros ha escrito?

He publicado 11 libros de literatura infantil, 10 con ediciones B y uno con una editorial independiente. Al principio, empecé a pintar pero era muy oscura y de vez en cuando salía una chispa de luz con la que descubrí que algo emocional e inconsciente estaba sucediendo a través de la pintura con la que empecé una especie de autoterapia, siempre fui autodidacta. Llegó un momento en que pintaba muchos animales de una manera infantil, y eso sumado a la literatura se hizo un todo y así empecé a escribir pequeños proyectos de libros infantiles. Demoré mucho en publicar el primero, fue en el 2009, pero ese fue el proceso que me llevó a la literatura infantil.

¿Cuál fue su primer libro?

“El rinoceronte peludo” con ediciones B, para entonces ya tenía varias ideas y Marcela Escobar, la editora en ese momento me escuchó y me sugirió hacer una serie que se llamó “Zafari”, que contenía 6 libros, cada uno de los cuales lleva un mensaje de paz, de comunicación no violenta, tolerancia, respeto a la diferencia y amistad universal pero a la vez son cómicos y contiene elementos musicales. Luego escribí “Tito y Pepita” que es mi gran hit, es la historia de dos hámsters que al principio se odiaban pero tras pasar algunas circunstancias difíciles terminan como amigos. Con este libro recibí una mención de honor en el concurso Alas-BID por mejor publicación infantil en 2015. Presenté los proyectos a una editorial francesa y lo acaban de publicar en el idioma y recientemente firmé la secuela de Tito y Pepita. Los libros reúnen elementos de feminismo, de protesta social, de injusticia y los personajes son siempre vulnerables, diferentes y marginados.

¿Cómo logra transmitirle esos mensajes a los niños?

Me sale naturalmente, me considero muy infantil y hablo cómo me gustaría que me lo dijeran a mí, creo que de ahí es que he tenido tanto éxito con los niños, muchos de los cuales son fans y se sienten conmovidos por mi trabajo. Sé lo que aburre a un niño porque me aburriría a mí. Soy capaz de meterme en la piel infantil, creo que nunca crecí, siempre les digo que estoy disfrazada de adulto, pero en realidad tengo 4 años.

¿Tiene nuevos proyectos?

En este momento tengo 3 líneas, voy a hacer un tercer capítulo de “Tito y Pepita” que me están pidiendo ya en Francia y, por otro lado, estoy buscando desarrollar más trabajo para la primera infancia, niños de 0 a 5 años. Tengo un espectáculo literario y musical, pero veo la necesidad de un material especial con el que se pueda trabajar para con los infantes, donde se puedan incluir algo de música con masajes para bebés, al tiempo que conecte a los padres y a los niños con la naturaleza. Estoy trabajando desde hace 2 años en un proyecto sobre las aves de Colombia en vía de extinción a través de musicales y movimientos energéticos con el cuerpo, entonces estoy buscando producir un material que sea muy rico para las maestras y para los padres dándoles elementos de gesto, trabajo corporal y conexión con nuestra naturaleza colombiana. 

¿Qué otros trabajos realiza?

Realizo talleres con profesores, madres comunitarias y promotores para enseñar cómo encontrar su propia voz a través del dibujo y con ellos manejo unas técnicas de escritura que he desarrollado, y de exploración de su propio ser interior para crear personajes literarios, que nadie se quede varado frente a los niños y que  cuando salen de mis talleres se les ocurra cómo trabajar con ellos. 

¿Cuál es su mayor propósito?

Para mí lo primordial es dejar una semilla para la paz y la sanación del mundo.  Hay que seguir soñando en un mundo más bello no creer que esta es la realidad.


Lorena Zapata López
LA CRÓNICA


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